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No me eches a un lado, necesito de tí.

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En un grupo de TDA-H que sigo por Facebook, ha sido un tema recurrente, la estigmatización a que son sometidas las personas, especialmente niños y adolescentes con TDA-H. Incomprensión, estigmatización, discriminación, etiquetación, son palabras de uso cotidiano entre pacientes, familiares y profesionales que de alguna manera estamos vinculados con el TDA-H.


Entiendo la impotencia que se genera cuando cada día se habla más de escuela inclusiva, atención a la diversidad y derechos humanos y por otro lado se escucha a los padres sentirse agobiados porque su hijo, vive bajo la presión y amenaza constante de que va a ser expulsado de su escuela, o es limitado en la realización de determinadas actividades por ser hiperactivo o distraído, o lleva una carga impresionante de trabajo a casa para el fin de semana porque no le ha dado tiempo en la escuela o algunos días no ha trabajado, o en el peor de los casos son abusados, mofados y burlados por sus compañeros porque piensan que son tontos.

Permítanme citar un comentario de Adriana Pérez Legaspi Presidenta de AMAHTA, Asociación Mexicana por el Déficit de Atención Hiperactividad y Trastornos Asociados A.C. “En México un alumno de cada aula de todo el Sistema de Educación público y privado, en todos los grados, está siendo hoy discriminado, etiquetado, maltratado por un trastorno del que no es responsable y que con frecuencia ni sabe que lo padece. ¡El TDA-H requiere de ajustes en la enseñanza y no de correr a los chicos!

En México, se ha dictaminado positivamente y aprobado en ambas Cámaras, la modificación a la Ley General de Educación que prevé la protección contra la discriminación escolar de los niños y adolescentes con TDA-H asentando:

PROYECTO DE DECRETO POR EL QUE SE ADICIONAN DIVERSAS DISPOSICIONES A LA LEY GENERAL DE EDUCACIÓN.

Artículo Único.- Se adicionan fracciones las XIII y XIV al artículo 75 y una nueva fracción III al artículo 76 de la Ley General de Educación, para quedar como sigue:

Artículo 75.- Son infracciones de quienes prestan servicios educativos:

XIV.- Expulsar o negarse a prestar el servicio educativo a niñas, niños y adolescentes, que presenten problemas de aprendizaje o conducta en el aula o la escuela; condicionar su aceptación o permanencia en el plantel a someterse a tratamientos médicos específicos; presionar de cualquier manera los padres o tutores para que acudan a médicos o clínicas específicas que no sean oficiales, para la atención de problemas de conducta o aprendizaje de los educandos.

Este es el resultado del arduo trabajo de un gran número de mexicanos conscientes de que una sociedad democrática, no debe excluir a sus ciudadanos por ninguna condición y que resulta una responsabilidad de los Gobiernos Democráticos, proteger a los ciudadanos que los han elegido. Pero también es importante comprender que no se trata de satanizar a las escuelas y los maestros, sino que con esta aprobación se asuma la responsabilidad por el Sistema de Educación de prepararlos para que puedan enfrentar la atención a este trastorno que aún cuando se habla tanto de él, sigue siendo el gran desconocido para muchos de los actores significativos de su intervención psicosocial y educativa.

Ningún maestro en México o el Mundo puede lastimar, discriminar o maltratar a un niño, por falta de información. Mucha indignación me ocasionó hace algunos días, cuando al visitar una escuela para informarlos acerca del diagnóstico de uno de sus alumnos y brindarle orientaciones para el trabajo con él al maestro y a las autoridades educativas del centro, el maestro cuestionó por qué el debería hacer esos ajustes y seguir esas orientaciones e insistió que el niño debería irse a otra institución. Cuando enfáticamente dijo, por qué YO, solo lo miré fijamente y le dije: por una simple razón usted es el Maestro y no sabe la diferencia que puede hacer un maestro en la vida de un Alumno.

De acuerdo con información oficial, el TDA-H en México afecta a 5 millones de personas, pero su diagnóstico tarda en detectarse en promedio 1.9 años, mientras que apenas 3% de los pacientes reciben un tratamiento médico y psicológico adecuado, esto sin contar que el tratamiento es mayormente recibido en instituciones de servicio particular porque el Sistema de Salud Pública solo cubre una ínfima parte de los gastos de atención a los problemas de salud mental. Se calcula que en el país existen alrededor de un millón y medio de niños y jóvenes con TDAH. Los que no son diagnosticados ni tratados tienen serios problemas en su proceso de aprendizaje, en sus relaciones familiares, en las relaciones con sus pares y en su ajuste personal y social. El TDA-H es una “discapacidad invisible” porque incapacita a la persona que lo padece para la realización de la mayor parte de las actividades fundamentales y que son necesarias para lograr una estabilidad personal y social satisfactoria.

Entender que el TDA-H no es una falta de capacidad, sino un desorden del desempeño, debe ser el elemento esencial para hacer que el Sistema Educativo no estigmatice y pueda ser realmente una ayuda a los niños y adolescentes con TDA-H. Las personas con TDA-H no parecen beneficiarse de experiencias pasadas, no parecen ser capaces de esperar la gratificación, de estar evaluando lo que les está pasando, tienen dificultad para regular las emociones, para crear y mantener la motivación, para encontrar soluciones a sus problemas y son menos capaces de usar el lenguaje para controlar su conducta.

Los síntomas suelen ser muy variables y de aparición situacional, por lo que merecen una comprensión específica por parte del entorno que no es un invitado ocasional en este escenario, sino un participante activo, decisivo y permanente. La familia y la escuela son los entornos de relación que reciben el impacto cotidiano y sus comportamientos sintomáticos y es por eso que tanto la familia como la escuela, deben estar preparadas para cumplir su rol en el proceso de ayuda y a la vez en su propio fortalecimiento como instituciones sociales donde impactan significativamente los síntomas. El TDA-H no se controla a voluntad, ni porque le repitamos al niño o adolescente muchas veces que debe hacerlo. Las formas tradicionales de educar y aprender, no siempre funcionan cuando un niño tiene TDA-H, se deben aprender nuevos hábitos, nuevas maneras de conducirse y por eso requieren de la ayuda y el apoyo de sus padres, sus maestros y el entorno social en general.

La divulgación de la realidad del TDA-H, las redes sociales que agrupen a pacientes y familiares así como a profesionales, maestros, psicólogos, médicos, etc, el estudio y la búsqueda de información constante serán fundamentales para la comprensión y el cambio de actitudes, tanto de la familia, como la escuela y el entorno del niño que no entiende su problema.


Actitudes Del Educador

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Actitudes del Educador,
EL DEPORTE DE LA AUTOFORMACIÓN.

Por Verónica E Reyes de Cárdenas

Actualmente estoy escribiendo una novela que me tiene atrapada. Al releer unos textos, entreveo que la vida se nos va en medio de miles de obligaciones, actividades y todo contra reloj. No nos detenemos a reflexionar. Y me he percatado, que una idea imperante en esta obra, y ha sido dejar una huella positiva en todo cuanto hago.

Y esto , ¿Por qué?

¿Se ha preguntado cuantas veces al día se hace juicios negativos? Ha reflexionado ¿cuales y cuantas son las actitudes que lo describen?

En el estudio de las Actitudes, dentro de la Psicología Social, encontramos:

Que se la ha tomado muy seriamente es el estudio de las causas que llevan al ser humano a tomar actitudes y vivir con ellas, ser identificados con las mismas y hacer de ellas un modo de Vida.
Otros autores la toman como un estudio innecesario. Sin embargo es un dato que es de relevante importancia en nuestros días.

F. H. Allport: “Una actitud es una disposición mental y neurológica, que se organiza a partir de la experiencia que ejerce una influencia directriz o dinámica sobre las reacciones del individuo respecto de todos los objetos y a todas las situaciones que les corresponden”.

Pero en resumidas cuentas, estas al formar a un ser pequeño, llámese en escuela o casa, dejan mucho para el resto de la vida de estos pequeñines. Sin embargo en el diario vivir, actuamos con actitudes correctas, deseables, adecuadas, formativas, o el polo opuesto, innecesarias, nocivas y hasta dañinas.

Cuando pensamos esto, en ocasiones, se nos va de la mano al trasladarlo al rol más complejo que tenemos como formadores. Padres de familia y Maestros asumimos nuestra tarea sin darnos la oportunidad de analizar cuales son las actitudes que hacen que nos identifiquen ellos a nosotros, no como autoridad, guía o ejemplo. Solamente percibidos como humanos.

Los adultos podemos definir muchas de las actitudes de otros humanos. Ligamos a una persona con juicios como estos:
“es una persona que al someterle presión rinde eficazmente con tendencias al logro. “
“es una persona de actitudes negativas al enfrentarla con rendimiento de cuentas”

¿Lo desea más familiar? Bien.

“Mi mamá la trae conmigo”-. “Carmen es una persona grosera”- , “-Juan es un altanero.”-“Braulio no tolera que nadie le diga nada.”- Juanita es una persona muy positiva,” – “Que cosas tan lindas suceden en la compañía de Martita…” -¿ Alguno de estos es su caso?.

Pregúntese ahora:

¿Qué hace usted cuando deja una huella linda?
¿Se arrepiente de alguna actitud nociva?
¿Qué actitudes está dejando como legado a sus hijos, o a sus alumnos?
¿Cómo educar de forma Positiva?

Y si usted no piensa en los suyos, piense un poco en usted. Esto le servirá.


Que son las Actitudes.

Las actitudes no pueden ser medibles con un cuestionario, o con un decálogo. Son tendencias internas. Pero es un hecho que el resultado es observable y evaluado. Mas no medible.

Nosotros mostramos nuestras actitudes mediante los hechos personales en torno a opiniones, creencias, pensamientos. En medio va el ánimo, la intensidad como las vivimos, y en cada una, plasmamos componentes afectivos. Sin duda serán muestras subjetivas, conocidas de todos, pero con un carácter inequívoco: muestran a la persona y la definen.

De ello depende lo que muestre usted de si mismo.

La prisa es un agravante de la falta de análisis en el actuar. El apasionamiento es otro que solo causa ceguera. El vicio de mantener la razón y la obsesión de ganar, son otros factores que dificultarán el plasmar una imagen digna de un educador coherente y positivo. La falta de tiempo para analizar es otro factor que también determinará la visión que usted deje de su persona en otros. Lo que más les dejará a los nuestros será lo que gritamos con el ejemplo. No con las palabras. De ahí el que los jóvenes de cuando en cuando consignan a sus autoridades porque no son coherentes los que les “limitan”.

De antemano sabemos que es difícil trazar una línea de educación para los menores. Sin embargo existen algunos consejos que le pueden ser útiles para procurar esa imagen deseable.

No se puede hacer un plan que puede ser movible. Lo que se puede, es procurar practicar el deporte de la Autoformación de Actitudes. Como en la condición física del deportista, las actitudes se entrenan y se construyen. A la larga serán de gran valor en la formación a menores.


1. Procure su vida espiritual.
2. Cásese con la idea de siempre tener algún comentario bueno, justo, correcto, digno, de buen nombre.
3. Aprenda a escuchar a los pequeños. El tiempo no regresa y es voraz con las ausencias.
4. Mi abuelita dice “despacio, que voy de prisa”. Paz, paciencia. No corra hasta para explicar.
5. Respire. Relájese. Ría en tiempos que lo ameriten. Bríndese un tiempo personal. Esto lo convertirá en una persona que vive auto compensado y atendido, que seguramente podrá atender en amor, cariño y ejemplo.
6. Duerma. Pero en verdad disciplínese para ello. Descanse.
7. Haga conciencia de su expresión facial y procure sonreír más seguido.
8. Cuando no le sea sencillo mostrar alegría, sea cordial y educado. Es mejor que aunque esté molesto, siempre sea educado. De ellos todo el mundo siempre se acuerda.
9. Perdone y pida perdón cuando lo deba hacer. Usted sabe cuando ha cometido un error y que debe presentar una disculpa para levantar esa imagen. No deja de valer quien reconoce un error. La hace ser más humano
10. Elabore, procese, trabaje y olvide verdaderamente lo que le hace daño. Si necesita atención, búsquela. No se permita cargar una maleta ajena.
11. De espacio a opiniones, lea, documéntese y acérquese si lo necesita, a ser orientado con quien realmente tenga usted confianza y sea verdaderamente Objetivo, sin perseguir intereses personales, de tal suerte que le ayude a resolver un dilema.
12. No siempre se tiene la razón. Aunque le tome tiempo procure mover su pensamiento cuando así sea. Aprenda a ser negociador y no pretenda salirse con la suya aun equivocadamente.
13. Realmente, si se da cuenta de errores cometidos por usted, trabaje en ello e intente un cambio. De nada sirve solo identificarlos y no cambiar de dirección.
14. Sea analítico. No rompa en coraje o explosión antes de actuar y deténgase a pensar. Es muy válido decir que debe usted pensar.
15. Cuide lo que dice. La frase,”las palabras se las lleva el viento”, no siempre es cierta. A veces se quedan en los corazones de nuestros pequeños.
16. No permita verse envuelto en comentarios negativos de otros, ni los haga. Es mejor tener algo amable que decir de alguien.
17. Asuma diariamente pensar que la actitud la elige usted, no se la regala una experiencia. Es plena elección, aun tras la tormenta.

Estas conductas generan la secreción de serotonina al torrente sanguíneo, la cual genera reproducción celular, importante neurotransmisor encargado de bloquear la acción negativa de un enojo, y tiene una gran influencia en la digestión evitando así problemas gástricos severos.

La serotonina son neurotransmisores que se encuentran en varias regiones del sistema nervioso central y que tienen mucho que ver con el estado de animo. El aumento de serotonina en los circuitos nerviosos produce una sensación de bienestar y relajación.

Esa sensación la transmitimos, la vivimos y la contagiamos. Usted no puede decir que está en paz cuando transpira furia. No puede decir a otro que ame, cuando lo que hace es lo contrario. (*)


¿Cómo lo hago?

Existen instituciones que apoyan y ayudan a las personas para el correcto desenvolvimiento de las relaciones humanas, corrientes que ayudan la naturaleza humana, lecturas que usted puede buscar, y no precisamente de autoayuda. También recurra al guía espiritual de su confianza.

Existen instituciones Educativas que en su modalidad de Escuela para Padres, apoyan su labor formativa que requiere atención pues se trata de los suyos.

El mejor consejo es buscar un apoyo, trabajo en equipo y el deseo de crecer formando a los pequeños.

Si usted es maestro, existen seminarios dirigidos exclusivamente a profesorado que seguramente su institución apoyará mediante el departamento de Orientación Educativa o en la Dirección de su institución, que seguramente le pueden apoyar.
Lo clave es la apertura.


Conclusión.

Usted determina quien necesita hoy la atención en la formación de las actitudes. Muy probablemente si muestra interés auténtico por su persona, mostrará lo mismo por quienes forma. No se atreva a pensar que ya no hay retroceso. Todos tenemos una oportunidad para ser regenerados.

Dese esa oportunidad. Sea amable consigo mismo. Los demás se lo agradecerán y las repercusiones, oigame bien, serán históricas.

Recuerde que las actitudes se construyen. Piense lo que será saber que hablan las generaciones de usted como alguien que realmente les dejó huella.

Yo soy Verónica E Reyes de Cárdenas

Hasta la próxima


Fuentes de Apoyo

• http://www.enbuenasmanos.com/articulos/muestra.asp?art=1779
• Gallego Badillo, Romulo. Competencias cognoscitivas. Un enfoque epistemológico, pedagógico y didáctico. Cooperativa Editorial Magisterio. 2da. ED Bogotá, 2008
• Craig Grace. Desarrollo Psicológico. Prentice Hall, Pearson Educación México 2001.


La tartamudez: más que una lengua trabada

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La es­pe­cia­lis­ta en el tema Rosa Que­ve­do, nos mando para com­par­tir con us­te­des, la ex­pe­rien­cia de vida de una Mé­di­ca y do­cen­te tar­ta­mu­da, lla­ma­da María Lour­des Gon­zá­lez.

En su e-​mail nos dice lo si­guien­te:

Hola a todos/as:

Este año he te­ni­do la opor­tu­ni­dad de co­no­cer a María Lour­des Gon­zá­lez.

Mé­di­ca y Do­cen­te, Malú se acer­có a mí, NO en bús­que­da de un
tra­ta­mien­to por Tar­ta­mu­dez, la que su­frió du­ran­te años, sino para
con­ver­sar sobre lo que ha sig­ni­fi­ca­do este tras­torno para ella y las
hue­llas que ha de­ja­do en su co­mu­ni­ca­ción, en su vida.

Desde un pri­mer mo­men­to se mos­tró de­ci­di­da y con­ven­ci­da a pro­mo­ver el
co­no­ci­mien­to de la Tar­ta­mu­dez, y a de­fen­der los de­re­chos de quie­nes
se sien­ten afec­ta­dos por ella.

Al apro­xi­mar­se el Día In­ter­na­cio­nal de la Tar­ta­mu­dez me envía este e-
mail, con este ma­te­rial que copio y com­par­to en ad­jun­to con us­te­des.


Ma­te­rial Ad­jun­to para leer:

Es­ti­ma­dos ami­gos,

Com­par­to con Uds. este ma­te­rial sobre la im­por­tan­cia de la con­cien­ti­za­ción de la Tar­ta­mu­dez, como mé­di­cos, do­cen­tes e in­te­gran­tes de la so­cie­dad en ge­ne­ral, NO po­de­mos ig­no­rar un tras­torno que ge­ne­ra gran dis­cri­mi­na­ción y dolor en quien lo pa­de­ce.

Les agra­dez­co su di­fu­sión

Afec­tuo­sos sa­lu­dos

malú g.

La tar­ta­mu­dez: más que una len­gua tra­ba­da

La ley Nº 16.​095 de Per­so­nas Dis­ca­pa­ci­ta­das es­ta­ble­ce un sis­te­ma de pro­tec­ción in­te­gral y en­fa­ti­za la no dis­cri­mi­na­ción. Allí se de­fi­ne la dis­ca­pa­ci­dad “como una al­te­ra­ción fun­cio­nal per­ma­nen­te o pro­lon­ga­da, fí­si­ca o men­tal, que en re­la­ción a su edad y medio so­cial im­pli­que des­ven­ta­jas con­si­de­ra­bles para su in­te­gra­ción fa­mi­liar, so­cial, edu­ca­cio­nal o la­bo­ral”.

Aún re­cuer­do de niña cuan­do la aten­ción a las per­so­nas dis­ca­pa­ci­ta­das era cues­tión de ca­ri­dad o, en el mejor de los casos, una ayuda de buena vo­lun­tad. No ha cam­bia­do mucho la si­tua­ción. So­cial­men­te se habla más, pero se hace poco, efec­ti­va­men­te. La in­te­gra­ción, la no dis­cri­mi­na­ción, la igual­dad de opor­tu­ni­da­des y la aten­ción a los más des­fa­vo­re­ci­dos es un de­re­cho fun­da­men­tal que nace como con­se­cuen­cia de re­co­no­cer que la per­so­na en toda su dig­ni­dad está muy por en­ci­ma de la dis­ca­pa­ci­dad que pueda tener.

La tar­ta­mu­dez es un es­ta­do de su­fri­mien­to que afec­ta, apro­xi­ma­da­men­te, a un 2% de la po­bla­ción. Está re­la­cio­na­da al modo de ha­blar de una per­so­na; tiene como efec­to un habla con rup­tu­ras: ya sea blo­queos, re­pe­ti­cio­nes y pro­lon­ga­cio­nes ten­sas y fre­cuen­tes de so­ni­dos, sí­la­bas o pa­la­bras que per­tur­ban la flui­dez ver­bal. No se ori­gi­na so­la­men­te por una causa, sino que es pro­duc­to de in­ter­ac­ción de fac­to­res or­gá­ni­cos, psi­co­ló­gi­cos y tam­bién so­cia­les.

Quien pa­de­ce una tar­ta­mu­dez sien­te la dis­cri­mi­na­ción de una so­cie­dad au­to­de­fi­ni­da como justa, igua­li­ta­ria y to­le­ran­te mien­tras que em­pu­ja al tar­ta­mu­do, al gordo, al feo y en de­fi­ni­ti­va al di­fe­ren­te a un se­gun­do plano.

Una so­cie­dad cruel que “fes­te­ja” la burla des­ca­ra­da como las que apa­re­cen en fal­sos pro­gra­mas de humor, o en un Ta­bla­do de Car­na­val, su­po­nen un duro golpe en la au­to­es­ti­ma de las per­so­nas tar­ta­mu­das y cons­ti­tu­ye una falta de res­pe­to ab­so­lu­ta .

La tar­ta­mu­dez pro­du­ce cons­tan­tes gol­pes a la au­to­es­ti­ma y le­sio­na de­re­chos fun­da­men­ta­les como el de­re­cho a la edu­ca­ción y al tra­ba­jo. Con­si­de­ra­mos que las per­so­nas tar­ta­mu­das tie­nen de­re­cho a exi­gir, en fun­ción de su grado de tar­ta­mu­dez, exá­me­nes es­cri­tos en lugar de prue­bas ora­les, de forma que la ex­pre­sión oral no su­pon­ga un pro­ble­ma a la hora de de­mos­trar los co­no­ci­mien­tos apren­di­dos.

Las per­so­nas tar­ta­mu­das tie­nen de­re­cho a exi­gir que las em­pre­sas no dis­cri­mi­nen a sus tra­ba­ja­do­res en fun­ción de su flui­dez ver­bal y que los pro­ce­sos de se­lec­ción de per­so­nal sean jus­tos con las per­so­nas tar­ta­mu­das. En­ten­de­mos que hay tra­ba­jos no aptos para las per­so­nas que su­fren blo­queos se­ve­ros como, por ejem­plo, un Call Cen­ter, pero no po­de­mos ad­mi­tir la ex­clu­sión sis­te­má­ti­ca de las per­so­nas tar­ta­mu­das en la pri­mer en­tre­vis­ta, como ocu­rre ha­bi­tual­men­te.

El 22 de oc­tu­bre es el Día In­ter­na­cio­nal de la toma de con­cien­cia de la Tar­ta­mu­dez. El pri­mer paso es que la so­cie­dad co­noz­ca qué es la tar­ta­mu­dez, cómo afec­ta a las per­so­nas que la pa­de­cen y cómo hay que com­por­tar­se ante una per­so­na tar­ta­mu­da para dis­mi­nuir la pre­sión so­cial que se ejer­ce sobre ellos. En cual­quier caso, no se lo­gra­rá su in­te­gra­ción si no con­se­gui­mos que la so­cie­dad sea más justa en la de­fen­sa de los de­re­chos de todas las per­so­nas que, por la razón que sea, son di­fe­ren­tes de la media.

Dra. Ma. Lour­des Gon­zá­lez Ber­nar­di

Mé­di­ca y Do­cen­te

Fuente Original: http://www.surcultural.info/

Una buena relación con los hijos

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La re­la­ción entre pa­dres e hijos es ac­tual­men­te en la ma­yo­ría de los casos con­flic­ti­va. Mu­chos pa­dres vie­nen a la es­cue­la di­cien­do que no pue­den con sus hijos, pero cómo es po­si­ble ésto. Cada uno de­be­ría de ana­li­zar a fondo esta si­tua­ción, qué es lo que está pa­san­do en nues­tro hogar y qué po­de­mos cam­biar para es­ta­ble­cer una buena re­la­ción con los hijos.

Si los niños pasan lar­gas horas vien­do te­le­vi­sión sólos, ju­gan­do en el vi­deo­ga­me o en la compu­tado­ra o en al­gu­nos casos en la calle, es evi­den­te que no están com­par­tien­do mo­men­tos de co­mu­ni­ca­ción y afec­to con sus pa­dres.

Es­ta­mos pa­san­do por una época en la cual, tanto las ma­dres como los pa­dres deben de tra­ba­jar para poder man­te­ner a la fa­mi­lia, y esto im­pli­ca que ambos lle­guen can­sa­dos a casa des­pués de ocho o más horas de tra­ba­jo. Por eso, va­rias veces a los hijos se les deja hacer lo que ellos quie­ren, con tal de que no mo­les­ten o que den el menor tra­ba­jo po­si­ble, de­ján­do­los a su libre al­be­drío. Ellos eli­gen, lo que pue­den hacer solos y lo que más les llama la aten­ción, que en estos mo­men­tos es la TV, el vi­deo­Ga­me o la compu­tado­ra.

Au­gus­to Cury nos habla de ésto tam­bién:

Nues­tra ge­ne­ra­ción quizo dar lo mejor para los niños y los jó­ve­nes. So­ña­mos gran­des cosas para ellos. Bus­ca­mos otor­gar­les los me­jo­res ju­gue­tes, ropas, pa­seos y es­cue­las. No que­ria­mos que ellos an­du­vie­ran en la llu­via, se las­ti­ma­ran en las ca­lles, se hi­rie­ran con los ju­gue­tes ca­se­ros y vi­vie­ran las di­fi­cul­ta­des por las cua­les pa­sa­mos.

Co­lo­ca­mos una te­le­vi­sión en la sala. Al­gu­nos pa­dres, con más re­cur­sos, pu­sie­ron una te­le­vi­sión y una compu­tado­ra en el cuar­to de cada hijo. Otros lle­na­ron a sus hijos de ac­ti­vi­da­des, ins­cri­bién­do­los en cur­sos de in­glés, compu­tación, mú­si­ca.

Tu­vie­ron una ex­ce­len­te in­ten­ción, solo no sa­bian que los niños pre­ci­sa­ban tener in­fan­cia, que ne­ce­si­ta­ban in­ven­tar, co­rrer ries­gos, frus­trar­se, tener tiem­po para jugar y en­can­tar­se asi por la vida. No ima­gi­na­ban cuan­to la crea­ti­vi­dad, la fe­li­ci­dad, la osa­dia y la se­gu­ri­dad del adul­to de­pen­dian de las ma­tri­ces de la me­mo­ria y de la ener­gia emo­cio­nal del niño. No com­pren­die­ron que la TV, los ju­gue­tes ma­nu­fac­tu­ra­dos, la in­ter­net y el ex­ce­so de ac­ti­vi­da­des obs­truian la in­fan­cia de sus hijos.

Crea­mos un mundo ar­ti­fi­cial para los niños y pa­ga­mos un pre­cio ca­rí­si­mo. Pro­du­ci­mos se­rias con­se­cuen­cias en el te­rri­to­rio de la emo­ción, en el an­fi­tea­tro de los pen­sa­mien­tos y no solo de la me­mo­ria de ellos.


Te­ne­mos que re­cor­dar que no­so­tros somos los pa­dres y que te­ne­mos una gran res­pon­sa­bi­li­dad por de­lan­te, la de edu­car­los.

El lle­gar can­sa­dos, no es es­cu­sa para dejar de pres­tar aten­ción a nues­tros hijos.

Hay mu­chos mo­men­tos y ac­ti­vi­da­des que po­de­mos com­par­tir con ellos y que les agra­da­rán más que los apa­ra­tos tec­no­ló­gi­cos.

Pen­se­mos, lle­ga­mos a las 19:30 del tra­ba­jo apro­xi­ma­da­men­te, les damos un beso y abra­zo gran­de, les pre­gun­ta­mos cómo les fue en la es­cue­la, cómo se sien­ten, les re­vi­sa­mos la mo­chi­la para ver los cua­der­nos de clase y char­lar sobre lo que apren­die­ron, des­pués, los ayu­da­mos con la tarea. Cuan­do ha­ce­mos la cena, los in­ce­ti­va­mos a que nos ayu­den con la pre­pa­ra­ción de la misma, asi nos di­ver­ti­mos jun­tos?.

Entre medio, po­de­mos crear una his­to­ria, armar un puzz­le, a ver quién lo hace en menos tiem­po, bus­car no­ti­cias en el dia­rio sobre al­gu­na te­má­ti­ca en par­ti­cu­lar, pren­der el equi­po de mú­si­ca y jugar a las es­tre­llas de rock, así bai­lar y can­tar con ellos.

Siem­pre ten­ga­mos en cuen­ta que ellos son nues­tro re­fle­jo, no­so­tros somos su mo­de­lo a se­guir. Sea­mos bue­nos ejem­plos.

¿Qué es ne­ce­sa­rio para lle­gar al co­ra­zón de nues­tros hijos?

  • Com­par­tir nues­tra his­to­ria, nues­tras ex­pe­rien­cias, y nues­tro tiem­po.
  • Desa­rro­llar en ellos la re­fle­xión, se­gu­ri­dad, li­de­ran­za, co­ra­je, op­ti­mis­mo, su­pera­ción del miedo, y pre­ven­ción de con­flic­tos.
  • En­se­ñar a los hijos a pen­sar y a crear ideas.
  • Dia­lo­gar como ami­gos.
  • Con­tar his­to­rias.
  • Tener siem­pre es­pe­ran­za en ellos y nunca desis­tir.

Para ter­mi­nar com­par­to con us­te­des esta frase del autor que ya nom­bra­mos an­te­rior­men­te:

Los hijos no pre­ci­san de pa­dres gi­gan­tes, pero si de seres hu­ma­nos que ha­blen su len­gua­je y sean ca­pa­ces de pe­ne­trar­les el co­ra­zón.

Bi­blio­gra­fía:

  • “Pa­dres bri­llan­tes – Maes­tros fas­ci­nan­tes” Au­gus­to Cury. Ed. Sex­tan­te.

Autor: Pa­me­la Fe­rrei­ra

Mi hijo tiene TDA-H. ¿Qué puedo hacer como padre?

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El TDA-H es el trastorno de neurodesarrollo que en el campo de la salud mental, más a menudo se diagnostica, pero generalmente su diagnóstico tarda en detectarse en promedio 1.9 años, mientras que apenas 3 % de los pacientes recibe un tratamiento adecuado. Es una situación de inadaptación o desajuste a las exigencias del medio social a partir de una condición congénita y que al mismo tiempo se encuentra bajo la influencia del entorno social de referencia.

Desde el punto de vista cuantitativo, no es un problema de todo o nada, sino de grados y esto influye en las muy diversas formas en las que pueden expresarse los síntomas. Pueden aparecer diferentes perfiles dentro del mismo trastorno. Los síntomas aparecen en cualquier lugar, todos los días y en cualquier momento. Se caracteriza principalmente por una dificultad para mantener y regular la atención, y/o una actividad motora excesiva y un déficit de reflexibilidad.
El TDA-H se considera que no es una falta de capacidad, sino un desorden del desempeño. Es un trastorno sobre el “cómo hacer lo que se sabe” no sobre “el saber hacer”. No consiste en carecer de conocimientos o habilidades, sino carecer de las capacidades para organizar las actividades y llevarlas a feliz término.
Los niños y adolescentes con TDA-H tienen dificultades para beneficiarse de experiencias pasadas, no parecen ser capaces de esperar la gratificación y estar evaluando lo que les está pasando; tienen dificultad para regular las emociones, para crear y mantener la motivación, son menos capaces de usar el lenguaje para controlar su conducta y tienen dificultad para encontrar soluciones a sus problemas entre otros síntomas. Por lo mismo el medio ambiente, no es un invitado ocasional en este escenario, sino un participante activo y permanente, ya que los síntomas son variables y de aparición situacional, por lo que merecen una comprensión específica por parte del entorno.
Para los padres, siempre resulta una preocupación qué tan grave están presentándose los síntomas en su hijo. Deben entender que la gravedad de los síntomas, va a estar determinada por la magnitud en que estos impactan el desempeño en su vida cotidiana, en los diferentes ambientes: la familia, la escuela, el grupo de pares y la estabilidad personal. La familia y la escuela, son los ámbitos sociales que reciben el impacto cotidiano y los comportamientos sintomáticos del TDA-H en cualquier edad.
La familia constituye el primer entorno social de referencia en el que se desenvuelve el niño. Cumple un rol decisivo a la hora de diseñar formas de vivir, de lograr éxitos o sufrir fracasos, avanzar o desviarse del camino, desarrollar o inhibir el desarrollo. Debe tomar en cuenta que las formas tradicionales de educar y aprender, no siempre funcionan cuando un niño tiene TDA-H. El TDA-H no se controla a voluntad, ni porque le repitamos muchas veces al niño o adolescente que debe hacerlo. Deben aprender nuevos hábitos y requieren de la ayuda y el apoyo de sus padres.
¿Qué características debe tener esa ayuda? En principio la ayuda va a estar dirigida a la disminución de los síntomas. Es necesario diferenciar a la persona de sus comportamientos sintomáticos y de sus comportamientos inadecuados. Los padres deben acompañar a los hijos sin condición, ya que la naturaleza de los síntomas, hará que aún controlando el ambiente, persistan en cierta medida sus manifestaciones. Implica un ajuste continuo del tipo de ayudas, a las dificultades que se presentan y a los progresos que se van realizando en su desempeño conductual y se van retirando de forma progresiva a medida que el niño o adolescente va asumiendo una mejor autonomía y control sobre su conducta.
¿Cómo realizar este acompañamiento?
 Mantenga expectativas realistas: Ajuste sus expectativas. Negar los síntomas del TDA-H, no protege al niño de las dificultades en la escuela, el rechazo social y los problemas de conducta, solo le impide recibir la ayuda adecuada. Vean el problema del hijo como un reto hacia el crecimiento familiar y movilicen las redes de apoyo social, en casa y fuera de ella. Si bien es cierto que no pueden controlar el hecho de que tiene TDA-H, sí pueden controlar la manera como se manifiestan los síntomas y cuáles son las ayudas que su hijo necesita. Tener expectativas realistas hacen que no se esperen cambios unilaterales y de forma rápida y se mantenga un buen nivel de tolerancia ante sus dificultades.. Los cambios son graduales, dependen del esfuerzo de todos y se dan en áreas específicas, más que globales.
 Regulación del ambiente en casa: El estudiante con TDA-H precisa más estructura y organización, más frecuencia en las consecuencias positivas y mayor inmediatez de estas, más consistencia en las consecuencias negativas, reajustes especiales para el desarrollo de sus actividades. Aprender nuevos hábitos requiere de un orden en casa, rutinas claras, estructura, organización, asignación de responsabilidades y muy en especial modelamiento de las conductas por los padres y sistemas de referencia. Además resulta necesario el establecimiento de un sistema de consecuencias, tanto positivas como negativas. Pero sobre todo, consistencia y unidad de acción de los padres. El éxito del trabajo de la familia consiste en enfocar la mirada a las soluciones más que a los problemas, adoptando una actitud de cooperación. No perder de vista que la solución tiene que ver con las alianzas que se establezcan.
 Ayudar a los procesos de autorregulación: Proporcionar las consecuencias a la conducta de forma inmediata y con mayor frecuencia de lo habitual. Las consecuencias inmediatas, breves, consistentes, evidentes, parecen ser las más efectivas. Es necesario mantener las consecuencias negativas de forma proporcionadas a las positivas, aplicando un plazo razonable antes de utilizar las primeras. Ignore comportamientos menores. Su desequilibrio frente a las consecuencias positivas, hará que estas pierdan valor como refuerzo y que el niño se habitúe al castigo y deje de ser eficaz. Las consecuencias negativas deben acompañarse de la enseñanza y refuerzo de las conductas alternativas. Evitar aplicar los refuerzos negativos de forma encadenada creando de una situación de castigo un motivo más para un nuevo castigo. Cambiar los refuerzos con frecuencia, sobre todo los positivos, para que no pierdan efecto. Diseñar un menú rotatorio que permita su cambio de frecuencia sin agotar alternativas. La retirada de un refuerzo positivo suele ser más eficaz que la administración de una consecuencia negativa. Anticipación a la conducta del niño, recordarle periódicamente las normas y los objetivos y hacer que participe de esta repetición.
 Utilización de reforzamientos: Reforzar utilizando cosas tangibles, objetos, premios, etc. Recompensar permitiendo actividades, juegos, salidas, etc. Administrar reforzadores sociales y afectivos en forma de reconocimientos, abrazos, gestos positivo. Entrenar en la aplicación de autoreforzadores.
 Desarrollar habilidades sociales. La familia es un entorno social por excelencia y es donde se inicia el desarrollo de las habilidades sociales en el niño. Es necesario modelar y practicar las habilidades en casa: (mirar a la persona que habla, escuchar, ponerse en el lugar del otro, esperar turnos, tolerancia, dar y recibir ayuda, hacer cumplidos, no agredir, negociar. La familia debe reforzar el reforzar el diálogo y la participación de todos y con todos. Aprovechar todas las posibilidades de intercambios sociales y hacer al niño un participante activo en las diferentes formas de interacciones sociales.
 Enfocarse en sus áreas de competencias y talentos: Observe qué pueden hacer bien.Trate de que ellos identifiquen estas fortalezas. Nunca podrán trabajar para resolver sus dificultades sin conocer para qué son buenos. Refuerce esta idea ante la comunidad y el resto de la familia. Centre el trabajo en estas fortalezas para influir y modificar sus debilidades.
Los padres no deben olvidar, que cuando como familias nos sentimos solos en la labor educativa, ello nos puede llevar a la exclusión y/o la negación y cualquiera de estos sentimientos paralizan su acción en función de la ayuda a sus hijos. No deben perder de vista lo necesarias que resultan su presencia y su colaboración y también la importancia de su actitud en todo el proceso de ayuda.
Necesitamos convencer a todos los individuos y estamentos implicados en la educación y la salud mental, de la indiscutible realidad del TDA-H y de sus perjudiciales efectos sobre los individuos, su familia y la sociedad en general. El TDAH tiene carácter crónico, es variable y se manifiesta de diferente manera según la edad, por lo tanto habrá épocas buenas y malas. No se debe abandonar el tratamiento, se deberá revisar y ajustar a las necesidades de cada época.
Tu hijo necesita de ti, no olvides ser un “Adulto Carismático” para tu hijo. La premisa: Conocer el problema. Acompañar. No agotar opciones. Crear resistencias.


Libros recomendados

Abordaje escolar de algunas problemáticas actuales

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Los que somos docentes y trabajamos en escuelas medias, atendiendo a esta franja de alumnos que son los jóvenes y adolescentes, sabemos que día a día nos enfrentamos con diversos desafíos en nuestras funciones.
Uno de los desafíos, es el de enseñar pudiendo lograr que los alumnos se integren con un proyecto de vida a la sociedad y cultura. Otro desafío es el institucional, tratando de incluir y no excluir del sistema educativo a los alumnos con algunas dificultades sean de aprendizaje o de conducta. Y el último de los desafíos es de orden social, pues el contexto en el que vivimos en este nuevo siglo está tan convulsionado y las problemáticas que en él existen, ingresan a la escuela, por lo tanto hay que tratarlas.
Las problemáticas psicológicas y sociales son un orden de dificultades que impactan y experimentan los sujetos y qué definidamente están articuladas a situaciones y contextos sociales, económicos, políticos y culturales.
Una forma de trabajar dichas problemáticas en el campo educativo es a través del diseño de un proyecto educativo que sea flexible, dinámico, interactivo, evaluable y modificable de acuerdo con las necesidades que se vayan presentando año a año en la escuela. El proyecto deberá abarcar las dimensiones institucionales, grupales e individuales, o sea, que se puedan realizar actividades a nivel de toda la institución escolar, involucrando a todos los actores que en ella trabajan. En un nivel grupal, se trabajará con los distintos cursos según las problemáticas más importantes que estén atravesando los mismos. Y en un nivel individual, se tratará en el equipo de orientación y las tutorías de orientar a los sujetos que presenten dificultades en algunas de estas problemáticas.
Uno de los problemas sociales que impactan en la escuela es el de la desigualdad social. Esta alude a la distribución desigual de poder y prestigio, bienes y servicios, derechos y obligaciones. Para estudiarla la sociología utiliza el concepto de estratificación social o clase social. Los estratos son las divisiones en las que se constituye la sociedad y entrañan un determinado grado de prestigio, poder y propiedad.
Es importante que nuestros jóvenes construyan su identidad para que la sociedad no los discrimine. Esto se va a lograr cuándo ellos tengan la posibilidad de una inserción estudiantil y al egreso del nivel medio una inserción laboral y profesional.
La vida escolar, muchas veces aunque sin intención, puede reproducir y perpetuar las desigualdades estructurales a través de distintas rutinas y prácticas educativas que implican situaciones de violencia cultural y simbólica. Los alumnos pertenecientes a minorías, poblaciones de inmigrantes y otros grupos desfavorecidos tienden a tener más dificultades para adaptarse a las normas de la cultura escolar. La escuela mortifica cuándo va dejando por fuera de ella a integrantes de distintos sectores sociales privándolos de las instancias de identificación y sostén. Así ella pasa de ser comprensiva a ser expulsiva.
En la educación, el problema de la desigualdad social, toma las siguientes características:
El ingreso como forma de dar cuenta de las condiciones de vida de los individuos y las formas de acceder al bienestar social, la distribución entre el capital educativo logrado y las distintas categorías ocupacionales, muchas veces los profesores desvalorizamos los saberes que traen los alumnos, acentuando aún más las desigualdades y profundizando una no muy buena pero siempre necesaria asimetría entre docente- alumno.
Los criterios para el abordaje de la desigualdad social en la escuela pueden ser: el de construir redes sociales con otras organizaciones porque es importante que la escuela conozca organizaciones gubernamentales o no gubernamentales que tengan algún tipo de vinculación con los temas de la desigualdad (sea esta la pobreza o la vulnerabilidad) para contar con mayores recursos para relacionar a los jóvenes con proyectos y desarrollar otros nuevos. También es importante fomentar en los alumnos un pensamiento crítico donde se analicen temáticas tales como desigualdad, pobreza, vulnerabilidad en una propuesta donde los alumnos puedan confrontar, argumentar, cuestionar y reelaborar sus conocimientos previos. Es importante comenzar trabajando con problemáticas más lejanas a las que están viviendo los alumnos y luego llegar a las situaciones cotidianas en donde se sienten desiguales o discriminados sean por las autoridades, los docentes o entre los grupos de pares. El sentir la desigualdad social puede hacer que los alumnos desarrollen violencia hacia sus mayores o entre ellos.
Otras de las problemáticas que se presentan en las aulas son las referidas al campo de la salud como lo son las adicciones, sean estas, el consumo de alimentos en forma desproporcionada, el alcohol, tabaco o las drogas y la educación sexual. Con respecto a esta última, considero que merece un artículo aparte por la gran importancia que cobra este aspecto de la educación que no sólo tiene que ver con la sexualidad humana sino con la planificación de los embarazos, la prevención del embarazo adolescente o púber y la prevención de la transmisión de enfermedades sexuales como el SIDA. Hay conductas de riesgo por el creciente contacto de jóvenes en forma de uso, abuso o dependencia con drogas legales o ilegales. Son múltiples las causas que pueden llevar al consumo, puede verse el problema como algo inherente al sujeto y su forma de relacionarse con el medio ambiente o pensarlo como una problemática social que lleva al adolescente a confrontar con las generaciones adultas y poder diferenciarse de ellas de esta forma. Puede utilizarse cualquier adicción (etimológicamente sin… palabras) como forma de aliviar el dolor, el sufrimiento, el desasosiego, el vacío, el aburrimiento, la curiosidad o la rebeldía. Como forma de entretenerse o conseguir un mayor rendimiento en sus tareas.
En estos días en Argentina, se ha despenalizado el consumo personal de la marihuana, tema debatido en la Corte Suprema de Justicia de la Nación y que genera posiciones opuestas en la sociedad, en cuánto a la conveniencia o no de esta resolución. Es sabido que algunos alumnos comienzan ya desde el nivel primario a consumir tabaco, al ingresar al secundario, en primer año algunos de ellos, comienzan a consumir bebidas tales como cerveza o vino. Ya en segundo año, o sea, a la edad de 14 o 15 años algunos púberes conocen el consumo de marihuana. La carrera de consumos no termina allí, sino que sigue, en líneas generales, con el consumo de cocaína para las clases media y alta y el consumo de “paco” (pasta de cocaína) para las clases más desfavorecidas. También solemos escuchas o leer noticias de niños y púberes victimas del paco, que en muchas circunstancias se consume para paliar el hambre o cuándo no se encuentra sentido en la vida. Si los adultos pudiéramos ofrecer a nuestros jóvenes la posibilidad de que puedan desarrollar un proyecto de vida donde se vean reflejados y autorrealizados, no necesitarían escaparse de su cruda realidad mediante el consumo de sustancias autodestructivas.
Los criterios para trabajar estas problemáticas deben ser el atender tanto a los discursos como a las prácticas, o sea, además de trabajar en el nivel cognitivo apuntar a que esto se traduzca en actitudes y prácticas cotidianas, dentro y fuera de la escuela.
Toda acción encierra un juicio y debemos articular lo ético con las pautas de conducta y hábitos. Se podrá trabajar analizando artículos de diarios o de Internet, películas que traten estos temas, trabajar documentos acerca de los derechos humanos, etc.
Cuándo se produzcan situaciones particulares, habrá que trabajarlas individualmente, para lo cuál el equipo de orientación psicopedagógica y los tutores realizarán un diagnóstico de la situación y se orientará a las familias y los alumnos a los tratamientos y derivaciones pertinentes.
Si se reflexiona sobre la historicidad de los temas se los podrá resignificar en la memoria colectiva, es importante tener una mirada histórica para entender que las adicciones y las problemáticas sociales, no son exclusivas del siglo XXI sino que son una construcción cultural e histórica que va cambiando con el trascurso del tiempo. De este modo considero que es importante no quedarse anclado en el pasado sino proyectarse al futuro con la certeza de que un cambio siempre es posible.
Es importante trabajar en estas temáticas, la prevención específica y la pfrevención inespecífica.
Con respecto a la prevención inespecífica, es importante que la escuela ofrezca espacios de entretenimiento y contención a sus alumnos. Una de las formas puede ser brindando talleres variados en forma optativa a la cursada obligatoria de las materias, como lo pueden ser talleres de deporte, teatro, literatura, juegos, música, baile, donde cada uno pueda elegir lo que más le guste.
Por último, con respecto a la prevención específica, las actividades con los alumnos pueden ser charlas- debate con distintas entidades sociales con el objetivo de informar acerca de estas problemáticas. También se puede trabajar las diferencias entre los consumos de distintos objetos y productos, la función de los medios de comunicación y la publicidad, las formas de resolver los conflictos personales, la diferencia entre uso, abuso y dependencia, etc.
Por Lic. Edith Beatriz Burgos