Comprensión lectora: la importancia de la modalidad lectora

Una dificultad de aprendizaje muy común en nuestros días es la falta de comprensión lectora, lo que de alguna manera equivaldría a no saber leer, ya que la lectura no es un fin en si mismo, sino un medio que nos permite llegar a unos significados. A menudo l@s niñ@s pueden confundir la lectura con reproducir una serie de sonidos que se encuentran impresos en una hoja, un problema que a veces puede venir asociado al método de aprendizaje de la lectura analítico, con el que la mayoría de adult@s hemos aprendido, es decir , el método fonético. Desde nuestro punto de vista, le lectura no se puede considerar como tal hasta que no se asocia un significado a aquello que hemos descodificado, cuando hemos conseguido resolver el jeroglífico de signos y comprendemos que nos quieren decir todas esas letras impresas.
Una vez el niñ@ ha aprendido a descodificar debe saber que hay diferentes tipos de lectura en función de que objetivo tenga nuestra lectura. Estos diferentes tipos de lectura, los debe conocer y por tanto deben ser enseñados, de lo contrario nos podemos encontrar con niñ@s que leen de forma muy rápida cuando deben hacer una lectura comprensiva y por tanto cuando acaban de leer no han entendido nada de lo que leían, y si les preguntamos sobre lo que han leído recordaran informaciones inconexas con poco sentido o bien podrán incluso cambiar en gran parte el sentido del texto. Por el contrario también podemos encontrar casos en los que realizan una lectura muy pausada, cuando deben de buscar una información muy concreta en el texto por ejemplo una fecha o un nombre, informaciones que podrían buscar de forma mucho más rápida adecuando su modalidad lectora a la intencionalidad de esta, de este modo si no realizan esta adecuación podríamos hablar de ineficacia lectora.
Las modalidades lectoras en función de su intencionalidad u objetivo son las siguientes:
  • Lectura silenciosa integral: es la lectura que utilizamos comúnmente para realizar tareas de comprensión lectora, es decir, la lectura silenciosa completa de un texto que permite asimilar toda la información presente en el texto. Es el tipo de lectura que realizamos cuando leemos una novela o un texto que es de nuestro interés ya sea por placer o para aprender un aspecto determinado.
  • Lectura selectiva: se caracteriza por una lectura rápida de algunos puntos y una lectura atenta de otros, de forma que el lector pretende extraer una idea general del texto profundizando sólo en algunos aspectos que puedan ser de su interés. Lectura que podría ser más propia de la lectura de la prensa, ante algunos artículos que nos pueden interesar parcialmente.
  • Lectura exploratoria: es la lectura que realizamos cuando estamos buscando una información determinada en el texto, como por ejemplo un párrafo que explica un aspecto determinado sobre la temática del texto.
  • Lectura lenta: se trata de una lectura que permita disfrutar de esta, sobre todo en aquello referente a los aspectos formales del texto, como puedan ser los recursos literarios utilizados en una poesía.
  • Lectura informativa: se trata de la lectura que se realiza de forma rápida buscando una información muy concreta, como una fecha, un nombre, un teléfono en la guía telefónica...
Como se puede apreciar estas modalidades lectoras las solemos utilizar l@s adult@s en nuestras lecturas cotidianas en función del objetivo que tengamos de esta lectura, ya sea aprender, disfrutar o encontrar una información determinada. Estos aspectos no se deben menospreciar, ya que estos son los principales objetivos de la lectura, mientras que en muchas ocasiones lo que les pedimos a l@s niñ@s es que lean y ya está, a menudo incluso insistimos en la velocidad lectora o en que no se atasquen cuando leen en voz alta, aspectos que tienen su importancia en el desarrollo de la comprensión lectora pero que no resultan fines en si mismos.
Por estos motivos, que no son pocos, los niños deben saber para que leen y como lo deben hacer, sino acabamos provocando que tengan una lectura ineficaz o en el peor de los casos que rechacen la lectura.
Ante todo resulta indispensable tener en cuenta que toda lectura debe tener un objetivo, aunque sea el hecho de disfrutar o satisfacer una curiosidad, sino deja de ser lectura y se convierte en articulación de fonemas, quien no recuerda las lecturas en voz alta en la escuela, estaban ustedes más pendientes de entender lo que se leía o de vigilar que no les tocase su turno y los pillaran que se habían perdido en la lectura. ¿Cuál era el objetivo de esa actividad? ¿Leer o estar atento a cuando le tocaría descodificar signos a usted?¿Creen que alguien entendía alguna cosa del texto? Eso si con suerte el texto era completo y no se trataba de un fragmento inacabado de otro libro o cuento.

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