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Entender los celos infantiles

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“¡Oh no, no digas eso! Este niño necesita un cariño especial, Merche. No olvides que hasta hace un año era el rey de la casa. Es el príncipe destronado, ¿oyes? Ayer todo era para él; hoy nada. Es muy duro, mujer”
El príncipe destronado, Miguel Delibes, 1974
Varios son los eventos vitales que suponen alteraciones en el ambiente y requieren de un período de adaptación. En la infancia destaca el ingreso en una institución educativa, traslado de domicilio o de colegio, fallecimiento de un familiar, ausencias prolongadas de los padres, ingreso en el hospital y el nacimiento de un hermano.
Debemos dar una visión positiva de los celos infantiles y abandonar la creencia de que son un problema que desemboca en un conflicto.
O bien los celos son la respuesta normal a una situación especial, o bien la manifestación que pierde el carácter evolutivo para convertirse en patológico.
Como señalan González y González (2001), “en el fondo se trata de saber asumir unas reglas de convivencia y aceptación entre iguales”.
Griffin y De la Torre (1985) consideran que los celos son normales y universales en la vida familiar, “aunque los sentimientos normales, sin embargo, pueden generar considerable ansiedad en los niños y frustración en los padres”
Lo primero que se debe saber es que un niño celoso es un niño estresado. En tal estado surgen manifestaciones muy variadas que van desde la ansiedad, desasosiego y angustia, que sólo desaparecen al apartar al rival y acercarse la persona deseada.
¿Cómo se sabe si se está ante una respuesta de celos desmesurada? ¿Cuáles son los comportamientos  que indican su presencia?
Ante la llegada del nuevo hermano podría aparecer alguna de siguientes reacciones:
  1. Comportamientos correspondientes a etapas evolutivas superadas que tienen como objetivo  reconquistar la atención perdida (micción nocturna en la cama, deseo tomar leche en biberón, ser acunado…)
  2. Incremento de la desobediencia y oposición
  3. Indiferencia. El niño parece desinteresado por cuanto le rodea, como ensimismado en un mundo que le es más satisfactorio
  4. Actitud retraída que le lleva a involucrarse en actividades solitarias
  5. La tensión podría llevar a desarrollar síntomas de trastorno estomacal, malestar indefinido, dolor de cabeza y/o vómito.  Estas quejas somáticas llevan a acaparar la atención de los padres
  6. El comportamiento agresivo se asocia a casos con un alto grado de celos
Si bien las conductas indicadas se dan principalmente en el ambiente familiar, también se observan en relación con los iguales y en el colegio.
En los trastornos infantiles es importante atender al móvil del comportamiento celoso. El control de los factores que mantienen el problema en muchos casos es suficiente para eliminar el problema.
Algunos de los consejos que podrían aplicarse ante la presencia de celos desproporcionados son los siguientes:
  1. Se deben reforzar los comportamientos que implican cooperación, afecto, cuidado… En este caso el llamado “refuerzo social” (elogios, abrazos o prestar atención) es un medio adecuado para aumentar la probabilidad de que se dé una conducta.
  1. Ignorar las conductas de celos. Es un buen método para eliminar una conducta. Los padres deben saber que al principio la conducta aumentará de intensidad ya que el niño buscará la recompensa que obtenía antes.
  1. El castigo es otro procedimiento que utilizado correctamente puede ser eficaz. Sin embargo, será la última alternativa.
Lo adecuado es tener planificado de antemano un repertorio de castigos (ej. retiro en su cuarto durante un tiempo, no ver el programa favorito en televisión…), cómo y cuando se aplicará.
El castigo se aplicará inmediatamente e irá acompañado de 1) una oportuna explicación de por qué se castiga, además de señalar qué se debe hacer para actuar correctamente, y 2) la oportunidad de que el niño pueda realizar la conducta correcta administrándose inmediatamente el refuerzo.
  1. Evitar comparar continuamente a los hermanos entre sí.
  1. Enfatizar las ventajas de ser mayor. Mostrar la cantidad y variedad de experiencias que la edad le reporta. Especificar, por ejemplo, los privilegios o cosas que él/ella ya puede hacer.
  1. El juego es un medio eficaz para suavizar las relaciones fraternas conflictivas, lo cual es más apropiado cuando existe poca diferencia de edad entre los hermanos.
La intervención con niños celosos supone abordar distintas áreas, como son las habilidades sociales o la autoestima. Estos aspectos tienen gran importancia porque permiten al niño lograr seguridad en sí mismo y en el trato con los demás.
Anna Ruiz Soler
Psicóloga de Centre Giner


http://www.cginer.es/



Pautas para organizar las tareas en casa

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Todo hogar necesita tener un orden y una organización y nuestros hijos nos pueden ayudar a hacerlo posible. Desde edades primerizas los niños pueden ayudar en casa realizando pequeñas tareas, y éstas se pueden ir aumentando a medida que se van haciendo mayores.
¿Cómo saber qué se le puede pedir a un niño de cierta edad? Siguiendo ésta breve guía nos podemos hacer una pequeña idea:
- Niños de 2 a 3 años. A esta edad los niños pueden ayudar a:
Tirar los papeles y envases al cubo de reciclaje.
Poner los juguetes dentro de su cesto.
Poner los libros en la estantería que está a su altura.
Poner alguna camiseta en el armario.
Dar las agujas para tender la ropa.
Después de comer dar el plato sucio para llevarlo a la “pica”.
Lo más importante es que se sientan útiles ayudando a los padres.
- Niños de 4 a 6 años. A esta edad pueden hacer las tareas anteriores y nos pueden ayudar a:
Guardar en el cajón una parte de su ropa doblada: calcetines, braguitas, calzoncillos,...
Acabar de hacer la cama: poner el cojín, guardar el pijama,...
Poner la mesa: llevar su plato, vaso y cubiertos.
Servirse una parte del desayuno: el cacao, coger las galletas,...
Poner su ropa sucia al cubo de la ropa sucia.
Ordenar los juguetes, la cartera, el abrigo,...
Después de comer, llevar el plato sucio a la pica, el vaso y los cubiertos (una cosa y luego la otra).
Sacar el polvo de los lugares a los que llega.
A estas edades se les ha de enseñar a hacer estas tareas, por lo que es necesario tener paciencia. De lo que se trata no es que lo hagan bien sino de que ayuden en las tareas de casa de manera divertida y amena para conseguir que estas pequeñas tareas, progresivamente, se vayan convirtiendo en hábitos y rutinas. Para conseguirlo es importante que el orden y la limpieza no sean un motivo de castigo ni de premio, sino como algo que se ha de hacer para ser más felices y encontrar las cosas con más facilidad.
- Niños de 7 a 10 años. A estas edades pueden hacer las tareas anteriores y nos pueden ayudar a:
Recoger la habitación y hacer la cama con ayuda.
Bajar la basura acompañado.
Ir a comprar pequeñas cosas y guardarlo.
Colaborar en pequeñas reparaciones: dar las herramientas,...
Prepararse el desayuno: servirse la leche, poner y sacar la mesa,...
Rallar el tomate, mezclar,...
Poner la ropa en la lavadora, ayudar a tender la ropa, doblarla, guardarla,...
Dejar el baño limpio y ordenado después de su uso.
- Chicos de 11 a 13 años. Todas las tareas anteriores y además pueden ayudar a:
Tirar la basura.
Colaborar en pequeñas tareas del hogar: coser un botón, poner una bombilla,...
Ir a comprar cosas concretas y guardarlo.
Recoger la habitación, ordenarla y limpiarla.
Lavar los platos, ordenar la cocina,...
Responsabilizarse de algunas de las tareas del ciclo de la ropa.
Participar en los turnos de limpieza de la casa.
Cocinar o preparar algunas de las comidas diarias.
- Adolescentes de 14 a 18 años. Todas las tareas anteriores y además, pueden ayudar a:
Participar en las tareas de ayuda y protección cuando algún miembro de la familia, por alguna razón, lo necesite.
Asumir plenamente tareas derivadas de la comida: poner y sacar la mesa, lavar los platos, bajar la basura, recoger la cocina,...
Hacer trabajos de casa: coser, pintar,...
Encargarse de alguna de las compras de la semana.

Como podemos observar, las tareas se han de ir complicando a medida que el niño crece. Si conseguimos, desde bien pequeños que realicen las tareas que pueden hacer por edad, de mayores las harán por rutina, favoreciendo así un orden y una organización que no solo beneficiará en casa sino también en su vida personal, académica y profesional.

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Basado en: http://www20.gencat.cat/docs/dasc/03Ambits%20tematics/03Families/08Usos%20i%20gestio%20del%20temps/compartim_el_temps/capsa_deines/documents/03.piramide%20de%20les%20tasques%20domestiques%20.pdf

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