A menudo se ve la lectura y la escritura como cosas tan naturales que no se presta atención en la compleja realidad de su aprendizaje.
Es por eso, que a veces es necesario motivar a los niños y niñas frente a la lectura, ya que para encontrar sentido a lo que hacemos es necesario que éstos, sepan qué han de hacer: que conozcan los objetivos que se pretenden conseguir con su actuación y que se sientan capaces de hacerlo.
Para poder conseguirlo se han de tener claros los siguientes aspectos:
- Los conocimientos previos que tiene el niño/a. Es decir, qué sabe y qué no sabe, para poder relacionarlo con lo que le proporciona el texto, de manera que pueda adquirir nuevos conocimientos.
- Es importante que cuando el niño tenga el texto delante, se sienta competente, se sienta capaz de leerlo y de entenderlo.
- En este sentido, el texto ha de ser adecuado a su nivel y a su edad. No todos los niños tienen el mismo nivel de lectura, por lo que es necesario conocer donde se encuentra para qué se le puedan proporcionar aquellos textos que pueden estar a su alcance en cuanto a conocimientos e intereses.
- Le ha de poder atribuir sentido y significado al texto. Aquello que ha de leer ha de tener algún significado para él o ella y ha de tener alguna función (ya sea saber más de un tema concreto, resolver alguna duda que se le puede generar,...). No siempre ha de ser, leer por leer.
- Es importante que el texto a leer se encuentre dentro de la temática de interés del niño/a. Han de ser textos que formen parte de los gustos, intereses y experiencias del niño.
- Además, es importante que las personas significativas para él, valoren, usen y disfruten de la lectura de manera que el niño pueda disfrutar con su aprendizaje y dominio. Es necesario que la familia, lo anime en la lectura, lo felicite y, si pudiera ser, encontrar espacios donde leer todos juntos.
El blog de los especialistas en psicología y pedagogía infantil y juvenil, aquí encontrarás artículos interesantes con orientaciones y reflexiones para padres y profesionales.
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La motivación y el aprendizaje significativo
Escrito por
Andrea Dapía
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Mucho se habla de la motivación en el aprendizaje. Para algunos el aprendizaje no es posible sin motivación, para otros, no es una variable importante dentro del aprendizaje. Cuando hablamos de aprendizaje significativo, éste puede ocurrir sin motivación, lo cual no implica negar el hecho de que la motivación puede facilitar el aprendizaje siempre y cuando esté presente y sea operante (Ausubel:1976)
Podemos distinguir entre una motivación que viene de afuera, del medio exterior al sujeto cognoscente llamada motivación extrínseca, por un lado; y una motivación intrasubjetiva que se conoce como motivación intrínseca. Hoy por hoy, solemos presenciar una exagerada preocupación por parte de docentes y padres por el tema de la motivación extrínseca. A tal punto que se llega a confundir el rol docente con un verdadero rol de animador. Posiblemente, esto se relacione con un aprendizaje repetitivo o instrumental. Lo que pasa que el deseo de tener conocimiento como fin en sí mismo es más relevante para el aprendizaje significativo. La curiosidad, la exploración, la manipulación son muy importantes para este tipo de aprendizaje, al tiempo que tienen su propia recompensa. Siguiendo esta línea de pensamiento, no tiene caso que el profesor posponga ciertos contenidos a enseñar hasta que surjan las motivaciones adecuadas. No olvidemos que cuando hablamos de aprendizaje significativo, es el alumno el que tiene que articular las nuevas ideas en su propio marco referencial. De manera tal que el docente sólo presenta las ideas tan significativamente como puede, pero el verdadero trabajo lo hace el sujeto que aprende.
En otras palabras, la motivación es tanto causa como efecto del aprendizaje. Por tal motivo, el docente no debe necesariamente esperar que la motivación surja antes de iniciar la clase. El secreto radica en fijar metas que sean comprendidas por los alumnos, que sean realistas, susceptibles de ser alcanzadas por ellos por tener un grado de dificultad que se ajusta a su nivel de habilidad. El rol del docente será el de ayudar a que los alumnos se impongan metas realistas y evaluar sus progresos. Desde ya, tratará de presentar los contenidos de la manera más atractiva posible, recurriendo a los materiales didácticos más efectivos, pero siempre sin olvidar que el verdadero protagonista del proceso de aprendizaje no es otro que el alumno. Pues en definitiva, “el elemento del proceso motivacional que da contenido a la motivación es la meta, la cual puede considerarse como la representación mental del objetivo que el sujeto se propone alcanzar (aprender matemáticas, realizar un bonito viaje, etcétera). Cuando las metas son realistas y comprendidas por quien las persigue, tienen un nivel de dificultad que se ajusta al nivel de habilidad del individuo, son moderadamente novedosas y han sido elegidas por el sujeto, entonces potencian la motivación.” (Rodríguez Moneo, M. y Huertas, J.A.: 2004)
Por Lic. Andrea Dapía
Reflexiones sobre la motivación humana
Escrito por
Alfonso Fouce
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El otro día cayó en nuestras manos un interesante artículo sobre la motivación humana sobre el que a continuación pasamos a resumir, ya que creemos que será de interés para todos vosotros.Según este artículo, las teorías de la motivación las podemos encontrar agrupadas en dos categorías, las biológicas y las psicológicas, que a su vez presentan varios enfoques distintos
Las primeras nos dicen que existen unas necesidades biológicas que crean una pulsión psicológica. Esta pulsión, a la cual podríamos definir como un estado emocional negativo, lleva al individuo a la realización de conductas con el fin de neutralizarla. Por tanto la conducta tendría como finalidad reducir los estados desagradables producidos por las necesidades biológicas. La satisfacción de la necesidad biológica reducirá la pulsión y devolverá al organismo un estado de normalidad y equilibrio. Por todo ello, la psicofisiología de la motivación trata de estudiar de qué manera y bajo qué condiciones las fuerzas estimulantes y organizadoras del sistema nervioso central determinan la conducta. No obstante, a pesar de la existencia de estas explicaciones más biológicas de la motivación humana, la mayoría de psicólogos explicitan la existencia de unos impulsos psicológicos que acompañan a los biológicos.
Las teorías conductistas fueron las primeras en entender la motivación en relación a un aprendizaje previo que influye en la realización o no de una determinada conducta. Según esta corriente psicológica, toda conducta es explicable en términos de respuesta a los estímulos externos. Estos estímulos externos son los que desencadenarán un determinado tipo de conducta u otro. El ejemplo más claro es la teoría de explicación por incentivos, los famosos refuerzos positivos y negativos. Según este, los estímulos externos pueden poseer un valor motivacional tan intenso y persistente como las fuerzas internas que se encargan interiormente de suscitar el impulso.
Por otro laso, si se habla de motivación se ha de tener en cuenta A. Maslow y las teoría humanistas, quien hizo un amplio estudio sobre las motivaciones humanas. La primera labor de Maslow fue la de organizar las necesidades humanas en forma de pirámide, situando en la base de esta misma las necesidades fisiológicas y en la punta la auto-realicación. Entre medio nos encontramos con necesidades de seguridad (sentirse segura y a salvo, fuera de peligro) necesidades de posesión y amor (relacionarse con otros, ser aceptado y tener sentimientos de pertenencia) necesidades de estima (lograr algo, ser competente y ganarse la aprobación y el reconocimiento) necesidades cognitivas y necesidades de autoestima. Esta serie de necesidades motivarán al individuo a su consecución, a conseguir las metas que se propongan y a lograr todos los objetivos, por la tanto estarán continuamente motivados para lograr sus objetivos.
En tercer lugar, las teorías cognitivas estudian nuestras conductas basándose en los estudios del pensamiento humano. Los principales psicólogos cognitivistas, ponen especial atención en los mecanismos o teorías que utilizamos los seres humanos para interpretar los acontecimientos que nos suceden y de este modo reaccionar de una determinada forma u otra. Ante un determinado estímulo externo nuestro organismo evalúa los procesos que rodean a este acontecimiento, los factores ambientales, los factores causales... en general todos los factores atributivos que han determinado dicho acontecimiento. Posteriormente interpretamos la situación y actuamos de un modo consistente.
Actualmente, y en ultimo lugar, existen unas teorías sociales que también han tratado de explicar el por qué de las conductas motivadas. Algunos de estas teorías son la del aprendizaje social (señalando el elogio como el refuerzo motivacional más poderoso existente) o la teoría de la motivación a través de la observación (donde después de observar como un semejante nuestro alcanza un determinado logro, inmediatamente lo repetimos nosotros mismos). La antropología social demuestra que los motivos de los seres humanos son diferentes de unas culturas a otras.
Ninguna de las teorías psicológicas vistas niega el comportamiento biológico de la motivación humana. Sin embargo, aunque todos ellas lo consideran imprescindible, afirman de errónea cualquier explicación motivacional que quede reducida a las bases orgánicas.
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