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Enuresis infantil

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         Dentro de los 5 primeros años debe ocurrir el control voluntario de la orina desde un punto de vista fisiológico. Entre 1 y 2 años el niño tiene conciencia de que su vejiga está llena y es capaz de comunicar su capacidad de orinar. Hacia los 3 años aparece la capacidad de retener y posponer la orina por unos minutos cuando la vejiga está llena. Hay un incremento regular de la capacidad de la vejiga, se establece el control diurno y el niño suele ir al aseo por sí mismo. Entre 4 y 5 años el niño es capaz de vaciar la vejiga cualquiera que sea el nivel de llenado de esta y previamente a esto el niño es capaz de comenzar y terminar el chorro de orina a mitad de la micción. El control nocturno se adquiere más tarde que el diurno y la mayoría de los niños no lo consiguen hasta los 4‑5 años. Las edades dadas son estimaciones medias.

Miedo a la escuela: fobia escolar

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Siendo los miedos a la escuela muy frecuentes en un momento u otro del desarrollo, la fobia escolar es un trastorno poco frecuente; las estimaciones varían entre el 0,4 por 100 (Ollendick y Mayer, 1984) y el 1,7 por 100 (Kennedy, 1965) de la población infantil. Sin embargo, son de las más frecuentes en la clínica infantil por las repercusiones que tienen sobre el aprendizaje escolar y el funcionamiento social del niño.

La fobia escolar se puede definir como un patrón desadaptativo de respuestas de ansiedad a situaciones escolares.
En la fobia escolar, como en cualquier otro problema, hay que considerar los tres sistemas de respuesta:

Funciones básicas de la familia

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La familia es la institución que satisface las necesidades básicas de los niños, le apoya cuando tiene dificultades, sabiendo que dentro de la familia no tiene ninguna batalla que ganar, porque es el lugar de aceptación incondicional.

Es importante ayudar a los padres a conocer las condiciones que deben cumplir y sus posibles errores educativos. Este conocimiento les dará tranquilidad, si lo están haciendo bien, y les ayudará a plantearse y llevar a cabo algunos cambios en los cuidados que ofrecen a sus hijos.

Algunas de las posibles propuestas a tener en cuenta aplicables a cualquier tipo de familia son las siguientes:

       Que el hijo sea deseado y planificado por una pareja o grupo familiar estable, por una o varias personas que estén dispuestas a ser adecuadas figuras de apego.
No planificar el nacimiento o hacerlo en momentos y situaciones en los que no estén garantizados los cuidados adecuados puede ser un gran riesgo para el hijo.
Los hijos se deben tener cuando se está motivado para apostar por dar vida y cuidar, por un lado, y se tiene la capacidad para ello, por otro.

       El hecho de tener varias figuras de apego es de capital importancia por varias razones: los niños requieren una gran dedicación que difícilmente puede ofrecer una persona sola; los celos fraternales son mejor elaborados cuando hay varias figuras de apego; la autonomía del niño se ve favorecida; los propios padres pueden mantener más fácilmente su vida laboral y social…

       La estabilidad y armonía en las relaciones entre los padres. Los conflictos y desarmonías entre los padres son vividos por los hijos como una amenaza a su seguridad.
En todo caso, si los conflictos o la separación son inevitables, es muy importante que ambos padres y sus familiares no hagan de los hijos un instrumento de disputa y no se dediquen a minusvalorar el vínculo que cada uno de ellos tiene con los hijos.

       Los padres deben tener disponibilidad de tiempo para interactuar con sus hijos. Esta relación no debe ser únicamente orientada a satisfacer las necesidades biológicas, sino también, y sobre todo, a desarrollar sus capacidades cognitivas, disfrutar de la intimidad, el contacto y el juego.

       Los padres deben  percibir  e interpretar  las peticiones de los hijos. Por ello deben estar en actitud de escucha, observar atentamente a sus hijos y estar cerca de ellos numerosas horas al día.

       Los padres deben responder contingentemente a las demandas de los hijos.
Los niños, especialmente los más pequeños, no tienen un concepto del tiempo que les permita aplazar la respuesta. Necesitan recibir la respuesta pronto, para poder establecer una relación entre la petición y la respuesta de los padres.
A medida que van teniendo más edad, tiene sentido enseñarles a esperar, ser pacientes, para que aprendan a autocontrolarse y a aceptar la frustración cuando es inevitable.

       Los padres deben ser coherentes en sus conductas con el niño.  Al afrontar de manera similar  situaciones semejantes, los hijos pueden hacerse una idea segura y estable de la relación con ellos.
La coherencia, no significa rigidez. Los criterios y normas pueden aplicarse con flexibilidad, o incluso cambiarse si hay buenas razones para ello.

       Los padres deben servir de modelos de identificación para los hijos.


Como señala Javier Urra (2008),  “en el arte de la comunicación padres-hijos se encuentra una línea muy estrecha que sirve de frontera entre la necesaria autonomía de los hijos y la tutela a ejercer por los padres. Alcanzar el equilibrio es difícil, pero necesario.”


Anna Ruiz Soler
Psicóloga de Centre Giner

 
http://www.cginer.es/ 



Pautas para organizar las tareas en casa

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Todo hogar necesita tener un orden y una organización y nuestros hijos nos pueden ayudar a hacerlo posible. Desde edades primerizas los niños pueden ayudar en casa realizando pequeñas tareas, y éstas se pueden ir aumentando a medida que se van haciendo mayores.
¿Cómo saber qué se le puede pedir a un niño de cierta edad? Siguiendo ésta breve guía nos podemos hacer una pequeña idea:
- Niños de 2 a 3 años. A esta edad los niños pueden ayudar a:
Tirar los papeles y envases al cubo de reciclaje.
Poner los juguetes dentro de su cesto.
Poner los libros en la estantería que está a su altura.
Poner alguna camiseta en el armario.
Dar las agujas para tender la ropa.
Después de comer dar el plato sucio para llevarlo a la “pica”.
Lo más importante es que se sientan útiles ayudando a los padres.
- Niños de 4 a 6 años. A esta edad pueden hacer las tareas anteriores y nos pueden ayudar a:
Guardar en el cajón una parte de su ropa doblada: calcetines, braguitas, calzoncillos,...
Acabar de hacer la cama: poner el cojín, guardar el pijama,...
Poner la mesa: llevar su plato, vaso y cubiertos.
Servirse una parte del desayuno: el cacao, coger las galletas,...
Poner su ropa sucia al cubo de la ropa sucia.
Ordenar los juguetes, la cartera, el abrigo,...
Después de comer, llevar el plato sucio a la pica, el vaso y los cubiertos (una cosa y luego la otra).
Sacar el polvo de los lugares a los que llega.
A estas edades se les ha de enseñar a hacer estas tareas, por lo que es necesario tener paciencia. De lo que se trata no es que lo hagan bien sino de que ayuden en las tareas de casa de manera divertida y amena para conseguir que estas pequeñas tareas, progresivamente, se vayan convirtiendo en hábitos y rutinas. Para conseguirlo es importante que el orden y la limpieza no sean un motivo de castigo ni de premio, sino como algo que se ha de hacer para ser más felices y encontrar las cosas con más facilidad.
- Niños de 7 a 10 años. A estas edades pueden hacer las tareas anteriores y nos pueden ayudar a:
Recoger la habitación y hacer la cama con ayuda.
Bajar la basura acompañado.
Ir a comprar pequeñas cosas y guardarlo.
Colaborar en pequeñas reparaciones: dar las herramientas,...
Prepararse el desayuno: servirse la leche, poner y sacar la mesa,...
Rallar el tomate, mezclar,...
Poner la ropa en la lavadora, ayudar a tender la ropa, doblarla, guardarla,...
Dejar el baño limpio y ordenado después de su uso.
- Chicos de 11 a 13 años. Todas las tareas anteriores y además pueden ayudar a:
Tirar la basura.
Colaborar en pequeñas tareas del hogar: coser un botón, poner una bombilla,...
Ir a comprar cosas concretas y guardarlo.
Recoger la habitación, ordenarla y limpiarla.
Lavar los platos, ordenar la cocina,...
Responsabilizarse de algunas de las tareas del ciclo de la ropa.
Participar en los turnos de limpieza de la casa.
Cocinar o preparar algunas de las comidas diarias.
- Adolescentes de 14 a 18 años. Todas las tareas anteriores y además, pueden ayudar a:
Participar en las tareas de ayuda y protección cuando algún miembro de la familia, por alguna razón, lo necesite.
Asumir plenamente tareas derivadas de la comida: poner y sacar la mesa, lavar los platos, bajar la basura, recoger la cocina,...
Hacer trabajos de casa: coser, pintar,...
Encargarse de alguna de las compras de la semana.

Como podemos observar, las tareas se han de ir complicando a medida que el niño crece. Si conseguimos, desde bien pequeños que realicen las tareas que pueden hacer por edad, de mayores las harán por rutina, favoreciendo así un orden y una organización que no solo beneficiará en casa sino también en su vida personal, académica y profesional.

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Hacia una independencia sana: normas y límites. Rabietas ¿qué hacer?


Basado en: http://www20.gencat.cat/docs/dasc/03Ambits%20tematics/03Families/08Usos%20i%20gestio%20del%20temps/compartim_el_temps/capsa_deines/documents/03.piramide%20de%20les%20tasques%20domestiques%20.pdf

¿Qué hacer cuando termina la jornada escolar? ¿Actividades extraescolares?

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Comienza el nuevo curso escolar, y papá y mamá planificáis el nuevo ritmo y los nuevos horarios de la familia, después del verano.

Será beneficioso para vuestros hijos e hijas que tengáis en cuenta que:

Estrategias para organizar el ambiente en casa.

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Con frecuencia, cuando un niño es diagnosticado con el TDA/H, la primera reacción de unos padres preocupados es, “¿Qué puedo hacer al respecto?”. A pesar de que la vida con su hijo en ocasiones puede parecer retadora, es importante recordar que los niños con el TDA/H pueden tener éxito y lo tienen. Como padre o madre, usted puede ayudar a crear ambientes en el hogar y en la escuela que mejoren las oportunidades de éxito para su hijo. Mientras más pronto atienda sus problemas, más probabilidad tendrá de prevenir los fracasos escolares y sociales y los problemas asociados tales como el fracaso escolar y la auto-estima empobrecida. La intervención temprana es la clave para obtener resultados positivos para su niño.

A partir de este momento estaremos abordando algunas de las estrategias que recomendamos a los padres de los niños que atendemos. Les plantearé primeramente aquellas que tienen que ver con la organización del ambiente en casa.

 Mantenga su hogar organizado. Mientras más tenga su hogar programado y organizado, será mejor para su hijo con TDA/TDAH. La rutina puede ayudar a su hijo a aprehender el sentido de orden en su vida. Sea consistente con su rutina.

 Simplifique su vida. Por favor, no trate de hacer todo, estar en todo, liderear todos los grupos. Reduzca el número de sus actividades. Su hijo necesita de su tiempo y atención más que otras personas. Pase más tiempo en casa con sus hijos y su familia.

 Sea justo, firme y consistente con su disciplina. Asegúrese que su hijo sepa las reglas con anticipación. Revise éstas cuantas veces sea necesario. Siempre sea justo con su hijo. Sea firme, no recompense comportamientos inadecuados, ignorándolos. Sea sabio al momento de disciplinar o castigar.

 Instruya durante las incompetencias y castigue la rebeldía. Los niños pueden saber la diferencia entre incompetencia y rebeldía. Cuando su hijo actúe incompetentemente, enséñele como hacer las cosas bien y permita que las practique. La rebelión o el comportamiento retador, sin embargo, necesitan ser disciplinados. Sí, su hijo necesita saber quien está a cargo y esta persona tiene que ser usted, no él.

 Evite que su hijo o usted lleguen a la fatiga. Todos nosotros nos volvemos irritables cuando nos cansamos. No planee demasiadas actividades en su día, para que éstas no los agoten a usted o a su hijo. Si esto sucede entonces será difícil sobrellevarlas, tanto para usted como para él. Recorte sus actividades, haga menos, no más, ahorre energía, vaya despacio.

 Implique al niño en el establecimiento de reglas, regulaciones, limitaciones, esquemas, esparcimientos y otras actividades personales y familiares.

 Vea menos TV, no más. Cuando estamos cansados, la tendencia es encender la televisión y sentarse a "vegetar" enfrente de esta. Ver la TV simplemente roba nuestro precioso tiempo de atención que podríamos estar dedicando a nuestra familia. Lea libros, hable con su pareja, juegue juegos de mesa, camine... pero no vea tanta TV.

 Dele responsabilidades familiares razonables y tareas en consonancia con sus aptitudes. Enséñele a realzarlas y luego alabe su cumplimiento.

 Dígale al niño cuándo se porta mal y explíquele lo que usted siente acerca de su conducta; después propóngale que ponga en práctica otras formas de conducta más aceptables y estimúlele para que las lleve a cabo en el futuro.

 Insista en que el niño coopere socialmente jugando, ayudando y colaborando con otros en la familia y en la comunidad. Proporciónele oportunidades adecuadas para la participación social y elogie la conducta cooperativa.

 Sea consistente. Como padres es preciso ser tan constructivamente estables en la propia conducta como sea posible bajo diversas circunstancias. Recordar que cada vez que usted cambia su reacción conductual ante el niño le confunde acerca de lo que usted espera o cómo desea que actúe.

 Trabajen padre y madre en equipo. Asegúrense de que ambos se impliquen en las actividades con el hijo. Es necesario que diseñen juntos el programa y tengan un contacto directo con el niño durante su instrucción.

 No analicen las contradicciones con respecto a la educación de su hijo en su presencia.

 Procure darle un lugar para trabajar o estudiar sin interferencias.

 Establezca un horario fijo para hacer tareas, las comidas y el sueño.

 Con regularidad ayúdelo a checar su escritorio o lugar de estudio, sus cuadernos, sus útiles en general. Enséñele como organizarlos. Estimúlelo cuando considere que ha hecho esfuerzos en este sentido.

 Ayúdelo con claves para organizar sus pertenencias: colores, símbolos. Entrénelo en que debe haber un lugar para cada cosa y cada cosa debe estar en su lugar.

 Póngale todos los recordatorios que necesite en diferentes lugares de la casa.

 Simplifique las reglas de la casa. Explíquele lo que significa cada una y anótelas en una lista. Anote también lo que ocurrirá cuando las reglas se cumplan y cuando se rompan. Estos límites deberán ser comprensibles y sobre todo, inflexibles.



¿Por qué no puedo portarme bien?

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¿Qué es portarse bien? Realmente creo que merece la pena que nos lo preguntemos, porque es muy frecuente que a nuestra consulta de Psicología lleguen padres que preguntan ¿pero por qué mi hijo no puede portarse bien?, ¿llegará a portarse bien algún día? Pero lo más interesante es que también muchos niños expresan que no pueden portarse bien o nos hacen la pregunta ¿por qué no puedo portarme bien?

Hoy en día las dificultades que muchos niños enfrentan en la proyección de su conducta, resulta una preocupación importante de muchas familias y de la comunidad educativa en general. Para los adultos significativos el comportamiento bueno o malo de los niños, va a estar determinado por el tipo de conductas que los niños presentan que pueden ser esperadas o no esperadas por ellos. Permítanme subrayar lo relativo a las conductas esperadas o no por el adulto, ya que el comportamiento de un sujeto puede ser leído desde diferentes ópticas y por ello portarse bien o mal puede ser un término con una gran carga de subjetividad. Entonces un niño se porta bien o mal en dependencia a cómo se evalúe, cual es el valor de referencia y las circunstancias en la que se da la conducta.

Los problemas de conducta son la proyección de un comportamiento perturbador. El comportamiento perturbador no tiene significación por sí solo, sino que se trata de un síntoma externalizado que esconde un conjunto de signos que no tienen por qué ser patológicos y que determinan dichas conductas. De ahí que su origen puede ser diferente para cada individuo a pesar de que el comportamiento sea en muchas ocasiones el mismo.

La mayor parte del comportamiento de cualquier sujeto, considérese o no un problema de conducta, es aprendido, mantenido y regulado por los efectos del medio. De esta manera podemos entonces entender cómo se adquieren muchas de las conductas inadecuadas. Entonces aparece un hálito de esperanzas para padres y maestros de niños con dificultades de conducta: la conducta inapropiada que ha sido aprendida, puede ser desaprendida o modificada. Y suponiendo que el problema esté causado por un déficit o trastorno, la conducta puede ser adquirida por entrenamiento.

Es importante tomar en cuenta que en el caso de niños con TDA-H, Trastorno Oposicionista y otros trastornos con un origen orgánico en ocasiones no va a ser suficiente el trabajo de modificación de conductas o de aprendizaje de otras nuevas, sino que deberán emplearse estrategias que al reconocer la cronicidad del sustrato conductual, empleen además, estrategias encaminadas a reducir la ocurrencia de esas conductas y centrarse en el trabajo de prevención de estos comportamientos , reduciendo o cambiando las condiciones que dan lugar a estas conductas y disminuyendo la duración e intensidad de las mismas. Unido a ello será importante propiciar las condiciones para que aumenten las probabilidades de tener conductas apropiadas.

Por ello la insistencia de que en el trabajo con los niños con TDA-H, el ambiente no es un invitado ocasional, sino que va a constituirse en el elemento esencial del proceso de intervención.

Un enfoque que refuerza esta idea lo encontramos en los trabajos que realiza el Grupo Albort y su equipo de colaboradores cuando analizan, que si bien el déficit de atención o el déficit de atención con hiperactividad son condiciones neurobiológicas, devienen trastorno, cuando los síntomas no encuentran una respuesta adecuada en el entorno social e impactan las relaciones del sujeto con su familia, la escuela, el grupo de pares o su estabilidad personal. La calidad de vida de las personas con TDA-H depende de las habilidades de los adultos significativos con los cuales interactúa el niño, para ofrecerles un entorno suficientemente estructurado que permita la máxima autonomía, y a la vez minimice aquellas condiciones que los induzcan a realizar conductas inapropiadas y los predispongan a la falta de autorregulación.

La premisa fundamental para lograr conductas apropiadas en los niños tengan o no TDA-H, es ofrecer un entorno seguro. ¿Qué implica un entorno seguro? Un lugar donde haya un orden, rutinas y reglas porque ellas proveen una estructura, un marco de acción, un encuadre que permite perfilar lo negociable y lo no negociable, lo que puedo y no puedo hacer, el momento metafóricamente hablando, de activar los frenos. ¿Qué aprende un niño al ponerle límites adecuadamente? El niño aprende valores, aprende a comportarse de forma segura. Los límites les permiten aprender a organizarse, a tener buenos hábitos que los ayuden a vivir mejor. Aprende a confiar en el adulto, pues este lo respeta, lo cuida y le atiende.

No menos importante para lograr un entorno seguro, es la consistencia. Ser consistente es por un lado lograr unidad de objetivos acerca de cómo proceder en cuanto a la conducta por parte de los adultos significativos, o sea qué comportamientos se esperan y cuándo y por el otro, la firmeza para eliminar interferencias y situaciones que impidan que lo que esperamos del niño se dé en cualquier momento, lugar y condición. Las discrepancias entre los padres o entre los maestros, desestabilizan, confunden al niño, ¿por qué hoy no puedo hacer tal cosa y ayer sí?, le digo a mi mamá ya que mi papá dijo que no, a ver si lo logro, pruebo fuerzas, total a veces se cansan…
El establecimiento de consecuencias a las conductas también constituye una garantía para un entorno seguro. Al estructurar límites es importante pensar en las consecuencias de su cumplimiento o incumplimiento. Las consecuencias son una forma efectiva de enseñar a los niños a que tomen la responsabilidad por sus decisiones, acciones y compromisos porque es necesario asegurarse que el niño sabe lo que ha hecho mal y lo que no debe volver a hacer y ayudarle a encontrar formas de evitar esas conductas inaceptables.

Por último en este sistema los padres deben estar con los hijos sin condición. Comportarse de forma coherente a lo exigido, pues con el ejemplo también se enseña, por lo que han de ser consecuentes con el modo habitual de hacer en casa. Además ser firmes y coherentes, pues si se cede, después costará mucho más retomar nuevamente el respeto de esas normas. Es necesario que adopten una mentalidad flexible que permita ir adaptando esas normas a la situación, al momento y edad concreta del niño. Pero sobre todo deben garantizar que exista un buen clima familiar, de afecto y cariño para que los niños sientan la seguridad que necesitan para trabajar para el mejoramiento de su conducta.































Actitudes Del Educador

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Actitudes del Educador,
EL DEPORTE DE LA AUTOFORMACIÓN.

Por Verónica E Reyes de Cárdenas

Actualmente estoy escribiendo una novela que me tiene atrapada. Al releer unos textos, entreveo que la vida se nos va en medio de miles de obligaciones, actividades y todo contra reloj. No nos detenemos a reflexionar. Y me he percatado, que una idea imperante en esta obra, y ha sido dejar una huella positiva en todo cuanto hago.

Y esto , ¿Por qué?

¿Se ha preguntado cuantas veces al día se hace juicios negativos? Ha reflexionado ¿cuales y cuantas son las actitudes que lo describen?

En el estudio de las Actitudes, dentro de la Psicología Social, encontramos:

Que se la ha tomado muy seriamente es el estudio de las causas que llevan al ser humano a tomar actitudes y vivir con ellas, ser identificados con las mismas y hacer de ellas un modo de Vida.
Otros autores la toman como un estudio innecesario. Sin embargo es un dato que es de relevante importancia en nuestros días.

F. H. Allport: “Una actitud es una disposición mental y neurológica, que se organiza a partir de la experiencia que ejerce una influencia directriz o dinámica sobre las reacciones del individuo respecto de todos los objetos y a todas las situaciones que les corresponden”.

Pero en resumidas cuentas, estas al formar a un ser pequeño, llámese en escuela o casa, dejan mucho para el resto de la vida de estos pequeñines. Sin embargo en el diario vivir, actuamos con actitudes correctas, deseables, adecuadas, formativas, o el polo opuesto, innecesarias, nocivas y hasta dañinas.

Cuando pensamos esto, en ocasiones, se nos va de la mano al trasladarlo al rol más complejo que tenemos como formadores. Padres de familia y Maestros asumimos nuestra tarea sin darnos la oportunidad de analizar cuales son las actitudes que hacen que nos identifiquen ellos a nosotros, no como autoridad, guía o ejemplo. Solamente percibidos como humanos.

Los adultos podemos definir muchas de las actitudes de otros humanos. Ligamos a una persona con juicios como estos:
“es una persona que al someterle presión rinde eficazmente con tendencias al logro. “
“es una persona de actitudes negativas al enfrentarla con rendimiento de cuentas”

¿Lo desea más familiar? Bien.

“Mi mamá la trae conmigo”-. “Carmen es una persona grosera”- , “-Juan es un altanero.”-“Braulio no tolera que nadie le diga nada.”- Juanita es una persona muy positiva,” – “Que cosas tan lindas suceden en la compañía de Martita…” -¿ Alguno de estos es su caso?.

Pregúntese ahora:

¿Qué hace usted cuando deja una huella linda?
¿Se arrepiente de alguna actitud nociva?
¿Qué actitudes está dejando como legado a sus hijos, o a sus alumnos?
¿Cómo educar de forma Positiva?

Y si usted no piensa en los suyos, piense un poco en usted. Esto le servirá.


Que son las Actitudes.

Las actitudes no pueden ser medibles con un cuestionario, o con un decálogo. Son tendencias internas. Pero es un hecho que el resultado es observable y evaluado. Mas no medible.

Nosotros mostramos nuestras actitudes mediante los hechos personales en torno a opiniones, creencias, pensamientos. En medio va el ánimo, la intensidad como las vivimos, y en cada una, plasmamos componentes afectivos. Sin duda serán muestras subjetivas, conocidas de todos, pero con un carácter inequívoco: muestran a la persona y la definen.

De ello depende lo que muestre usted de si mismo.

La prisa es un agravante de la falta de análisis en el actuar. El apasionamiento es otro que solo causa ceguera. El vicio de mantener la razón y la obsesión de ganar, son otros factores que dificultarán el plasmar una imagen digna de un educador coherente y positivo. La falta de tiempo para analizar es otro factor que también determinará la visión que usted deje de su persona en otros. Lo que más les dejará a los nuestros será lo que gritamos con el ejemplo. No con las palabras. De ahí el que los jóvenes de cuando en cuando consignan a sus autoridades porque no son coherentes los que les “limitan”.

De antemano sabemos que es difícil trazar una línea de educación para los menores. Sin embargo existen algunos consejos que le pueden ser útiles para procurar esa imagen deseable.

No se puede hacer un plan que puede ser movible. Lo que se puede, es procurar practicar el deporte de la Autoformación de Actitudes. Como en la condición física del deportista, las actitudes se entrenan y se construyen. A la larga serán de gran valor en la formación a menores.


1. Procure su vida espiritual.
2. Cásese con la idea de siempre tener algún comentario bueno, justo, correcto, digno, de buen nombre.
3. Aprenda a escuchar a los pequeños. El tiempo no regresa y es voraz con las ausencias.
4. Mi abuelita dice “despacio, que voy de prisa”. Paz, paciencia. No corra hasta para explicar.
5. Respire. Relájese. Ría en tiempos que lo ameriten. Bríndese un tiempo personal. Esto lo convertirá en una persona que vive auto compensado y atendido, que seguramente podrá atender en amor, cariño y ejemplo.
6. Duerma. Pero en verdad disciplínese para ello. Descanse.
7. Haga conciencia de su expresión facial y procure sonreír más seguido.
8. Cuando no le sea sencillo mostrar alegría, sea cordial y educado. Es mejor que aunque esté molesto, siempre sea educado. De ellos todo el mundo siempre se acuerda.
9. Perdone y pida perdón cuando lo deba hacer. Usted sabe cuando ha cometido un error y que debe presentar una disculpa para levantar esa imagen. No deja de valer quien reconoce un error. La hace ser más humano
10. Elabore, procese, trabaje y olvide verdaderamente lo que le hace daño. Si necesita atención, búsquela. No se permita cargar una maleta ajena.
11. De espacio a opiniones, lea, documéntese y acérquese si lo necesita, a ser orientado con quien realmente tenga usted confianza y sea verdaderamente Objetivo, sin perseguir intereses personales, de tal suerte que le ayude a resolver un dilema.
12. No siempre se tiene la razón. Aunque le tome tiempo procure mover su pensamiento cuando así sea. Aprenda a ser negociador y no pretenda salirse con la suya aun equivocadamente.
13. Realmente, si se da cuenta de errores cometidos por usted, trabaje en ello e intente un cambio. De nada sirve solo identificarlos y no cambiar de dirección.
14. Sea analítico. No rompa en coraje o explosión antes de actuar y deténgase a pensar. Es muy válido decir que debe usted pensar.
15. Cuide lo que dice. La frase,”las palabras se las lleva el viento”, no siempre es cierta. A veces se quedan en los corazones de nuestros pequeños.
16. No permita verse envuelto en comentarios negativos de otros, ni los haga. Es mejor tener algo amable que decir de alguien.
17. Asuma diariamente pensar que la actitud la elige usted, no se la regala una experiencia. Es plena elección, aun tras la tormenta.

Estas conductas generan la secreción de serotonina al torrente sanguíneo, la cual genera reproducción celular, importante neurotransmisor encargado de bloquear la acción negativa de un enojo, y tiene una gran influencia en la digestión evitando así problemas gástricos severos.

La serotonina son neurotransmisores que se encuentran en varias regiones del sistema nervioso central y que tienen mucho que ver con el estado de animo. El aumento de serotonina en los circuitos nerviosos produce una sensación de bienestar y relajación.

Esa sensación la transmitimos, la vivimos y la contagiamos. Usted no puede decir que está en paz cuando transpira furia. No puede decir a otro que ame, cuando lo que hace es lo contrario. (*)


¿Cómo lo hago?

Existen instituciones que apoyan y ayudan a las personas para el correcto desenvolvimiento de las relaciones humanas, corrientes que ayudan la naturaleza humana, lecturas que usted puede buscar, y no precisamente de autoayuda. También recurra al guía espiritual de su confianza.

Existen instituciones Educativas que en su modalidad de Escuela para Padres, apoyan su labor formativa que requiere atención pues se trata de los suyos.

El mejor consejo es buscar un apoyo, trabajo en equipo y el deseo de crecer formando a los pequeños.

Si usted es maestro, existen seminarios dirigidos exclusivamente a profesorado que seguramente su institución apoyará mediante el departamento de Orientación Educativa o en la Dirección de su institución, que seguramente le pueden apoyar.
Lo clave es la apertura.


Conclusión.

Usted determina quien necesita hoy la atención en la formación de las actitudes. Muy probablemente si muestra interés auténtico por su persona, mostrará lo mismo por quienes forma. No se atreva a pensar que ya no hay retroceso. Todos tenemos una oportunidad para ser regenerados.

Dese esa oportunidad. Sea amable consigo mismo. Los demás se lo agradecerán y las repercusiones, oigame bien, serán históricas.

Recuerde que las actitudes se construyen. Piense lo que será saber que hablan las generaciones de usted como alguien que realmente les dejó huella.

Yo soy Verónica E Reyes de Cárdenas

Hasta la próxima


Fuentes de Apoyo

• http://www.enbuenasmanos.com/articulos/muestra.asp?art=1779
• Gallego Badillo, Romulo. Competencias cognoscitivas. Un enfoque epistemológico, pedagógico y didáctico. Cooperativa Editorial Magisterio. 2da. ED Bogotá, 2008
• Craig Grace. Desarrollo Psicológico. Prentice Hall, Pearson Educación México 2001.


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