¿Podemos hablar de etapas en la adquisición de la comunicación y el lenguaje?

Muchos autores, como Piaget y Vigotsky entre otros, han realizado largas investigaciones que afirman esta pregunta. Por eso puede decirse que, en los niños el lenguaje aparece dentro de unos marcos cronológicos similares. La adquisición del lenguaje y la comunicación se desarrolla según unas etapas de orden constante, aunque el ritmo de progresión puede variar de un niño a otro. Según el abanico normal de desarrollo puede haber una variación aproximada de unos 6 meses.
El desarrollo del lenguaje no depende únicamente de factores madurativos, sino también de una relación adecuada y efectiva con el ambiente con el que se interactúa.
Los rasgos principales que caracterizan las etapas del desarrollo normal del lenguaje son:
Prelenguaje (0 a 12 meses)
- 0-6 meses: sonidos guturales. Vocalizaciones no lingüísticas biológicamente condicionadas.
- 6-9 meses: empieza el balbuceo y progresivamente las protopalabras. Las vocalizaciones empiezan a adquirir algunas características del lenguaje. Entonación, ritmo, tono, ...
- 9-10 meses: preconversaciones; el niño vocaliza más durante los intervalos de silencio dejados por los adultos. También intenta dejar espacios para la respuesta de éste.
- 11-12 meses: comprende algunas palabras familiares como “papá”, “mamá”. Las vocalizaciones son más precisas y controladas.
- 12-18 meses: utiliza estrategias fonológicas sistemáticamente (reduplicaciones y asimilaciones de un sonido por otro)
Primer desarrollo sintáctico (12 a 18 meses)
- 12-18 meses: surgen las primeras palabras funcionales. Suele aparecer una sobreextensión semántica (denominar “perro” a todos los animales). Hay un crecimiento cuantitativo a nivel de comprensión y producción de palabras.
- 18-24 meses: aparición de frases que constan de dos elementos. Empiezan a aparecer las primeras flexiones (como el plural), las negativas e interrogativas.
- 24-30 meses: empiezan a aparecer secuencias de tres elementos (por ejemplo: “nene come pan”). Aún no aparecen las principales palabras función (como artículos, preposiciones,...).
Expansión gramatical propiamente dicha (30 a 54 meses)
- 30-36 meses: la estructura de las frases se va haciendo más compleja, llegando a la combinación de cuatro elementos. Empiezan a aparecer las primeras frases coordinadas. Aumenta la frecuencia de uso de las principales flexiones y empieza a aparecer la utilización de los verbos auxiliares “ser” y “estar”. Frases simples muy diversas, etc.
- 36-42 meses: el niño aprende la estructura de las oraciones complejas. Aparecen las subordinadas y las estructuras comparativas. Aumenta la complejidad de las frases negativas e interrogativas. El niño ha aprendido una gran cantidad de recursos del lenguaje pero aun realiza algún error.
- 42-54 meses: las diversas estructuras gramaticales se van complementando mediante el sistema pronominal (se, te, me), pronombres posesivos, verbos auxiliares, etc. Progresivamente van desapareciendo los errores sintácticos y morfológicos. Empiezan a aparecer las pasivas, el uso correcto de las principales flexiones verbales, ...
A partir de los 4 años el lenguaje debería estar totalmente formado.
Entonces, ¿Qué factores pueden alterar la evolución normal del lenguaje?
Algunos autores los agrupan en dos grandes grupos: factores orgánicos que pueden ser de orden genético, neurobiológico o anatómico; y factores psicológicos.
Dentro de los factores psicológicos se incluyen la ansiedad por separación prolongada, el rechazo o sobreprotección materna y otros aspectos relacionados con factores emocionales y afectivos. Dentro de estos factores se encuentran también aquellos que alteran los procesos de transmisión o adquisición del lenguaje. Estos factores afectan el núcleo de la calidad y la cantidad de las actividades de enseñanza y aprendizaje que hacen posible el desarrollo lingüístico.
También puede alterar la evolución normal del lenguaje el bilingüismo o trilingüismo. Este hecho puede provocar una tardanza aproximada de unos 6 meses.
Además, hay otras razones que dificultan la evolución del lenguaje, las cuales pueden ser:
1. Problemas internos en la estructura del lenguaje: en la estructura fonológica de las palabras, en el léxico y la semántica (dificultades para “encontrar la palabra”), en la estructura sintáctica (no se introducen complementos, verbos,...), en la pragmática (no responder, tardar demasiado en dar feedback,...).
2. Problemas externos al sistema del lenguaje: en el procesamiento auditivo, en la memoria de trabajo o en procesos cognitivos.

Por todo lo dicho, nunca deberían compararse dos niños, dado que cada uno se desarrolla a su ritmo, y debe tenerse en cuenta, como se ha comentado anteriormente, que puede haber una variación aproximada de 6 meses, en cuanto a su evolución lingüística.



(Extraído del Manual de Logopedia: sobre la adquisición y el desarrollo del lenguaje. M.J. del Río y R. Vilaseca)

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