Miedo a la escuela: fobia escolar

Siendo los miedos a la escuela muy frecuentes en un momento u otro del desarrollo, la fobia escolar es un trastorno poco frecuente; las estimaciones varían entre el 0,4 por 100 (Ollendick y Mayer, 1984) y el 1,7 por 100 (Kennedy, 1965) de la población infantil. Sin embargo, son de las más frecuentes en la clínica infantil por las repercusiones que tienen sobre el aprendizaje escolar y el funcionamiento social del niño.

La fobia escolar se puede definir como un patrón desadaptativo de respuestas de ansiedad a situaciones escolares.
En la fobia escolar, como en cualquier otro problema, hay que considerar los tres sistemas de respuesta:

  1. Sistema motor: El niño evita ir a la escuela o se escapa de la misma. Se queja de dolores o enfermedades. Muestra una conducta negativista: no se viste, no desayuna, no encuentra o mancha la ropa, etc. Si sus padres lo llevan forzadamente, llora, grita, tiembla, se agarra a ellos.
Si por la presión de padres y profesores, el niño permanece en la escuela, su comportamiento es muy disruptivo, por ejemplo, rabietas, o muy pasivo, por ejemplo, no habla, no juega, etc.

  1. Sistema fisiológico: Aparecen respuestas tales como sudoración, tensión muscular elevada, taquicardia, sensaciones de mareo o desmayo, malestar estomacal, vómitos, diarrea, urgencia urinaria, etc.
Con frecuencia el niño presenta dolores de cabeza o trastornos de la alimentación y del sueño.

  1. Sistema cognitivo: El niño tiene pensamientos o imágenes negativas sobre situaciones escolares. Anticipa consecuencias desfavorables como que se van a reír de él los compañeros o que el profesor le va a reñir; evalúa negativamente sus propias capacidades y/o la situación, por ejemplo, que le van a preguntar la lección y no va a saber contestar o que el examen va a ser muy difícil; se preocupa por sus reacciones somáticas, como vomitar en presencia de los compañeros o tener ganas de orinar frecuentemente; piensa o se representa o imágenes respuestas de escape/evitación  de la clase o de la escuela.

La fobia escolar se adquiere por medio de experiencias aversivas directas o por la observación de experiencias negativas de otros en situaciones escolares.
La fobia escolar puede verse facilitada por eventos estresantes a nivel escolar, familiar y/o personal, como cambio de escuela, problemas relacionales entre padres, enfermedad prologada del niño, etc.

Es conveniente distinguir la fobia escolar del “trastorno de ansiedad por separación”: en el primer caso las dificultades para ir a la escuela están producidas por el miedo intenso a algún aspecto de la situación escolar, y en el segundo por el miedo a estar separado de los padres.

Del mismo modo, en niños algo mayores, hay que distinguir la fobia escolar de los “novillos”, donde el rechazo puede deberse a dificultades en el rendimiento escolar, problemas con la disciplina de la escuela, etc.




Anna Ruiz Soler
Psicóloga de Centre Giner

 






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