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EN UN CAFÉ CON MAITE RODRÍGUEZ ESTÉVEZ

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Publicado por Paloma Rosado en ELHEDONISTA.ES

Maestra y pedagoga por vocación, después de un viaje a América entró en el campo de la cooperación al desarrollo donde trabajó varios años en una ONG. Pero la vida le tenía preparado un “regalo”. Las dificultades de aprendizaje y desarrollo de sus hijos le hicieron regresar a la educación “para resolver cuestiones domésticas”. Así empezó a estudiar, observar e investigar a través de ellos conductas y terapias y, fascinada por lo que iba encontrando, lo transformó en su nueva forma de vida.

Maite Rodríguez Estévez evalúa, trata y mira de una forma positiva la dislexia o el déficit de atención aportando soluciones e invita a cambiar a padres y educadores a través de cursos y charlas. Su formación generalista y sus especialidades –terapia visual y terapia familiar sistémica- le conceden una visión aguda y creativa capaz de leer de modo novedoso las escenas relacionales que se dan en las familias.

¿Están felices y motivados nuestros niños hoy?
 Siempre resulta arriesgado generalizar porque hay iniciativas educativas muy interesantes en España, y sobre todo sigue habiendo grandes maestros vocacionales que tratan de motivar y hacer felices a nuestros hijos en la escuela, pero lo cierto es que se trata de iniciativas concretas y puntuales. El sistema escolar, la legislación, la administración y la competencia entre centros pone más el acento en otros aspectos del curriculum (y en un entendimiento muy lineal de la educación), quedando la motivación y la educación emocional en un tercer plano.

¿Qué les falta y les sobra nuestros hijos?
Les falta tiempo para jugar, tener a sus padres cerca, pertenecer a familias más amplias, mantener experiencias reales y vida propia, conseguir la posibilidad de desarrollar sus talentos… y les sobra tiempo de hacer deberes, de jugar a “maquinitas” o de ver la televisión SOLOS. Les falta la tranquilidad de sus familias y les sobra el estrés de los trabajos y las vidas ajetreadas de los adultos.

Porque sobre las tareas del cole opinas…
La vida de los niños está demasiado escolarizada. Los padres están demasiado pendientes de los deberes y los resultados. Con el agravante de que lo que los niños hacen en casa es lo mismo que en la escuela, cuando lo que tendrían que hacer es prácticar en la vida lo aprendido en el aula. Los deberes de matemáticas no deberían ser fichas sino por ejemplo una propuesta para adaptar una receta de cocina para el número de miembros que hay en casa.

Me suena a ciencia ficción
Suena a ciencia ficción porque nos hemos empeñado en que educar es acumular conocimientos, algo que está pasadísimo de moda cuando a golpe de Google tenemos toda la información que queramos. Lo importante no es tener los conocimientos, es saber llegar a ellos. Los profesores de secundaria se quejan de que los chavales no saben pensar, ni hablar en público, ni argumentar… y yo me pregunto ¿cuándo se les enseña a eso?

Ummm…
El otra día una profesora de filosofía me contaba que había enseñado su materia a base de contraargumentaciones. Había un chaval que se quejaba de que no se creía lo que tal o cual filósofo proponía y ella se dedicó a preguntarle “¿en qué no estás de acuerdo?”. Y el chaval aprendió las principales líneas de pensamiento a través de su propio juicio. Ese es el verdadero aprendizaje, el que llega por lo que hemos interiorizado. Y por ahí deberían ir los deberes.

¿Estamos adiestrando a los niños en lugar de educarles?
En algunos casos y contextos sí. La psicología conductista y los modelos de control de conducta son adiestramiento pero en paralelo debería haber una interiorización que no siempre se da. El primer punto general hacia el que se debería tender es hacia la potenciación del desarrollo natural de los niños.

¿Cómo es el desarrollo natural de los niños?
Hoy aceleramos y coartamos el desarrollo en algunas etapas. Por ejemplo, aceleramos el aprendizaje de la lecto-escritura que debería ser a los 7 años y no a los 4-5 como está sucediendo ahora, y sin embargo no les permitimos crecer porque les tenemos demasiado vigilados y no les dejamos experimentar ni subirse a un árbol. En esos casos les sobreprotegemos. Pero, al mismo tiempo les dejamos las ventanas del televisor o de internet abiertas a cualquier hora y en cualquier canal. Y ahí se acelera el desarrollo respecto a su capacidad de poder asimilar lo que está viendo, porque ve muchas cosas a las que no sabe dar significado. En este sentido hay mucha sobreestimulación visual.

¡Uf! Qué difícil parece tener el control sobre todo ello
Además los padres deberían aprender a distinguir entre lo que el niño “no puede” y lo que “no quiere”. Porque si no puede hay que rebajar el nivel de exigencia y manejarse allí donde el niño es capaz de llegar. Los adultos tienen que acompañarle INDIVIDUALMENTE en ese viaje del desarrollo, sin comparar, y descubrir si existen dificultades motoras o visuales.

¿Por ejemplo?
Hay niños que no perciben el espacio porque no tienen visión binocular, no tienen visión en estereo y se tropiezan constantemente o tienen problemas en la marcha cruzada o para bajar las escaleras… Esos niños en el patio del colegio caminan por el borde, los límites, y no se lanzan al centro del patio. Cuando hoy un niño varón de 5 años te dice “no me gusta el fútbol” está diciendo que no es bueno en ese juego, que no consigue que sus compañeros le acepten en esa faceta y entonces decide que no le gusta. El fútbol es un elemento de socialización, como podría ser el baloncesto o la comba, pero hoy cuando pasa eso suele indicar que el niño tiene una dificultad motora para jugar. Y ahí habría que intervenir con una estimulación.

¿Estimular en lugar de etiquetar?
Es muy importante no etiquetar, no comparar con el desarrollo de los hermanos anteriores y potenciar aquello en lo que el niño es bueno, da igual que tenga que ver con lo escolar o no. Un niño que tiene dificultades de lecto-escritura y va al logopeda pero también es un gran pintor tendría que poder recibir clases de dibujo al menos en la misma proporción que clases de logopedia, porque si sólo va al logopeda lo que el niño recibe es que “no sabe” y que sus padres tienen que “parchear” lo que él no consigue hacer bien. El problema hay que tratarlo pero no a costa de potenciar sus habilidades y su autoestima. Es importante que el niño note que sus padres ven lo bueno que él tiene y que lo valoran.

¿Es cierto que nos relacionamos con nuestros hijos a través de las potencialidades y/o carencias de nuestra propia infancia?
A menudo es así. Que los padres entiendan su propia trayectoria, las limitaciones a las que han tenido que enfrentarse en su infancia clarifica mucho posibles proyecciones. Hay veces que yo me encuentro con padres que me dicen “claro, yo también era disléxico y al niño le pasa lo mismo que a mí”. Y yo les digo “vale, serías disléxico pero no tonto. Y tal vez tus padres no llegaron a ver tus riquezas, pero seguro que tú identificabas en ti capacidades que se vieron tapadas por el diagnóstico”. Y cuando les digo esto, más de uno se pone a llorar. Porque a ellos les hacían ver y pensar que eran casi inútiles y sufren ahora temiendo que a sus hijos les vaya a pasar lo mismo. Por eso les hablo de la oportunidad que tienen de no repetir la historia sobre-corrigiendo los errores, por ejemplo.

¿Cómo?
Cuando un niño está leyendo en voz alta y lee “lodo” en lugar de “lobo” y se le corrige una vez y otra, con otra palabra y de nuevo una tercera… no se entera de lo que lee. Y encima los adultos vamos y le pedimos que haga un resumen. ¡Pero él no ha podido hacerse una película mental de lo leído, no le hemos dejado!

¿Y qué habría que hacer?
Dejarle que lo leyera, con sus medio errores, porque probablemente él se corregiría alguno. O si es necesario nosotros se lo podemos leer primero entero y luego que lo haga él pero partiendo siempre del nivel de desarrollo del niño, no de su edad.

¿Qué situaciones se repiten en tu consulta?
Problemas de fidelidad y protección de los niños a los padres. Me explico. Cuando los padres proyectan las dificultades de su infancia en sus hijos, los niños por fidelidad actúan de modo similar a como lo hicieron sus progenitores. Por otro lado, es muy frecuente que los niños estén muy preocupados por los padres cuando les sienten estresados o superados. En esos momentos –si no lo hemos hecho antes-, los adultos tenemos que tener fuerza interior, tomándola de nuestras raíces y de nuestro sistema familiar, para poder entregársela a nuestros hijos. Y todo esto en un clima de respeto a uno mismo, al otro y a la pareja, incluso cuando hay una separación. Es importante que cada progenitor pueda proyectar la maternidad y la paternidad en la misma dirección, aunque tengan diferencias personales. El hijo necesita que la madre respete al padre y que el padre respete a la madre, estén juntos a separados.

¿Cómo es este esquema en caso de adopción?
En este caso algunos padres, pensando que están salvando al niño de una situación dramática, le despojan de su propio respeto y dignidad al pensar que ellos le han salvado de quienes le dieron la vida. Es fundamental el respeto a los padres biológicos para que el niño sienta que se respeta su biografía, algo que se manifiesta con fuerza en la adolescencia. En esa etapa si no se sienten respetados y dignos por su familia de origen a través de la familia de adopción vienen los problemas. El niño debe sentir que su vida es acogida por una familia de adopción que mira con respeto el hecho de que su vida biológica llegara a través de otras personas, con unas determinadas circunstancias sin penalizarlas.

¿Qué es lo que no deberíamos olvidar los padres?
Que es importantísimo hablarles de lo que hacemos y sentimos, contarles que estamos alegres o tristes y por qué, enseñándoles a gestionar las emociones, lo que no significa paralizarla ni guardarla, sino hablarla y canalizarla bien. Tenemos que encontrar cada día un rato, aunque sea de 10 minutos al margen de lo operativo o lo funcional, simplemente para estar, hablando o no, pero estando presente.

Porque además entiendo que los hijos ahí nos pueden enseñar cosas ¿no?
¡Permanentemente nos dan cada perla (se ríe)! Ellos ven lo evidente y nosotros no porque siempre estamos proyectados en el pasado o en el futuro mientras ellos ven el presente, lo que es.

Y cuando los niños van creciendo…
A ese respecto a mí me preocupa muchísimo el estrés que tienen los alumnos de bachillerato. No es normal. El nivel de chicos que quieren abandonar los estudios antes de acabar, sin ser malos estudiantes, no es normal. Luego suelen seguir pero tomando cafés sin parar y estudiando de modo compulsivo… y memorizando para seguir un modelo que no tiene nada que ver con el que se les impone cuando entran en la universidad. Es de locos. Pasan de asignaturas muy cerradas con exámenes en los que se lo juegan todo a una carta, a cuatrimestres con muchas asignaturas, prácticas y trabajo en equipo. Y en bachillerato de trabajo en equipo nada o casi nada.

Bueno, hablaremos con el Sr. Wert
No me hables porque el preámbulo de la LOMCE es para ponerte los pelos de punta. Aparece la competitividad una y otra vez cuando en un país la educación debe perseguir que las personas sepan convivir y no competir

Un modelo que no funciona, niños con TDHA…?
Te quiero contar algo importante. Cuando tenemos un diagnóstico de un niño no debemos pensar que eso es una foto fija. Tenemos una etiqueta administrativa que puede servir para gestionar apoyos pero no es una foto fija de lo que le pasa al niño y lo que le va a pasar. A partir de ese diagnóstico yo tengo que ver cómo puedo organizar la enseñanza para que el niño pueda aprender. Porque no hay problemas de aprendizaje sino de enseñanza. El niño puede no aprender con una metodología determinada pero sí adaptándola. Y me refiero a la dislexia, el déficit de atención, los trastornos generalizados del desarrollo… son cuestiones que necesitan una adaptación metodológica para poder trabajar mejor e impulsar su desarrollo. Debemos medicalizar solamente en caso extremo porque estamos tratando desde el punto de vista médico cuestiones que se deben tratar dentro de la vida de la persona. No podemos tener niños medicados desde los 6 hasta los 18 años que encima asocian que esa medicina es la responsable de que consigan tener éxito. “Me tomo la medicina y en el cole me dicen que lo hago bien…” piensan y a mí eso me parece que entraña unos riesgos tremendos, por ejemplo en relación a promover perfiles adictivos.

Para acabar de modo semejante a cómo empezamos, ¿cómo podemos impulsar a nuestros niños a ser felices?
Dejándoles jugar, manipular, salir a la calle… Si están enchufados a “la maquinita” y la tele, revisemos nuestras actitudes, seguro que nosotros les hemos llevado hasta allí de alguna manera (¿por comodidad?), sin olvidar que el refuerzo positivo de la máquina es muy directo: el niño recibe puntos y tiene el fin de llegar a la siguiente pantalla. Los padres son los que tienen que dar un refuerzo positivo a los niños cuando se sale al parque o a la naturaleza y estar con ellos. Además es importante fomentar una red importante de amigos y destacar las habilidades que el niño posee. Descubramos los talentos de cada niño y potenciémoslos. Así se van a sentir capaces. Pueden aprender las letras desde la pintura y las matemáticas desde la música, por ejemplo. El éxito llama al éxito.

¿…Y a nuestros adolescentes?
Los adolescentes necesitan unos padres fuertes, con vida propia, que sepan disfrutar de ella. El adolescente estará en contra de todo pero necesita ver que sus padres “fluyen” en trabajo o en su ocio. Y por supuesto los extremos de sobre-protección o abandono dificultan el sano desarrollo del adolescente. Hay que ir soltando la cuerda para que ellos aprendan a confiar en sí mismos a través de la confianza que reciben de sus padres.

Pues ahora no sé por dónde empezar
Mira, lo importante es que tenemos la felicidad cotidiana al alcance de nuestra mano. Para ello hay que vivir en el presente, confiados y de forma positiva.

PREPARADOS PARA APRENDER (Madrid)
 

PROTOCOLO DE DIAGNÓSTICO NEUROFUNCIONAL - FRACASO ESCOLAR

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Más del 50% del FRACASO ESCOLAR se puede evitar o resolver. Para conseguirlo hay que tener en cuenta las causas neurofuncionales que, generalmente, no se consideran.
Dr. Jorge Ferré
http://www.jorgeferre.com/index.php

Técnicas de Estudio: El Esquema

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Para finalizar todo el proceso de aprendizaje, es necesario realizar un esquema.
Un esquema es una representación gráfica y simbólica de sus contenidos. De este modo se recogen de forma organizada las ideas principales con brevedad y concisión, permitiendo así, captar la estructura del contenido de un solo golpe de vista.
Del mismo modo que sucede con el subrayado y el resumen, el esquema también tiene sus ventajas:
-          Aporta una visión global del tema.
-          Ayuda a fijar la atención en los contenidos importantes.

Aportaciones de las 9ª Jornada sobre Dislèxia en Cataluña

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El pasado 21 de abril pudimos asistir a las Novenas Jornadas sobre Dislexia organizadas por la Asociación Catalana de Dislexia, la cual también celebraba sus 20 años de existencia, aspecto por el cual los felicitamos efusivamente desde el Blog de Psicología y Pedagogía.

En las jornadas hubieron diferentes ponentes entre los que cabe destacar especialmente las aportaciones de Manuel Soriano, profesor de la Universidad de Valencia, siendo esta la ponencia que aportó tal vez más novedades entorno al Trastorno de la Lectura y la Escritura, sobretodo al abordar las consecuencias psicoafectivas de la Dislexia tanto en el propio alumno como en los padres, siendo este el aporte más significativo de todas las jornadas y que desarrollaremos en el presente post.



Incidencias de la Dislexia sobre el perfil emocional de los alumnos disléxicos

Patrones atribucionales
Una de las mayores incidencias que se han detectado a raíz de diferentes estudios sobre el perfil emocional de los disléxicos reside en los patrones atribucionales que se realizan tanto desde la escuela como desde la familia a los éxitos y a los fracasos de estos alumnos, es decir, a que causas atribuimos los posibles logros y fracasos.
Los estudios determinan que el patron atribucional en el caso de muchos de los alumnos disléxicos se encuentra invertido respecto a la población sin este trastorno. En este sentido la población "normal" atribuye el éxito a la capacidad y al esfuerzo, mientras que el fracaso es atribuido a elementos ajenos a la propia capacidad como falta de esfuerzo. Siendo este un patrón atribucional adaptativo.
En cambio, en los estudios realizados con alumnos Disléxicos se observa como de forma mayoritaria atribuyen sus éxitos a elementos ajenos a su capacidad como la suerte, la facilidad de la tarea, el apoyo de los otros, pero por otra parte, los fracasos se atribuyen a factores internos incontrolables como baja capacidad, pero en ningún caso se asocian con el esfuerzo como en el perfil adaptativo.

Indefensión aprendida en la dislexia
Una sobreutilización de este perfil atribucional puede llevar a una indefensión aprendida, debida tanto al patrón atribucional del propio alumno, como a aquello que percibe de parte de su entorno, que suele ser un mensaje de continuidad al reflejarse los mismos patrones atribucionales y expectativas sobre los hijos y los alumnos con dificultades de aprendizaje.
De este modo la exposición continua al fracaso puede conllevar la vivencia propia de una falta de control sobre el propio éxito y visualizar el fracaso como inevitable, lo que lógicamente incide directamente tanto en el autoconcepto como en la motivación del alumno ante el aprendizaje.

Autoconcepto
Parece lógico prever una posible alteración del autoconcepto de los alumnos con Dislexia, sin embargo, según los estudios recientes parece ser que esta alteración no es tan real, ya que los estudios han hallado resultados bastante contradictorios entre sí.
Sin embargo, parecen haber encontrado una coincidencia entre muchos disléxicos, coincidencia que se resume en lo que es conocido como Teoría de la Ignorancia de la Incompetencia, la cual nos vendría a decir que la mayoría de los alumnos con este trastorno del aprendizaje son muy poco conscientes de las dificultades que realmente presentan, tendiendo a sobreestimar frecuentemente su capacidad lectora.

Incidencia emocional de la Dislexia en la Familia y en la Escuela
Este aspecto considero que resulta muy importante, ya que puede incidir claramente en el feedback que recibe el alumno y por tanto incidir claramente en su autoconcepto y en sus patrones atribucionales. Algunas de las características que han observado en las familias han sido los siguientes:
  • Descripciones menos positivas de los hijos que presentan dislexia.
  • Se proporciona más importancia a los éxitos de los otros hijos de la familia
  • Atribuciones (patrón invertido)
    • Éxito: Factores externos
    • Fracaso: Causas internas.

Considero que resulta muy importante tener en cuenta estas características emocionales que suelen darse en los alumnos disléxicos y que muchas veces no tenemos tan en cuenta tanto en su abordaje psicopedagógico como desde casa.

 

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Casos en los que la terapia visual comportamental ayuda

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Muchas veces intento explicar en mis blogs en qué consiste la terapia visual y aún así no queda claro, porque no acaba de entenderse que si yo soy un óptico-optometrista, ¿qué hago yo que no hacen los ópticos de las ópticas?

La gente está acostumbrada a entender que “TENER UN PROBLEMA VISUAL” es “no ver claro”, “necesitar unas gafas o unas lentillas para ver mejor”, “tener una patología en el ojo” que trata el médico, o “usar parche el niño que tiene un ojo vago o bizquea”. Pero es realmente cuando utilizo ejemplos en los que la terapia visual ayuda, es cuando se entiende que el campo de la visión es más amplio que todo esto, y que la visión puede tener otros “problemas” que no se tratan sólo con gafas o lentillas, con un parche o con un medicamento o cirugía. Es cuando se comprende cuál es mi trabajo o qué hace un optometrista comportamental y terapeuta visual.

Normalmente acudís a una óptica cuando no veis claro para que os gradúen y os digan si necesitáis unas gafas para ver mejor. O cuando el médico (oftalmólogo) os las ha recetado. O porque queréis haceros unas lentillas. O porque queréis comprar un líquido para limpiarlas. O porque queréis compraros unas gafas de sol, o incluso graduarlas. Esto, entre otras cosas.

Pues bien, para que os quede un poquito más claro a los que aún tenéis dudas, os voy a mostrar algunos de los motivos por los cuales los pacientes acuden a mi consulta:

  • “Le han diagnosticado miopía y le han puesto gafas, en principio para estar en clase, ver la televisión, el cine… De momento sólo para esto, porque por un ojo, el derecho, parece ser que todavía puede recuperar visión pero por el izquierdo no y tendrá que llevar gafas para todo.” CONTROL DE MIOPÍA. A esta paciente el oftalmólogo le había recetado unas gafas con miopía y astigmatismo “funcional”, es decir, esta graduación era debida al estrés visual al que sometía su visión tanto en el colegio como en sus actividades de ocio (le encantaba leer, y no en muy buenas condiciones de higiene visual). Tras la terapia visual y cambiando estas condiciones, la miopía y el astigmatismo desaparecieron.
  • “Mi hija NO tiene dificultades destacables en el colegio pero lleva 3 años usando parche porque tiene un ojo vago y bizquea un ojo. Parece que su mejora se ha estancado y el médico quiere que continué con el parche 6 meses más, pero la niña ya no quiere ni oír hablar de él. Cada vez que sacamos el tema, llora.” TERAPIA PARA ESTRABISMOS Y AMBLIOPÍAS. Esta niña no volvió a utilizar el parche salvo para hacer la terapia en casa. Ya no se volvió a poner el parche en el colegio y sus compañeros ya no se metían con ella. Ella iba más contenta al colegio y su rendimiento mejoró en cuanto empezó a hacer los ejercicios y a estimular ese “ojo perezoso”. Ahora tiene una visión del 100% (y fijaos que no digo una agudeza visual del 100%, que también) y desde que acabó la terapia, no ha vuelto a desviar ningún ojo.
  • “Me resulta muy incómodo leer documentos y trabajar delante del ordenador, tengo dolores de cabeza, mareos, presión en el estómago y me molesta la luz, especialmente la artificial del techo. Tengo cansancio ocular. Estoy peor a partir de la mitad del día, principalmente por la tarde y a última hora de la noche.” TERAPIA PARA SÍNDROME VISUAL INFORMÁTICO. A este señor le era imposible seguir trabajando al final del día. Su rendimiento laboral bajaba cada día y era incapaz de encender el ordenador al llegar a casa para ver simplemente el correo personal. Llegó a sentir verdadera aversión al ordenador. La terapia le ayudó a relajar su sistema visual y controlar más ese esfuerzo desmesurado que hacía. De esta manera, tardaba menos en hacer el trabajo de cada día, disfrutaba más de su trabajo, se encontraba más animado, e incluso podía leer un libro cuando llegaba a casa y disfrutarlo!!
  • “Me llamaron del colegio para una tutoría, para decirme el profesor que estaba muy preocupado por mi hijo pues iba bastante retrasado del grupo, y cuando en clase se dirige a él está siempre bastante disperso. Pero que no le veía que fuera un niño de necesidades especiales, aún así recomendó que le valorara el equipo de orientación del colegio. En esa valoración, unas de las cosas que tenía el niño, eran dificultades grafo-perceptivas de coordinación viso-motora. Entonces me informé sobre la optometría comportamental porque me lo dijo un amigo y coinciden muchas cosas que tiene el niño.” TERAPIA DE EFICACIA VISUAL. Este niño veía muy bien la pizarra y el cuaderno (TENÍA AGUDEZA VISUAL 100%), pero cuando tenía que leer durante un rato se cansaba y no acababa la tarea. Su lectura empeoraba y perdía la concentración y la atención, por tanto, llegaba un momento que no entendía ni recordaba lo que leía. En estas condiciones estudiar una asignatura se le hacía muy pesado. Después de la terapia, leer era algo divertido, sus padres ya no tenían que estar detrás de él para que leyera, él solo cogía los libros y los leía. Sus notas mejoraron y en el colegio también su conducta.
  • “Tenemos una hija de 13 años con dificultades en el aprendizaje tratadas desde los 5 años con psicopedagogos. Además, cada vez le cuesta más esfuerzo establecer relación con sus compañeros. Tiene una alta capacidad de frustración, es muy sensible por todo, a veces se comporta como una niña pequeña y tiene una autoestima muy baja. Creemos que aún no ha superado algún reflejo infantil y que estas dificultades escolares también se deben a ello”. TERAPIA DE INTEGRACIÓN DE REFLEJOS. Esta niña efectivamente tenía reflejos primitivos activos que debían de estar ya integrados desde el primer año de vida, y le estaban afectando sobre todo a la parte emocional y en consecuencia, a su rendimiento en el colegio. Su baja autoestima le hacía pensar que era la más tonta de la clase y que su esfuerzo no merecía la pena. Estos reflejos habían impedido que el desarrollo motor y el desarrollo visual se produjera con normalidad, por tanto, necesitó una terapia global de las tres áreas (TERAPIA DE EFICACIA VISUAL/VISUOCONGNITIVA / TERAPIA DE INTEGRACIÓN DE REFLEJOS / TERAPIA NEUROFUNCIONAL) para eliminar así, las dificultades que tenía en el colegio y con ello su autoestima mejoró.
  • “Le han diagnosticado TDAH, y tiene dificultades en el colegio, no termina sus tareas, tiene mala conducta y aunque se esfuerza no parece que sea suficiente. El neurólogo le ha mandado Concerta pero no queremos medicarle. Le hemos llevado al oftalmólogo pero nos ha dicho que el niño ve bien. Buscando otras alternativas a la medicación hemos encontrado la terapia visual comportamental y queremos descartar que realmente no haya ningún problema en su visión que pueda estar interfiriendo”. TERAPIA DE EFICACIA VISUAL y TERAPIA DE INTEGRACIÓN DE REFLEJOS. Este niño tenía un 100% de agudeza visual, por eso, aunque le habían llevado al oftalmólogo, le habían dicho que no tenía ningún problema visual. Sin embargo, el resto de las habilidades visuales no se habían desarrollado con normalidad y no funcionaban con eficacia. Además, la existencia de ciertos reflejos activos provocaban también esa falta de atención e hiperactividad. Con ambas terapias conseguimos que además de ver claro, que viera con eficiencia y que no tuviera que estar compensando él mismo esos reflejos para así concentrarse en las tareas a realizar. Su atención mejoró, podía estar más tiempo haciendo una tarea y no las dejaba sin acabar. La calidad de sus trabajos mejoró y su rendimiento también y sus profesores estaban más contentos con él!!! :-)
  • “Mi hija tiene dificultades en el colegio desde que empezó Primaria. Ahora está en 4º y va de mal en peor. No le gusta ir al colegio, no le gusta leer, no sabe hacer resúmenes, a veces no entiende lo que lee, es desorganizada en sus tareas y sus escritos están siempre llenos de tachones, se lía cuando tiene que usar diferentes colores, agarra mal el lápiz, tiene mala memoria, no le gusta hacer manualidades, ni tampoco ningún deporte. Creemos que hay algo que está impidiéndole aprender pero no sabemos cómo ayudarla”. TERAPIA PARA PROBLEMAS DE APRENDIZAJE o VISUO-CONGNITIVA. Esta niña no sólo no veía bien y no se lo habían detectado antes, sino que además, no entendía lo que veía porque su cerebro no sabía qué hacer con la información visual que recibía constantemente en el colegio. Por tanto, sus respuestas en los exámenes, al hacer resúmenes, al escribir o copiar de la pizarra, siempre eran erróneas. Era mejor haciendo exámenes y trabajos orales que escritos (a pesar de su timidez). La terapia le ayudó a ver mejor y más eficientemente para así entender mejor lo que veía y responder en cada momento de la manera más adecuada. Se cansaba menos haciendo las tareas escolares porque le requerían menos esfuerzo y tiempo. Sus padres ya no tenían que luchar diariamente con ella porque hiciera sus deberes. Y la posibilidad de que la niña siguiera estudiando se abrió frente a sus ojos.
  • “El profesor nos recomienda que le hagamos al niño una evaluación optométrica completa porque sospecha de una lateralidad cruzada, ya que tiene más facilidad con el OI y es diestro. Se acerca mucho al leer y se cansa. Tiene mala letra. Mala caligrafía. Mala motricidad fina en general. Se le queda mejor si le leen un texto a si lo lee él solo”. TERAPIA NEUROFUNCIONAL. Gracias a la detección precoz del profesor, no sólo se confirmó esa lateralidad cruzada existente, sino que además, se detectó que el motivo era debido a un pequeño estrabismo que tenía en el ojo que debía dominar. Tratamos el estrabismo con la terapia visual y aún seguimos trabajando para cambiar la dominancia ocular.
  • “Tiene buen nivel lector desde hace bastante tiempo. A nivel de escritura ha presentado algunos problemas de escritura en espejo de alguna letra y algún número (ya no). También de confusión entre sonidos similares (p/t), etc. Omite alguna letra de vez en cuando o cambia alguna (cada vez menos), al copiar se salta renglones o vuelve a repetir la última palabra o incluso frase, que ha escrito. En la lectura omite con frecuencia los artículos y preposiciones cortas mientras que lee con facilidad palabras mucho más largas y complejas.” TERAPIA NEUROFUNCIONAL. Este niño se saltó etapas en su desarrollo motor de sus primeros años de vida tan importantes como el gateo, por tanto, no había desarrollado correctamente su lateralidad. Aunque los padres creían que para todo utilizaba la misma mano y el mismo pie, no lo tenía igual de claro para el ojo y para el oído, así cada vez que seguía un dictado o copiaba una explicación, o cada vez que tenía que copiar de la pizarra, lo que veía u oía era procesado por un hemisferio y lo que escribía su mano era procesado por el otro. Y el cruce de información entre ambos no era lo suficientemente fuerte como para que esas tareas las hiciera con eficacia y rapidez. Con la terapia le ayudamos a definir un hemisferio como claramente dominante para que la información fuera procesada de manera ordenada, de esta manera, las omisiones y las inversiones fueron desapareciendo. Sus tareas escritas eran más limpias, su escritura más legible y escribir ya no era un suplicio para el niño. Incluso una queja que no manifestaron desde el principio también había mejorado, la pelota era divertida para él, y se había apuntado a deportes en el colegio porque ahora los disfrutaba, ya no era “el patoso de la clase”.
  • “Desde hace unos meses hemos observado que nuestra niña de 2 años a veces bizquea un ojo. La llevamos al oftalmólogo y nos dijo que eso era normal para su edad que aún están aprendiendo a usar sus dos ojos. Pero no estamos convencidos del diagnóstico” DETECCIÓN PRECOZ. Esto no es una terapia, pero es muy importante y tenía que contároslo. Esta niña efectivamente tenía un estrabismo y no sólo desviaba de manera ocasional, sino que cuando la desviación fue mayor es cuando fue más evidente para los padres, pero la niña ya llevaba tiempo desviando su ojito y su cerebro intentando adaptarse lo mejor que podía a su visión doble. Visión doble que la niña nunca contó porque no sabía lo que era aunque viera raro. El cerebro que a esa edad es tan plástico, se adaptó lo más rápido que pudo para eliminar esa situación visual incómoda. En una evaluación visual más completa que le hizo otro oftalmólogo dilatando pupila encontraron una hipermetropía que no llevaba compensada y que era responsable de que la niña metiera un ojito hacia dentro. Unas bonitas gafas que a ella le encantaban, permitió que sus ojitos miraran al frente y que su visión se desarrollara con normalidad.
  • ”Hace unos meses fui a ver una película en 3D y no la disfruté nada. Me pareció muy incómoda verla. La primera media hora estuve con mareos y sin saber muy bien qué veía. Me quitaba las gafas para ver si la sensación desaparecía pero era incluso peor. La semana pasada volvía intentarlo para comprobar si aquello fue algo pasajero, pero sigo viendo raro las películas 3D. El oftalmólogo me ha dicho que tengo un problema en mi fusión y no tengo muy claro qué es o cómo solucionarlo.” TERAPIA DE EFICACIA VISUAL. Este chico, tenía un problema de coordinación de ambos ojos y una situación artificial como una película 3D, no podía soportarla. La terapia visual, fortaleció esta habilidad visual y ahora disfruta como un enano estas películas.

    Otros pacientes lo que me dicen “es que no ven la diferencia en las películas 3D porque las ven como las películas normales”. Estas personas adultas suelen suprimir un ojo, es el caso de estrabismo o ambliopías que nunca han utilizado uno de sus ojos y se dan cuenta al ver estas películas. En el caso de los niños, a veces nos ayudan a detectar estrabismos y ambliopías no detectadas antes.


En el blog de Rosina Uriarte “PADRES CON ALTERANTIVAS” , que seguro qeu todos conocéis, podéis leer más experiencias contadas por los propios padres que no sólo han pasado por estas terapias, sino también por otras (terapias auditivas, terapia ocupacional, osteopatía, etc.).

MENTE EN ACCIÓN. MOVIMIENTOS QUE MEJORAN LA MENTE

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Desde el Centro DAYON de León tengo la satisfacción de comunicaros que ya está a la venta el libro “Mente en Acción: Movimientos que Mejoran la Mente”, de la Dra. Melodie de Jager.

Traducido y prologado por mi mismo, lo podéis encontrar en http://www.edicionestucci.com/ y en librerías Troa de Madrid, por ahora, pronto estará en google y otros sitios.

Para los que trabajamos con niños es un libro IMPRESCINDIBLE porque se trata de un manual práctico de aplicación diaria, si bien es aplicable a todas las edades.

Profusamente ilustrado con todos los movimientos que mejoran la mente, como reza el titulo, ni los clásicos de Dennison son tan prácticos, habiendo sido Dennison uno de los maestros de Jager, lo supera con creces en profundidad, amplitud y aplicabilidad.

Pronto ofreceremos la posibilidad de formarnos, en profundidad, en las técnicas Mind Moves de M. de Jager ya que vendrá regularmente a España para esa función.

Os agradecería que me hagáis llegar vuestros comentarios, sugerencias, intereses, etc. al e-mail: igge38@gmail.com.

Un saludo cordial a todas/os.
Isidro García Getino

"La Dra. de Jager hace que confiemos, una vez más, en el prodigio que supone la educación para los niños. Este libro nos descubre las claves de su método MENTE EN ACCIÓN, convirtiéndose en un referente para padres, educadores y terapeutas. Movimientos que Mejoran la Mente representa el reto personal de la Dra. de Jager, comprometida con los niños y la educación. Ayuda a eliminar las barreras para aprender que surgen en el entorno escolar y moldea las mentes de los alumnos hasta conseguir una perfecta herramienta de trabajo que les ayuda a enfrentarse en la vida diaria."
Nieves Serichol Escobar - Asesora de Educación

"Movimientos que Mejoran la Mente es un "abre-ojos" fantástico para todo padre, maestro y terapeuta. Con una lógica clarísima y unos resultados indiscutibles, nos muestra que el cuerpo, las emociones y el pensamiento constituyen una sorprendente unidad que proyecta nueva luz sobre los problemas emocionales, sobre las dificultades de aprendizaje y sobre cualquier alteración o déficit."
Verena Prinsloo - Terapeuta del lenguaje y del habla

"Este libro es una valiosísima guía para padres y educadores que quieran brindar a sus niños la posibilidad de CRECER con unos cimientos sólidos que sostengan su desarrollo físico, intelectual, emocional y social. Para nosotras/os, los profesionales del campo, supone un rayo de luz sobre el camino no siempre fácil de recorrer. Movimientos que Mejoran la Mente nos ayuda a entender mejor a nuestros niños y a mejorar nuestro trabajo."
Paula Fernández Marco - Logopeda

"Considero Movimientos que Mejoran la Mente un buen método para superar las dificultades de aprendizaje y para evitar a muchos alumnos el sufrimiento por no ser capaces de obtener buenos resultados escolares. Padres, profesores y alumnos tienen una ayuda eficaz en orden a conseguir resultados y prevenir el fracaso escolar. Sin duda, es preciso potenciar el ejercicio físico ya que desarrolla los reflejos para aprender mejor."
José Luis Díez Pascual - Máster en Neuropsicología y Orientador

"¡Qué fantástica herramienta para todo padre y profesor que se preocupa! Melodie de Jager ha logrado compartir su pasión de toda la vida: "ayudar a los niños a poner cimientos firmes con habiliades para vivir y para aprender". Y lo hace de forma tan amistosa y atractiva para el usuario, que da confianza y esperanzas a todo el que trata con niños, cualesquiera que sean las circunstancias."
Lana van Niekerk - Madre

Mind Moves son sencillos ejercicios físicos que una persona o un grupo de alumnos en clase pueden hacer para preparar su cerebro para el aprendizaje.

Mind Moves imita movimientos primitivos y reflejos que realiza el bebé de forma espontánea y natural desde su concepción hasta el final del primer año de vida con el fin de desarrollar su cerebro y optimizar su aprendizaje.

Para más información:

Mind Moves España

The Mind Moves Institute

Kidz World

Doc Stoc Research

Mind Moves

Baby Gym

Lectura y Visión

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Cuando un niño tiene problemas en su lectura, debemos sopesar si el tipo de lectura es el adecuado (nivel de vocabulario, motivación del texto, etc.). Pero si lo anterior no es la causa, deberemos sospechar que el niño nos está indicando la presencia de otro problema diferente que lo provoca:

  • Una graduación refractiva no compensada o mal compensada en sus gafas o lentes de contacto.
  • Unos movimientos oculares incorrectos e imprecisos, de uno o ambos ojos, que le hace dar saltos, retrocesos, releer palabras o saltarse líneas, necesitando el dedo como guía.
  • Un problema acomodativo que le implica un esfuerzo por aclarar las letras del texto a leer o incluso por mantenerlo nítido de manera prolongada.
  • Un problema de convergencia, que le supone un estrés visual mantener la mirada a una distancia concreta donde está el texto.
  • Un problema perceptual que le impide procesar correctamente la información que ve, leyendo de manera mecánica, en voz baja y sin entender lo que lee.
  • Mala memoria visual que le impide aprender de lo que lee y relacionarlo con información que conoce para dar sentido a lo leído.
  • Unos reflejos infantiles sin integrar que manifiesta un retraso en su desarrollo neurológico.
  • Un problema de conocimiento de esquema corporal, que le impide dominar los conceptos espaciales básicos como derecha, izquierda, arriba, abajo, detrás, delante, a un lado, …
  • Un problema de organización espacial, más concretamente de DIRECCIONALIDAD, que le impide cruzar la línea media del papel cada vez que visualmente lee una línea del texto, le hace invertir letras o números y le descoloca las palabras de cada línea, releyendo constantemente y sin poder dar sentido a lo que lee.
  • Un problema de automaticidad verbal al leer en voz alta.

Si algo de esto falla, el niño está constantemente intentando compensarlo de forma consciente, con el consecuente esfuerzo que ello supone; y no puede preocuparse de hacer la lectura correctamente, con el adecuado ritmo que le permite entender el texto.

A veces, los niños con problemas de aprendizaje relacionados con la visión pueden ver las palabras pero no pueden ver lo que ellas significan.

Cualquiera de estos problemas, si nos se detectan, lo que provoca, además de un mal lector, es una gran falta de motivación del niño por la lectura, una gran frustración respecto a sus compañeros, y también, una inapetencia por aprender ya que en nuestra sociedad es necesario “leer para aprender”.


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Visión en la escuela

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¿Está tu hijo preparado para el curso escolar?

Una visión perfecta no es sólo ver 100% de Agudeza Visual


Una BUENA VISIÓN no sólo es ver algo nítido,
sino saber dar significado a lo que vemos
para responder de la manera más adecuada.

DEBEMOS PROCESAR LA INFORMACIÓN VISUAL CORRECTAMENTE.
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Para realizar las actividades que los niños hacen diariamente en la escuela como leer, escribir, aprender, realizar deportes, etc., son necesarias unas 18 HABILIDADES VISUALES ¿Lo sabíais?


Si el niño:
  • Se salta líneas, relee palabras o se ayuda del dedo para saber por dónde va
  • Guiña los ojos, se los frota o parpadea mucho
  • Le duele la cabeza
  • Le cuesta entender o memorizar lo que lee
  • Invierte letras o números
  • Tiene cortos períodos de atención
  • Le escuecen o le pican los ojos cuando está estudiando
  • No le gusta leer, se cansa al hacerlo y/o evita las tareas cercanas
  • Le molesta la luz
  • No aguanta mucho tiempo sentado
  • Se tropieza o se cae mucho
  • Se acerca mucho a la tele o a las tareas cercanas o gira la cabeza.
  • Etc.,


puede tener una buena agudeza visual y sin embargo, tener un problema visual. La agudeza visual sólo es una de las 18 habilidades implicadas en la visión y el aprendizaje.

Para realizar todas las actividades escolares con máxima eficacia y mínimo esfuerzo, como leer, escribir, comprender y resolver problemas matemáticos, o darle a una pelota en clase de gimnasia, el niño necesita mucho más que ver nítido. Es necesario que se hayan desarrollado las siguientes habilidades visuales:

  1. Buena AGUDEZA VISUAL para ver bien la pizarra.

  2. Integridad de los MOVIMIENTOS OCULARES para poder mover nuestros ojos correctamente en la lectura o para poder practicar cualquier deporte.

  3. Buena ACOMODACIÓN (imagen), para enfocar las tareas cercanas (lectura, escritura, dibujo, juegos, etc.), y hacerlo durante tiempo prolongado.

  4. Buena FLEXIBILIDAD ACOMODATIVA, para estimular el enfoque cuando miramos algo cercano y relajarlo cuando miramos algo lejano. Esta habilidad se emplea constantemente en clase, cuando el niño copia en su cuaderno de la pizarra o del compañero de al lado.

  5. Buena CONVERGENCIA para que ambos ojos trabajen coordinada y eficientemente en tareas cercanas sin esfuerzo (cuando mira a su cuaderno o libro o el del compañero).

  6. Buena DIVERGENCIA para relajar ambos ojos y que ambos miren a un objeto lejano sin dificultad (al mirar la pizarra, la ventana, la puerta si entra alguien en clase...).

  7. Buena ESTEREOAGUDEZA para poder percibir la profundidad de las cosas y poder calcular distancias correctamente.

  8. Buena CONSCIENCIA PERIFÉRICA para poder ser consciente de todo lo que hay a nuestro alrededor, y junto con la habilidad anterior, nos permite no tropezarnos ni golpearnos o caernos con las cosas.

  9. Buena DISCRIMINACIÓN VISUAL para distinguir las diferencias y similitudes de palabras, cifras, textos y objetos.

  10. Buena FIGURA-FONDO para sacar la idea principal de un texto, una película o una conversación ignorando los detalles.

  11. Buen CIERRE VISUAL para leer fluidamente y comprender mejor lo leído, y para entender más rápido las cosas que se le explica.

  12. Buena CONSTANCIA DE FORMA, para poder reconocer palabras a pesar de cambiar su tipografía, o cambiar de mayúsculas a minúsculas, o de letra manuscrita a letra de imprenta. O también para poder entender problemas aunque se cambie el planteamiento de dicho problema.

  13. Buenas RELACIONES ESPACIALES, para poder orientarse en el espacio (leer mapas, orientarse en una calle, sabiendo dónde está su izquierda y derecha y dónde están en las cosas que le rodean).

  14. Buena MEMORIA VISUAL para recordar lo que ve.

  15. Buena MEMORIA VISUAL SECUENCIAL para poder recordar una secuencia, órdenes o pautas, y poder llevarlas acabo en un orden establecido. Esta habilidad junto con las relaciones espaciales permite al niño ser más organizado y limpio y en sus tareas.

  16. Buena COORDINACIÓN OJO-MANO GRUESA para realizar actividades motoras gruesas (juegos de pelota, juegos de equilibrio –bici-, etc.).

  17. Buena COORDINACIÓN OJO-MANO FINA para realizar actividades motoras finas (escribir, dibujar, pintar, realizar manualidades, etc.).

  18. Buena INTEGRACIÓN LATERAL, relacionado con las relaciones espaciales, para tener un buen conocimiento de su cuerpo, dónde empieza y dónde acaba para ser menos torpe.
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El aprendizaje se realiza más fácilmente cuando se cumplen estas tres condiciones visuales:
  1. Ambos ojos ven nítido.
  2. Ambos ojos se emplean a la vez de manera eficiente y coordinada.
  3. La información visual recibida se combina con la que reciben el resto de los sentidos (oído, tacto, equilibrio y propriocepción).

Cuando una habilidad falla, el niño crea unas estrategias para compensarla. Pero aunque al principio puede hacer el esfuerzo, no puede mantenerlo o termina descompensando otras habildiades, y le hace ser más lento que sus compañeros.

Los problemas visuales de los niños
pueden detectase y prevenirse
antes de que lleguen a afectar
sus calificaciones en el colegio.

PERO,
SI YA ESTÁN AFECTANDO,
trabajando en ellas,
el comportamiento del niño
y su rendimiento escolar
pueden mejorar.

¡¡¡Vuelta al cole!!!

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Cuando llega Septiembre todos empezamos nuestro “año escolar” -no sólo los niños-, tanto si nos fuimos en Junio, en Julio o en Agosto de vacaciones, o como si no nos fuimos. En verano todos bajamos nuestro ritmo de trabajo; el buen tiempo, el calor, los niños sin cole, y quizás, nuestras ciudades más vacías y tranquilas, hacen que disfrutemos más nuestro tiempo y no sigamos el ritmo frenético del resto del año.

Por ello, nuestro sistema visual está mucho más relajado, ya que si baja nuestro estrés laboral, también baja nuestro estrés visual. En vacaciones, si leemos es por ocio o si hacemos alguna tarea en distancia de cerca, es porque estamos retomando alguna afición olvidada. En cualquiera de esos casos, la tensión es mínima y descansamos cuando queremos. Así, Septiembre es el mejor mes para hacernos una revisión de nuestra visión. Ésta estará en su estado más puro y relajado, dará los valores más reales que posee, tanto en cantidad como en calidad de visión (graduación, enfoque, fusión, percepción, agudeza visual, integración con otros sistemas sensoriales,…); además, emocionalmente todos estamos más relajados cuando volvemos de vacaciones, y todo afecta.

Por tanto, antes de retomar el ritmo acelerado de todo el año, es recomendable hacerse un chequeo completo de la visión para comprobar que todo está bien, o para poner soluciones si existe algún problema antes de que los síntomas surjan, o sencillamente para recibir unas pautas por parte del optometrista de una buenas Normas de Higiene Visual y de Ergonomía, que no hacen mal a nadie.



El caso particular del niño

Pero si comprobar que el sistema visual está en pleno rendimiento (sin nada que lo altere) es importante en un adulto, imaginaos lo importante que es en un niño, donde cualquier problema visual puede dificultar su correcto aprendizaje en la lectura o en la escritura, en su coordinación ojo-mano, en su desarrollo motor o en su equilibrio para realizar cualquier deporte, en su percepción, en su integración de la información visual con la de otros sentidos… Todo esto le creará limitaciones sociales que irán en perjuicio de su desarrollo, su personalidad y su carácter.

El niño está en continuo desarrollo y cualquier obstáculo que se le presente durante el mismo (en este caso hablo del desarrollo visual, pero le afectaría cualquiera alteración en cualquier sentido que le aporta una información que debe integrar), puede alterar todo el procesamiento de la información visual:
  • la forma de recibir una información,
  • la forma de integrar dicha información,
  • la forma de procesar esa información,
  • o incluso, la forma de responder a la información recibida,
realizando cualquiera de estas acciones DE UN MODO DIFERENTE AL RESTO DE LOS NIÑOS DE SU CLASE; así, cualquier actividad escolar o de su vida diaria (incluso jugar con sus amigos), puede requerir por su parte: más esfuerzo, más tiempo, más energía que le hace estar más cansado, más concentración que le hace perderla con facilidad cuando se cansa de mantenerla, más apoyo de otros sentidos o de otras habilidades que le hace ejecutar ciertas actividades de forma desequilibrada, etc.


Entre 0 y 14 años es muy importante detectar y tratar cualquier alteración visual, ya que en el sistema visual se están produciendo constantes cambios anatómicos y fisiológicos según el niño se va desarrollando, dando lugar a la formación de los patrones visuales y a todas las conexiones neurológicas que afectarán a su futura Percepción. Además, en los primeros años de vida el niño está aprendiendo de todo lo que le rodea y de todo lo que hace, y como escribí en otra entrada anterior (de mi otro blog), MUCHA de esa información entra a través de los ojos. Un problema visual (SIN SER UN PROBLEMA PATOLÓGICO) puede ocasionar:
  • problemas de rendimiento académico,
  • problemas de rendimiento deportivo,
  • fracaso escolar (a largo plazo),
  • y lo que es peor, problemas de autoestima.

Una vez el problema visual ha desaparecido (se ha tratado), estos escolares mejorarán sus notas, estarán más contentos y serán más sociales. Se sentirán más capaces de afrontar retos difíciles de la etapa escolar.

Por eso, es tan importante un DIAGNÓSTICO PRECOZ a estas edades; y tanto padres como educadores son los responsables de detectar cualquier mínimo problema que presente el niño en la realización de sus tareas diarias. El niño no se va a quejar porque no sabe lo que es un problema de visión, y piensa que todo el mundo ve como él, y si sus compañeros sacan mejores notas que él o juegan mejor al futbol, él sencillamente se irá formando una opinión negativa de él mismo (“Soy más tonto o más torpe que los demás”), reafirmada muchas veces por el entorno, sin saber que hay “algo” que le impide estar en las mismas condiciones que el resto de sus compañeros de clase o amigos al realizar cualquier actividad.


Uno de cada tres niños en edad escolar sufren algún problema de visión SIN DIAGNOSTICAR, y alrededor del 30% del fracaso escolar está relacionado con anomalías visuales.

En otra entrada tenéis una lista de SIGNOS Y SÍNTOMAS que podéis tener en cuenta para detectar si vuestro/a hijo/a o alguno de vuestros alumnos tiene algún problema visual (algunos de los síntomas de esta lista también es válida para los adultos). Pero para haceros una idea, cualquier problema en la visión puede acarrear que el niño:
  • no pueda seguir atentamente las explicaciones del profesor en la pizarra si no ve bien de lejos,
  • no pueda leer y estudiar con comodidad si ve mal de cerca,
  • no pueda entender lo que lee si se tiene que esforzar en leer bien,
  • rechazará constantemente ir al colegio,
  • su comportamiento será distraído y le costará centrarse en las lecciones o en cualquier actividad que requiera gran atención,
  • no le gustará hacer los deberes,
  • se sentirá aislado y retrasado paulatinamente del resto de sus compañeros respecto a su aprendizaje,
  • por ello, puede volverse introvertido o incluso desarrollar un complejo de inferioridad, muy negativo para su desarrollo como estudiante y como persona.

Muchas veces los padres y los educadores achacan esta actitud negativa a problemas psicosociales, a problemas de lecto-escritura (dislexia) o de hiperactividad, cuando lo más probable es que sólo sea causa de un problema visual sin tratar.

Aunque un niño no haya desarrollado su sistema visual con normalidad, cuanto antes detectemos el problema, antes podremos tratarlo y ayudarle a potenciar su sistema visual, llegando a recuperar su nivel de desarrollo normal para la edad del niño. Esto ocurre porque cuanto más pequeño es el niño, más plástico es su sistema visual, debido a que aunque el órgano visual se desarrolla completamente hasta los 2 años, hasta los 6 años su sistema visual no consigue su funcionalidad completa. Así, si durante ese período su visión tiene cualquier alteración (miopía, astigmatismo, desviación de un ojo, ojo vago, reflejo primitivo sin inhibir,…), el desarrollo no será igual, y si no se trata a tiempo dará lugar a dificultades en su vida diaria. No hay que dejar que pase el tiempo a ver si se soluciona solo, PORQUE NO LO HARÁ, irá a más y puede ser demasiado tarde cuando queramos hacer algo.


También, puede ocurrir que hasta el momento el niño no haya tenido problemas en el colegio y pensemos que su visión está correctamente, y los padres decidan que no necesita una revisión visual HASTA QUE NO MANIFIESTE ALGÚN PROBLEMA EN EL COLEGIO. No hay que esperar a que eso ocurra, una revisión rutinaria no hace mal a nadie y puede evitar que surjan los síntomas y los problemas de rendimiento en el colegio.
Puede ocurrir, que en los cursos anteriores, el niño no tuviera problemas, pero que según transcurre el nuevo curso, manifieste problemas de rendimiento o malas notas que hasta ahora no tenía. Eso sencillamente puede querer decir que el niño presenta un problema visual latente que hasta ahora no se había manifestado porque la exigencia académica no era lo suficientemente alta como para hacerla patente. Pero al aumentar la demanda académica, al aumentar de curso, un problema visual que parecía controlado, se descontrola, porque por ejemplo, el esfuerzo por entender un texto más complicado puede evidenciar un problema de lectura, que antes no parecía que existiera.


Por todo esto, como optometrista, recomiendo que cualquiera de nosotros deberíamos hacernos una revisión visual mínimo una vez al año y SOBRE TODO LOS NIÑOS. Y con “revisión visual” no me refiero sencillamente a ir al oftalmólogo -que también es recomendable, para saber si los ojos están sanos-, o hacer una simple medida de Agudeza Visual, sino el acudir a un optometrista cualificado que pueda evaluar si su sistema visual está preparado para funcionar a pleno rendimiento.


Cualquier alteración visual en niños o adultos, hace que nuestra visión no sea eficaz y en consecuencia nuestro aprendizaje o trabajo tampoco lo sea.

¿Sabes aprender? Sí ¿Sabes cómo aprender? Lamentablemente NO

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Os invito a leer el artículo de Julio 2009 publicado por JAVIER MARTINEZ ALDANONDO.

Os destaco en el texto, las ideas que encuentro fundamentales:
  • en color VERDE los "análisis-de-la-realidad", que son las "pistas" para "DESPERTAR"
  • en color NARANJA las "pistas" importantes para ACTUAR y AVANZAR
Javier es un gran profesional, experto en gestión del conocimiento, a quien admiro profundamente y de quien aprendo siempre, porque me sirve de inspiración para nuevos proyectos y porque me aporta nuevas ideas y matices. Cuando parece que "ya está todo dicho", escribe un nuevo artículo aportando MÁS.

¡Que lo disfrutéis!

Lolita.


¿Sabes aprender? Si. ¿Sabes cómo aprendes? Lamentablemente NO

Javier Martínez Aldanondo (jmartinez@catenaria.cl)
Gerente de Gestión del Conocimiento de Catenaria
NEWSLETTER (donde acceder a otros artículos)

"Educación es lo que queda después de olvidar lo que se ha aprendido en la escuela".
Albert Einstein.

Os propongo que hagáis el siguiente experimento: Preguntad a la gente de vuestro entono que os digan "cómo se aprende". No sólo vais a recibir una gran variedad de respuestas, sino que la mayor parte de ellas serán vagas e imprecisas.

¿Sabéis por qué tenemos tantos problemas con la educación de nuestros niños y jóvenes y con la formación de los trabajadores? La respuesta es muy fácil: Porqué los responsables de diseñar la educación/formación no tienen apenas idea acerca de cómo aprenden las personas realmente.

¿Y estas mismas personas saben aprender? Indudablemente, de no ser así nunca habrían sido capaces, por ejemplo, de caminar, hablar y desarrollar el resto de habilidades necesarias para operar en el mundo y que les han permitido progresar exitosamente.

¿Es posible saber aprender pero no saber cómo se aprende? Desde luego. Esta paradoja explica la gran cantidad de cosas que sabemos hacer pero que al mismo tiempo somos incapaces de explicar cómo las hacemos. Y eso ocurre porque el conocimiento es inconsciente y en cierta forma traicionero, lo tienes pero no sabes que lo tienes, parece como si no quisiera ser descubierto. Por ejemplo, lo más probable es que la mayoría de personas que están leyendo estas líneas sepan andar en bici y obviamente hablar. Sin embargo, si les pido que anoten en un papel como andan en bici y como hablan, les costará un gran esfuerzo hacerlo y el resultado de lo que escriban será muy pobre comparado con su capacidad de andar en bici o hablar. Y si yo entrego esos textos a alguien que no sabe ni andar en bici ni hablar, no le va a servir absolutamente de nada.

Sabemos mucho más que lo que somos capaces de explicar. Lo que ocurre es que saber hacer algo no significa saber cómo se hace y, menos aun, saber cómo enseñar a otros a hacerlo. Necesitas ser consciente de lo que sabes y de cómo ocurre eso que sabes.

Analicemos las 2 partes de la paradoja:

1. Saber aprender:

Como vimos en la columna anterior, si estás vivo significa que sabes aprender. En realidad, no te queda más remedio que saber aprender porque lo necesitaste para crecer. Se trata de un acto involuntario. Todos los seres vivos saben aprender y, obviamente, no necesitaron hacer curso alguno para ello. La forma más evidente de contemplar a un ser humano en pleno proceso de aprendizaje ocurre cuando eres padre y observas a tus hijos pequeños. ¿Cómo es posible que sepan hablar sin haber recibido clases ni ser capaces de definir lo que significan las palabras que usan, sin saber gramática, sin distinguir un verbo de un sustantivo o de un pasado pluscuamperfecto?

Contaré una historia gastronómica (para no repetir la de las llaves en Córdoba) que demuestra que las personas saben aprender perfectamente, lo hacen a cada instante y desde luego, sin darse cuenta.

Imaginad que invito a un amigo mío que vive en la selva a comer en un Mc Donalds. Mi amigo sabe lo que es un restaurant pero se fue a la selva hace ya tantos años que jamás ha puesto sus pies en uno de comida rápida. Tanto él como yo tenemos objetivos (inconscientes) como saciar el hambre, disfrutar de una conversación agradable, pasar un buen rato poniéndonos al día de nuestras respectivas vidas, etc. Para alcanzar esos objetivos, mi amigo y yo nos trazamos un plan (inconsciente de nuevo, como pasar a buscar a mi amigo a su hotel, conducir hasta el Mc Donalds, comer, etc.) lo que genera que tengamos expectativas de cómo van a suceder las cosas (inconscientes una vez más, como que mi amigo estará en el hotel, el Mc Donalds estará abierto, etc). Una vez comenzamos a ejecutar el plan, algunas de las predicciones que se había hecho mi amigo empiezan a fallar. Cuando entramos en el Mc Donalds, mi amigo queda desorientado porque nadie le recibe en la puerta, ni le lleva a una mesa, ni le trae la carta, ni le recomienda un vino … Al contrario, tiene que hacer la cola de pie, descifrar el limitado menú en un confuso letrero, pagar antes de comer, llevarse él su comida y recogerla al finalizar, comer sin cubiertos … No entiende nada, sus expectativas han sido bruscamente destruidas por una realidad que desconocía. Y en ese instante, se desata un proceso imparable para tratar de entender qué está pasando. Ese proceso se llama APRENDER y se dispara una vez que te equivocaste (tus expectativas fallaron) y tratas de explicarte por qué (reflexión). Obviamente, mi amigo pronto llega a la conclusión de que existe un tipo de restaurantes nuevo lo que le obliga a actualizar y corregir la "teoría" que tenía sobre los restaurantes e incluir una nueva "categoría" (los de comida rápida) y almacenar esta nueva experiencia en su memoria. Sin embargo, el proceso de aprendizaje no está concluido y no lo estará hasta la siguiente ocasión en que pise un Burger King por ejemplo. Si le vuelve a suceder lo mismo, mi amigo simplemente no aprendió. Pero si en ese momento recuerda cómo ocurren las cosas en ese tipo de restaurantes (su experiencia anterior en Mc Donalds), actúa acorde a ello y sus expectativas se cumplen, significa que aprendió. Por esa razón, aprender significa acumular experiencias reutilizables en el futuro.

Como en el caso de mis hijos, para aprender no es imprescindible sentarse en un aula, que haya cursos, clases, asignaturas, profesores, exámenes, notas y todo ese ritual artificial que hemos sufrido (y siguen sufriendo) durante tanto tiempo.

Parece evidente que hasta que no haces no puedes decir que sabes. Lo malo es que no es suficiente porque sigues sin saber cómo lo haces.

2. Saber cómo se aprende:

A muy grandes rasgos, y conceptualizando el ejemplo del Mc Donalds, así ocurre el proceso de aprender

a. El aprendizaje empieza con un Objetivo. Para aprender necesitas tener objetivos que alcanzar, sobre todo, objetivos que te importan mucho y te importan a ti y no a otros. A esto se le llama también motivación que es la energía que mueve el aprendizaje. Satisfacer al profesor o sacar buenas notas no son ejemplos de objetivos que te importen demasiado. Saciar el hambre y pasar un rato con tu mejor amigo si lo son. Aprender es un medio para alcanzar un fin, la clave es tener claro desde el principio cuál es ese fin que le interesa al alumno al que quiero enseñar.

b. El aprendizaje empieza cuando fallan las Expectativas (error). Las personas nos trazamos planes para alcanzar esos objetivos. Cuando dichos planes fallan y no se cumplen nuestras expectativas (para mi amigo, el mundo funciona al revés en el Mc Donalds) se abre la ventana dónde estás preparado para aprender. Provocar el error es una estrategia crítica para aprender.

c. Aprender depende de Recordar. Si hoy no eres capaz de recordar cosas que supuestamente "aprendiste" años atrás, no te engañes, simplemente no las aprendiste. Si la siguiente vez que mi amigo pise un local de fast food, vuelve a tropezar en la misma piedra, significa que no aprendió. Por suerte, las personas gozamos de mentes inteligentes que nos dicen qué hacer en cada momento a partir de las experiencias que vamos acumulando.

La conclusión es que para aprender necesitas motivación, necesitas tiempo y sobre todo necesitas mucha Práctica. Sin práctica, no hay aprendizaje posible. Si la vida consiste en hacer cosas, entonces aprender tiene que consistir en hacer, ojala, esas mismas cosas, una y otra vez hasta que se vuelvan inconscientes y no seas siquiera capaz de explicar cómo las haces. Si se aprende haciendo, entonces cualquier experiencia de aprendizaje (curso, taller, seminario, etc.) tiene que consistir en hacer y no en mirar, ni escuchar o leer.

De esta manera es como hemos aprendido casi todo lo que sabemos: Nos interesa algo, tratamos de obtenerlo, fracasamos en el intento, intentamos entender por qué, corregimos nuestro plan, lo intentamos de nuevo hasta que finalmente lo obtenemos. Comparad este ciclo con lo que ocurre en cualquier proceso educativo formal. Todo parecido con la realidad, es pura coincidencia.

Nada de esto es ninguna novedad. Aristóteles (384 - 322 AC) afirmaba "Lo que tenemos que aprender lo aprendemos haciendo". Sin embargo, la gran mayoría de los habitantes del planeta parece ignorarlo porque abraza fervientemente un modelo totalmente contrario que consiste en que:

  • El lugar para aprender es un aula (del colegio, la universidad o la empresa). Bajo esa premisa, la formación en las empresas copia el modelo del colegio.
  • Para que ocurra aprendizaje tiene que haber un profesor.
  • Para que ocurra aprendizaje tiene que haber un contenido (asignatura).
  • Cuanto más sabe y más habla el profesor, mucho mejor.
  • El rol del alumno es escuchar, tomar notas e interrumpir lo menos posible.
  • Aprender significa estudiar.
  • Para verificar si aprendiste hay que hacer un test o un examen (casi siempre teórico).
  • Si sacaste buenas notas en el examen, podemos estar seguros de que aprendiste.

No podemos permitirnos que quienes gestionan, diseñan e imparten la educación no sepan cómo se aprende.

Resulta inconcebible, que los seres humanos seamos verdaderas máquinas de aprender y al mismo tiempo, cuanto tenemos que decidir cómo educar a nuestros semejantes (posiblemente el acto humano más importante que existe) hagamos justo lo contrario. Mientras los responsables de formación de las empresas sigan diseñando o comprando programas y cursos sin tener esta máxima bien presente, seguirán tirando el dinero. Mientras no seas consciente de cómo se aprende, estás inhabilitado para gestionar y diseñar programas, curriculums o cualquier experiencia de aprendizaje. Es demasiado peligroso dejar la educación y la formación en manos de gente que no comprende cómo aprenden las personas. Mientras ese contrasentido siga vivo, lo que tendremos no podrá ser sino la consecuencia y el reflejo de esa triste realidad.

El 26 de agosto de 2009 reflexionaremos precisamente sobre trazarse Objetivos y Aprender lo necesario para alcanzarlos en el marco del Taller de Apertura del congreso Percade La Araucana http://portal.laaraucana.cl/wps/wcm/connect/La%20Araucana/araucana/campanas/percade_2009

"No basta con saber, hay que querer. No basta con querer, hay que hacer". Goethe.

¿Qué queremos decir cuándo hablamos de aprender a aprender?

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Un muy comentado informe de la UNESCO llamado “Los pilares de la educación del futuro” nos invita a los docentes a practicar tres principios para mejorar la calidad educativa. Estos pilares son el aprender a aprender, aprender a vivir con otro y aprender a hacer.

En la observación de las aulas de distintos niveles educativos me pregunto si después de algún tiempo de difundido estos principios realmente la educación implementó estos cambios y si logramos una mejora en las prácticas.

En este artículo me referiré al objetivo de la educación permanente de aprender el oficio de aprender. Con esto nos referimos a que nuestros alumnos logren aprendizajes significativos y no mecánicos ni memorísticos. Todos los que llevamos años en la educación vemos fracasar alumnos en evaluaciones orales o escritas que han estudiado de memoria y se esfuerzan por reproducir textualmente al autor y muchas veces al producirse una alteración en el clima del aula, o en lo emocional subjetivo, el alumno pierde el hilo de lo que estaba desarrollando, se le produce una laguna mental y no puede seguir con su producción. Esto lo lleva irremediablemente a no aprobar dicha evaluación y lo que es más importante aún no haber aprendido realmente lo que debía aprender.

¿Qué queremos decir cuándo hablamos de aprender a aprender?

Según la definición de Gaskins y Elliot, el aprendizaje “es un proceso socialmente mediado, basado en el conocimiento, que exige un compromiso activo por parte del estudiante y que tiene como resultado un cambio en la comprensión”.

Por que decimos que es social y mediado, pues, para aprender lo nuevo lo tenemos que relacionar con los saberes que ya tenemos y es más fácil realizar esto si lo hacemos interactuando con los otros. Con esto queremos significar que el docente debe favorecer momentos de relación e intercambio entre sus alumnos al interior del salón de clases.

Por que decimos que el aprendizaje debe basarse en conocimientos activos. Para lograr esto debemos partir de los saberes previos, para así ir incorporando lo nuevo. El docente debe ingeniárselas para favorecer en el alumno, la relación de lo “nuevo” con lo “viejo” en forma creativa.

Por que decimos que el alumno debe comprometerse a aprender. El desafío del docente es hacer interesante la propuesta de temas a trabajar para incentivar y lograr así que el alumno se motive.

Por que decimos que el alumno debe lograr un cambio en la comprensión; esto no solo significa tener información sino poder operar con ella. El desafío del docente es pensar actividades donde el alumno pueda explicar con sus propias palabras, ejemplificar, aplicar a otras situaciones, justificar, comparar, contextualizar, generalizar.

Si los docentes tenemos en cuenta lo anteriormente desarrollado, favoreceremos en nuestros alumnos la adquisición de aprendizajes significativos.

Todo aprendizaje se convierte en significativo cuándo el docente estructura lógicamente el contenido a enseñar de forma que el alumno pueda partir de lo más simple para llegar a lo más complejo y así se puedan jerarquicen los contenidos o temas.

Otra condición para que se de el aprendizaje significativo es que el alumno pueda incorporar y relacionar lo nuevo con lo ya aprendido, a su vez hay que favorecer la motivación para que realmente se tenga deseos de aprender y que sus aprendizajes se guarden y archiven en una memoria a largo plazo que pueda activarse y transformarse en la aplicación de situaciones nuevas.

Esto último llamado funcionalidad, es importante para que lo que se aprendió no sirva solo al momento de ser evaluado en la escuela sino que quede fijado en la memoria a largo plazo y pueda servir para la vida en cualquier momento que lo necesitemos.

A veces se producen obstáculos para el logro de algunas de estas condiciones que describimos como esenciales para los aprendizajes significativos. Algunos de ellos tienen que ver con situaciones del contexto socio cultural donde se desarrolla y aprende el sujeto o sea, son externas al alumno pero influyen en él y otros factores tienen que ver con situaciones internas o intrínsecas del sujeto tanto desde el orden psicológico como neuropsicológico.

Algunos de los impedimentos para que el alumno “aprenda” adecuadamente son:

- un contexto socio cultural desfavorable tanto desde lo familiar como desde lo escolar o cultural.

- una etapa de la vida conflictiva como lo es la adolescencia.

- fallas o trastornos orgánicos como lo son los problemas auditivos, motores o visuales, disfunciones cerebrales, disminuidos intelectuales, etc.

-dificultades socio- emocionales como lo son la baja autoestima,

la vergüenza, desinterés, baja tolerancia a la frustración, etc.

También es importante que el alumno utilice las llamadas “estrategias de aprendizaje”.

Las estrategias de aprendizaje son todos aquellos procesos que el alumno necesita poner en juego a la hora de resolver una determinada situación problemática o “conflicto cognitivo”.

Las estrategias de aprendizaje pueden ser de tipo cognitivo o metacognitivo.

Las estrategias cognitivas consisten en prestar atención y seleccionar la información que tiene que ver con las posibilidades de ingresar y buscar la información para luego trabajar con ella. Cuando fallan estos procedimientos nos encontramos con dificultades de aprendizaje que pueden tener su origen en problemas de vista, oído o problemas con la atención como lo es el síndrome de déficit atencional. El alumno tiene problemas en torno a lo que la Psicología Cognitiva llama memoria y atención sensorial, esto es muy importante para que se den buenos aprendizajes porque lo sensorial es lo que nos permite en primera instancia ingresar al área cerebral los elementos con los cuáles tenemos que trabajar para aprender.

En segundo lugar otras estrategias cognitivas tienen que ver con el procesamiento de la información, acá el sujeto tiene que tener posibilidades de procesar, organizar y estructurar la información para resolver los problemas cognitivos que se le presenta en la escuela. Cuándo hay problemas en algunas de estas funciones cognitivas nos encontramos ante dificultades que pueden ser de lectura comprensiva, inferencias o deducciones lógicas, fallas en la memoria a largo plazo, olvido de saberes adquiridos anteriormente, o cuándo el sujeto no ha desarrollado las estructuras cognitivas acordes a los aprendizajes que el nivel educativo le exige.

En tercer y último lugar hay estrategias que tienen que ver con la forma en que se comunican los resultados del pensamiento y el aprendizaje. Si un alumno realmente aprendió, tiene que poder expresarlo en forma verbal, escrita o gráfica.

Cuándo hay fallas en estas funciones cognitivas, el alumno tiene dificultades en la expresión oral o escrita, inhibiciones orales, nerviosismo, fobias sociales, desprolijidad en la presentación de trabajos escritos, dificultades desde lo motriz que lo llevan a tener problemas en la realización de los grafismos, el dibujo, o la práctica de algún deporte.

En síntesis, un alumno para aprender debe poner en juego múltiples capacidades para realizar el trabajo o tarea escolar que consiste fundamentalmente en organizarse, comunicarse e intercambiar con otros compañeros, realizar búsqueda de información, poder asimilar y seleccionar esa información, lograr tener una actitud crítica y comprensiva en el análisis de esa información, ser creativo y poder comunicar el resultado de sus aprendizajes de forma tal que tanto el docente como sus compañeros puedan comprenderlo.

Las estrategias metacognitivas, significan tener “conocimiento acerca del conocimiento”.

Solo cuándo se piensa en la forma en que pensamos estamos en condiciones de mejorar nuestro propio proceso de aprendizaje.

Es importante que cada alumno tome conciencia de sus propios procesos de aprendizaje. Esto influye en como el alumno planifica sus estudios, como lo ejercita y como se prepara para ser evaluado.

Como docentes tenemos que llevar al alumno a que piense en cuánto a las funciones en que pone en juego cuándo realiza la tarea, a que reflexione sobre sus creencias, valores, actitudes personales, la utilidad de esos aprendizajes que debe incorporar.

Algunos sencillos recursos para lograr mejoras en el rendimiento escolar pueden ser el que los sujetos estudien con algún par, el pedir ayuda a un mayor que esté con condiciones de apoyarlo, buscar compañeros para la realización de la tarea escolar, buscar el tiempo adecuado para los estudios, buscar lugares o espacios tranquilos donde no se vea perturbada su capacidad de atención y concentración.

Por último cada alumno tiene un estilo propio y particular de asumir su proceso de aprendizaje que los adultos tenemos que captar y respetar.

Las características de los estilos son el reconocer la influencia del contexto socio cultural, la influencia de factores cognitivos y afectivos en el aprender, lograr el conocimiento de uno mismo y la forma de relacionarnos con los otros.

Los estilos de aprendizaje son:

- Activo: Su característica es la de ser creativo, espontáneo y renovador. Es voluntarioso y participativo. Muchas veces son líderes y protagonistas.

- Reflexivo: Su característica es la de ser observador, analítico, detallista. Es prudente, distante, registra, investiga, redacta informes.

- Teórico: Su característica es buscar hipótesis, el ser teórico, objetivo, razonador, perfeccionista, ordenado.

- Pragmático: Su característica principal es el ser práctico, directo, realista, eficaz, planificador. Trata de solucionar problemas y aplicar lo aprendido.

Por Lic. Edith Beatriz Burgos

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