Evaluación de la comprensión lectora (2): Que evaluar

Antes de empezar me gustaría realizar una pequeña puntualización sobre el concepto de evaluación. Considero que la evaluación debe ser considerada como un medio para establecer medidas de corrección de los errores cometidos, ya sea en el proceso de enseñanza (en el que también hay muchos errores) o en el aprendizaje del alumno. Lamentablemente, la evaluación a menudo se convierte en un fin en sí misma, perdiendo esta manera su potencialidad de cara al progreso del alumno, presente este dificultades de aprendizaje o no. En estos casos la evaluación se convierte en una catalogación o en un instrumento de medición, especialmente cuando toda o casi toda la evaluación recae sobre herramientas como los exámenes.

Ya entrando en materia, debemos tener en cuenta que la comprensión lectora precisa de una serie de procedimientos internos que son aquellos que permiten que la comprensión de lo leído tenga lugar. Así pues estos serán los principales aspectos que deberán ser sujetos de evaluación, al mismo tiempo que deben ser sujetos de enseñanza. Puesto que, lógicamente no podemos evaluar en la escuela aquello que no enseñamos (aunque a menudo resulta así). Aquí surge una pregunta: ¿Se enseña la comprensión lectora en las escuelas? Bien, la respuesta es compleja, dependiendo en gran parte del planteamiento educativo de éstas.

En fin los aspectos que considero claves en el momento de evaluar la comprensión lectora son los siguientes:

· La integración coherente de la información. Esta resulta, a mi entender, la habilidad más importante, ya que es la que nos permite entender las relaciones que se establecen entre los distintos contenidos textuales y por tanto, llegar a una comprensión plena del texto.

  • El grado de adecuación de la modalidad lectora a la intencionalidad de ésta. Aspecto ya tratado en un artículo anterior.
  • El seguimiento de instrucciones. Es decir, la capacidad de entender instrucciones más o menos complejas en función de su edad y curso.
  • Los procesos de autocontrol de la comprensión lectora. Estos son aquellos que nos permiten darnos cuenta de que no hemos comprendido correctamente algún aspecto o parte del texto. Al mismo tiempo, que nos permite usar una serie de recursos para solucionar estos problemas. Los procesos de autocontrol principales son los siguientes:
  • Detección de errores en la propia comprensión
  • Recursos para resolver estos errores
  • Recursos para extraer significados desconocidos.
  • Recuerdo de la información a largo plazo. El recuerdo de esta información al cabo de unos días nos indicará la real comprensión de unos contenidos determinados, ya que supondrá una modificación de sus conocimientos sobre la temática.
  • Otros aspectos relevantes y que a menudo no son tenidos en cuenta son los siguientes:
  • Utilización eficaz de los conocimientos previos. Es decir, la capacidad para utilizar aquella información que ya sabemos sobre la temática en cuestión y nos facilitan la comprensión del texto, a la par que nos permiten modificar nuestros conocimientos sobre la temática en cuestión.
  • Utilización eficaz de las señales y ayudas del propio texto como elementos gráficos (ilustraciones o esquemas) y de discurso (negritas, notas al pie, subrayados, …)

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