Cómo Evoluciona el Juego en la Infancia

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Os presento este pequeño repaso de la evolución del juego en el niño entre los 0 y los 3 años, publicado en el peridiódico de la Adopción de Adoptantis. Si os queréis subscribir a esta publicación electrónica lo podéis hacer mandando un mail a adoptantis@hotmail.com.

En los primeros dos años el juego del niño es de tipo sensoriomotor y su función es la exploración y el desarrollo del vínculo. El bebé goza estando con sus padres y junto a ellos construye un lazo afectivo que le dará bienestar emocional y le permitirá atender e interesarse por el mundo.

En esta etapa el niño es capaz de explorar a través de sus sentidos y del movimiento, normalmente se mantiene calmado y disfruta observando y manipulando su propio cuerpo, el de sus padres y los juguetes sensorialmente llamativos. También se involucra en juegos simples de interacción e imitación con sus padres, aunque sus períodos de atención son aún cortos.

A medida que el niño comienza a comunicarse y desplazarse su interés por explorar se incrementa, progresivamente conocerá las características de las cosas, aprenderá a utilizarlas a través de la imitación, e irá incorporando estas acciones en actividades lúdicas cada vez más complejas.

“Durante este tiempo es importante estimular la reciprocidad y el contacto mutuo, ofrecer al niño experiencias que lo llamen a tocar, moverse, mirar, comunicarse y relacionarse con el ambiente y las personas”, recomienda la terapeuta ocupacional experta en niños, Paz Salgado. Además dice que “se debe estar atento a si el niño experimenta disconfort emocional durante los juegos, si se sobre excita fácilmente, se vuelve irritable y le cuesta retornar a la calma, o si muestra dificultad para responder al contacto de sus padres y a los estímulos”, ya que eso puede ser indicio de que algo no está funcionando bien.

A medida que el niño crece y se desarrolla, las características del juego van cambiando. Desde el punto de vista de la interacción que se da entre los niños mientras juegan, el juego es inicialmente en solitario, es decir el niño se entretiene independientemente de otros niños; luego, durante los primeros dos años, aparece el juego paralelo en que los niños juegan cerca unos de otros, incluso compartiendo juguetes o materiales, pero con planes y actividades por separado. Por ejemplo juegan a tomar el té, pero cada una separada con sus propias tazas y sus propias muñecas.

Cerca de los 3 años aparece el juego asociativo, en el que un grupo de niños participa de actividades e intereses comunes; y finalmente está el juego cooperativo, característicos de la etapa pre escolar en el cual el grupo de niños se organiza para desarrollar una meta en común. En este tipo de juego se dan interacciones y acuerdos entre los participantes en relación a los objetivos del juego, se establecen roles y a menudo aparecen las actividades o juegos con reglas y aquellos de carácter más competitivo.

Otra forma de caracterizar el juego es de acuerdo a la etapa de desarrollo cognitivo en que se encuentra el niño. De esta manera tenemos:

  • El Juego exploratorio durante los primeros dos años: En el cual el niño realiza acciones que le producen placer sensorial, y con el que practica sus habilidades motoras y aprende sobre las características de los objetos.
  • El Juego simbólico de los 2 a los 4 años: A través del cual el niño aprende a desarrollar sus ideas y pensamientos a través de simular y “hacer como que” recreando situaciones imaginarias o de la vida real y practicando los roles de la vida real. Por ejemplo: jugar al papá o la mamá, jugar al doctor, a la tienda, etc.
  • El juego creativo: Se da a partir de los 4 años. A través de éste, el niño refina sus habilidades motoras, cognitivas y sociales, y desarrolla los intereses y competencias en las diferentes áreas que promoverán su desempeño en el ambiente escolar y la vida diaria.
  • El adolescente y la comprensión lectora. Una mirada constructivista.

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    En el presente trabajo nos ocuparemos de las problemáticas de aprendizaje en la educación media tomando como eje las dificultades en la comprensión lectora. Así planteado, la cuestión parece inabordable. Es por ello que restringiremos el tema a algunos interrogantes: ¿qué entendemos por educabilidad?; ¿es lo mismo pensar los problemas de comprensión de textos del adolescente que del alumno adolescente?; ¿qué significa comprender?; ¿cómo se define la relación entre desarrollo y aprendizaje?

    En esta ocasión, apelaremos al constructivismo como marco teórico por considerar que es el enfoque que nos posibilita una mirada totalizadora del problema que nos convoca. Fundamentalmente, por las múltiples dimensiones de análisis que nos permite considerar: lo cognitivo, lo social y lo afectivo.

    La institución escolar constituye el dispositivo por medio del cual la pedagogía moderna encierra la niñez. El niño comienza a constituir un ente para ser amado, cuidado, preservado y educado. La infancia constituye la justificación de la pedagogía, en tanto disciplina inserta en el ámbito de las ciencias humanas. (Narodowski: 1994) Actualmente, hay una crisis de la infancia moderna que se reconvierte, fugando hacia dos grandes polos: la infancia hiperrealizada, la infancia de la realidad virtual, con Internet, computadoras y sesenta y cinco canales de cable, por un lado; y la infancia desrealizada, la que vive en las calles, que es autónoma e independiente, Infancia excluida de la Internet y también excluida institucionalmente.

    Para pensar la educabilidad, entonces, nos remitiremos a una matriz vigotskiana, entendiéndola no como una propiedad exclusiva de los sujetos sino, como un efecto de la relación de las características subjetivas y su historia de desarrollo con las propiedades y naturaleza de la situación de la que es parte el sujeto. En otros términos, la educabilidad se define en la relación educativa misma, no en la naturaleza del alumno, enfatizando la importancia de los efectos de la vida social o de la crianza. En este punto, cabe consignar que tradicionalmente se sostenía que lo que aprendía el alumno dependía de lo que el maestro enseñaba. Las nuevas teorías del aprendizaje insisten en que el aprendizaje depende sobre todo de la actividad del alumno. De acuerdo con los análisis recientes, es necesario observar que tener éxito en la escuela no significa sólo aprender los contenidos académicos (los que normalmente, aparecen en el currículum formal), sino también aprender a desempeñar adecuadamente el oficio de alumno ( lo que implica apropiarse de los particulares rasgos de la actividad escolar). No olvidemos que la escuela moderna constituye un dispositivo para el gobierno de la niñez que produce la infancia escolarizada generando la categoría de alumno. (Baquero y Terigi: 1996) La escuela genera demandas cognitivas específicas, diferentes a las que los adolescentes, por ejemplo, enfrentan en la vida cotidiana.

    Desde nuestra perspectiva, es claro que cualquier comprensión de proceso adolescente no puede reducirse a la pura materialidad del proceso metamórfico ni tampoco considerarlo como una simple convención etárea desgajada de cualquier materialidad. Se trata de una condición evidentemente constituida por la cultura, pero que tiene una base de facticidad en la edad, en las condiciones de la temporalidad. Por ello, Margulis y Urresti han propuesto que una definición de adolescencia y juventud debe atender a las condiciones de facticidad al mismo tiempo que a cuatro condiciones sociales que determinan el modo como es vivido el proceso adolescente en nuestras sociedades. Esas condiciones son: la condición de género, la pertenencia a una clase, la generación en la que se nace y la posición institucional de los sujetos (Margulis y Urresti, 1995)

    Piaget asumía que todos los adolescentes alcanzan un estadio universal de pensamiento operatorio formal, pero que las operaciones formales se alcanzan primero (y quizás únicamente) en los campos de especialización adulta. Por el lado de la Teoría socio-histórica el problema de la formación de los conceptos científicos y las modalidades cognitivas que los mismos acarrean, constituye un tema de análisis importante. Esto se debe a que su desarrollo da cuenta de la necesidad e importancia que tiene para los sujetos, su participación en contextos y actividades sociales específicas. Para Vigotsky esta posibilidad en el desarrollo está dada por el ámbito de lo social pero, además, para desencadenar la formación de conceptos científicos es necesario que los sujetos integren espacios de instrucción que impriman esta dirreccionalidad. Los conceptos científicos son ejemplos de procesos psicológicos superiores avanzados que requieren, como tales, la participación en actividades instruccionales. Cabe destacar que no existe una transformación de los conocimientos cotidianos en científicos, ni en el sentido de una evolución ni en el de una integración. Recordemos que Vigotsky habla de Procesos Psicológicos Elementales (PPE) y Superiores (PPS) que es la distinción entre la línea natural y cultural del desarrollo psicológico. Asimismo, diferencia los PPS en rudimentarios y avanzados. Los rudimentarios son aquellos que se desarrollan por el solo hecho de participar en una cultura a través de las prácticas sociales que en ella tienen lugar. Los avanzados, en tanto PPS se desarrollan también en el seno de la cultura, pero además requieren de contextos sociales especializados, de prácticas específicas de instrucción.

    Cuando Vigotsky analiza el desarrollo de los conceptos científicos, no propone una línea de continuidad con los procesos de conceptualización espontánea sino que los segundos suponen rupturas, cambios cualitativos, reorganizaciones en los primeros, que modifican la naturaleza misma del desarrollo. Su tesis del origen social de los Procesos Psicológicos Superiores (PPS) se concreta en una ley general del desarrollo cultural, la ley de doble formación de los PPS. Según esta ley, “El desarrollo cultural del niño, toda función aparece dos veces: primero, a nivel social, y más tarde, a nivel individual; primero entre personas (interpsicológica) , y después, en el interior del propio niño (intrapsicológica)” (Vigotsky, 1988, 94) En este sentido, el acceso individual a las funciones psicológicas superiores y al dominio de los instrumentos que actúan como mediadores de las mismas es posible gracias a que, en un primer momento, otras personas que ya dominan esas funciones e instrumentos regulan la utilización de los mismos por quienes no las poseen y los asisten en su apropiación.

    Tal es el caso de la lengua escrita: se requiere un contexto instruccional específico y además especializado para que los sujetos aprendan a leer y escribir. Cuando hablamos de leer nos referimos específicamente a la lectura en tanto comprensión lectora.

    Muchos de los estudios acerca de la comprensión lectora han demostrado claramente que los conocimientos de que dispone el lector influyen de manera determinante en su comprensión. En este sentido, Ausubel nos habla de la importancia de los conocimientos previos en toda situación de aprendizaje, lo que nos lleva a reflexionar sobre la necesidad de que los contenidos de lectura posean no sólo significatividad lógica sino también significatividad psicológica. A tal efecto, y para facilitar la comprensión, los docentes deben apelar a los organizadores previos como puentes cognitivos entre el conocimiento que se posee y el que se va a adquirir. En otras palabras, podría decirse que aprender es comprender, entendiendo por comprender no la simple incorporación de datos ya hechos o constituidos, sino en redescubrirlos y reinventarlos a través de la propia actividad del sujeto. Esto implica una modificación del desarrollo, pero esta modificación no se impone al sujeto desde afuera, sino que se produce siguiendo los mecanismos de equilibración que regulan la formación espontánea de los conocimientos.

    En resumen, el desarrollo es concebido como un proceso culturalmente organizado; en éste, las culturas ayudan específicamente a los nuevos miembros del grupo a dominar los saberes de todo tipo que se consideran relevantes para participar activamente en las diversas prácticas incluyendo la utilización de los sistemas simbólicos de mediación. En este sentido, para la teoría socio - histórica el aprendizaje precede al desarrollo. Un ejemplo que permitirá entender esta formulación es el lenguaje. En otras palabras, el aprendizaje tracciona al desarrollo y, en tal sentido, lo precede y lo genera.

    Siguiendo esta línea de análisis, el rasgo esencial de la enseñanza que tiene lugar en contextos instruccionales es que engendra la zona desarrollo próximo (ZDP), es decir que estimula y activa en el alumno un grupo de procesos de desarrollo en el marco de las relaciones con los otros. Vigotsky definía la ZDP como “la distancia entre el nivel real desarrollo, determinado por la capacidad de resolver independientemente un problema, y el nivel de desarrollo potencial, determinado a través de la resolución de un problema bajo la guía de un adulto o e colaboración con otro compañero capaz.” (Vigotsky: 1988,133)

    De acuerdo a lo expuesto, la educación, para ser promotora de desarrollo, debe siempre tomar en consideración el nivel de desarrollo efectivo en que se encuentra el sujeto para crear zonas de desarrollo próximo que le permitan ir más allá de ese nivel, ya sea a través de la interacción social directa – cara a cara – o de una interacción de carácter mediato – a través de formas de influencia indirectas como la selección y disposición de las prácticas culturales. De esta manera el adolescente podrá aprovecharse del sistema mental más organizado del profesor en la medida en que éste logre atrapar la interpretación infantil y conducirla a su propio terreno pero, a su vez, esta circunstancia dependerá de la sensibilidad que manifieste el alumno para acercarse a la óptica del profesor. En consecuencia, ni los objetivos ni los procedimientos están predefinidos, salvo como guión o esquema a medias, como ficción estratégica que organiza la relación: por el contrario, van perfilándose en el transcurso de la interacción misma.


    Bibliografía:

    Baquero, R. y Terigi, F. “En búsqueda de una unidad de análisis del aprendizaje escolar”, en: Apuntes pedagógicos, Revista de la CTERA, Nº 2, 1996.
    Margulis, M. y Urresti, M. (1996). “La juventud es más que una palabra” En: Margulis Mario (comp.) (1996): La juventud es más que una palabra. Buenos Aires, Biblos.
    Narodowski, M. (1994): Infancia y Poder. La conformación de la Pedagogía moderna. Buenos Aires, Aique.
    Vigotsky, L. (1988): El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. México, Grijalbo. Capítulo IV: “Internalización de las funciones psicológicas superiores.”


    Lic. Andrea Clelia Dapía

    El juego como medio de aprendizaje

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    El juego es un tema bastate frecuente en nuestros artículos, aqui os dejo esta presentación que da un repaso interesante a que es el juego y cuales son sus implicaciones en el desarrollo del niño, que áreas desarrolla, en definitiva una visión global interesante del juego. La autora de la presentación es Nicole B. Aguiar.

    Intervenciones pedagógicas ante las DAM

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    Se habla mucho de las dificultades del aprendizaje en el lenguaje pero poco se habla de las DAM (dificultades del aprendizaje en la matemática) aunque hay una gran cantidad de niños que presentan dificultad en esa área. Incluso en un artículo publicado en Terra decía que: “La dificultad con los números es más común que la dislexia, según un estudio”.

    Los docentes nos preguntamos en cuanto a esta problemática: cómo trabajar con esos niños para lograr mejoras en su aprendizaje.

    Según Arturo Barraza Macías, licenciado en la Educación con problemas del aprendizaje, la metodología pedagógica para la atención de los niños con necesidades educativas especiales gira alrededor del concepto de adaptaciones curriculares.

    La propuesta metodológica de adaptaciones curriculares es clara, coherente y de amplio espectro, pero en nuestro caso se ha constituido en un algoritmo sin sentido ante la falta de un contenido real ocasionado por nuestras limitaciones para recolectar la información pertinente, interpretarla y ofrecer la intervención pedagógica adecuada.

    La metodología pedagógica tiene tres fases:

    1. Recolección de la información:

    El maestro necesita obtener información sobre el alumno sobre:

    - Variables neurofisiológicas: mecanismos básicos de aprendizaje y funciones cerebrales superiores,
    - Variables psicológicas: estilo de aprendizaje, estrategias de aprendizaje, metacognición y motivación.
    - Variable pedagógica: competencia curricular.
    Información sobre el contexto:
    - Variables áulicas: estilo de enseñanza y organización grupal de las actividades de aprendizaje.
    - Variables familiares: comunicación, estructura, reglas de interacción, la novela familiar, los mitos, etc.
    - Variables institucionales: comunicación, normas, expectativas, etc.
    - Variables comunitarias: la historia, los mitos, etc.
    La información recolectada tendrá que ser en diferentes momentos y se tendrá que identificar el nivel de información requerido para la atención en cada uno de ellos.

    2. Interpretación de la información

    Una vez recolectada la información, el especialista interpretará la información a partir del carácter interactivo y relativo de las N. E. E., intentando superar la tendencia a establecer una relación de identidad entre el sujeto y el problema.

    3. Definición de la intervención pedagógica

    Una vez determinada las N. E. E., el especialista realizará las adaptaciones curriculares pertinentes para garantizar el acceso al currículum del alumno. En ningún momento el maestro deberá realizar acciones que tiendan a un objetivo de rehabilitación, ya que de considerarse necesario trabajar directamente sobre algunas de las variables del alumno o del contexto que estén entorpeciendo la adecuada acción docente, será responsabilidad de los otros especialistas realizarlo.
    Estas acciones podrán ser consideradas, si así se quiere, como adaptaciones de acceso al currículum, pero en todo momento se tendrá que evaluar la pertinencia de realizarlas y si son realmente necesarias.

    Entonces para determinar cuáles pueden ser la intervenciones pedagógicas adecuadas frente a las dificultades del aprendizaje de la matemática primero debemos saber las posibles causas de las mismas.

    Según la neuropsicología las dificultades del aprendizaje de la matemática, son debido a:

    • Dificultad en las habilidades pre- reguladas
    • Escasez o ausencia de instrucción
    • Incorrecta presentación de estímulos
    • Refuerzo inadecuado o insuficiente
    • Escasez de oportunidades para la práctica

    Debido a lo anteriormente dicho es que planteamos las siguientes intervenciones pedagógicas:

    1. Observar y estudiar bien las dificultades que presenta cada niño en esa área para después planificar nuestra intervención. Hay un artículo que trata sobre el estudio de un caso y que nos puede servir como ejemplo. Aquí les dejo el link para que lo lean: Estudio de caso I
    2. Reafirmar constantemente los conceptos y procedimientos matemáticos ya aprendidos para que el niño pueda adquirir los nuevos sin dificultad.
    3. Presentar el error como algo positivo. Si un niño se equivoca en algún cálculo por ejemplo, no importa, se le incentiva para que lo vuelva a hacer nuevamente con nuestro apoyo.
    4. Usar múltiples recursos para trabajar en esta área. Como dice la Señora Mercedes del Pilar Masramón: “Se deberá emplear la incorporación de objetos que se pongan relación con un símbolo numérico, para instaurar en el niño la noción de cantidad y la exactitud del razonamiento. En algunos casos es necesario comenzar por un nivel básico no verbal, donde se enseñan los principios de la cantidad, orden, tamaño, espacio y distancia, con el empleo de material concreto.”
    5. Presentar problemas y actividades que tengan algún significado. Los ejercicios matemáticos que se realizan deben tener un atractivo interés para que el niño se predisponga al razonamiento, en primer termino por agrado o curiosidad, y luego, proceder al razonamiento matemático.
    6. Plantear situaciones problema no estereotipados. Si les planteamos siempre el mismo modelo de problema, los niños se acostumbran al procedimiento de resolución, mientras que sino tendrán que buscar y usar nuevas estrategias.
    7. Usar la percepción Visual. Con relación a los procesos de razonamiento que requieren la obtención de un pensamiento cuantitativo se basarán en la percepción visual, por bloques, tablas de clavijas, atc.
    8. Además, hay que enseñarle al niño, de la aritmética, el significado de los signos, la disposición de los números, la secuencia de pasos en el cálculo y la solución de problemas.
    9. Institucionalizar el saber. Mostrar los procedimientos y resultados obtenidos en colectivo.
    10. Trabajar bastante en equipo. Formando grupos con niños de distintos niveles de aprendizaje, así unos se ayudan a los otros.
    11. También plantear trabajos individualizados de apoyo a las dificultades específicas.

    Planifiquemos teniendo en cuenta todo ésto, para que nuestros alumnos puedan tener una mejor relación con la matemática.

    Fuentes:

    • La metodología pedagógica para la atención de niños con necesidades educativas especiales (N. E. E.). Arturo Barraza Macías Licenciado en la Educación de personas con problemas de aprendizaje.
    • Detección de trastornos de aprendizaje. Propuestas pedagógicas para el docente. Función del docente, del gabinete y de la institución frente al niño con trastornos de aprendizaje. Mercedes del Pilar Masramón.
    • Material del curso sobre Trastornos del Aprendizaje.

    Fuente original: http:// www.surcultural.info

    Reflexiones sobre la motivación humana

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    El otro día cayó en nuestras manos un interesante artículo sobre la motivación humana sobre el que a continuación pasamos a resumir, ya que creemos que será de interés para todos vosotros.
    Según este artículo, las teorías de la motivación las podemos encontrar agrupadas en dos categorías, las biológicas y las psicológicas, que a su vez presentan varios enfoques distintos
    Las primeras nos dicen que existen unas necesidades biológicas que crean una pulsión psicológica. Esta pulsión, a la cual podríamos definir como un estado emocional negativo, lleva al individuo a la realización de conductas con el fin de neutralizarla. Por tanto la conducta tendría como finalidad reducir los estados desagradables producidos por las necesidades biológicas. La satisfacción de la necesidad biológica reducirá la pulsión y devolverá al organismo un estado de normalidad y equilibrio. Por todo ello, la psicofisiología de la motivación trata de estudiar de qué manera y bajo qué condiciones las fuerzas estimulantes y organizadoras del sistema nervioso central determinan la conducta. No obstante, a pesar de la existencia de estas explicaciones más biológicas de la motivación humana, la mayoría de psicólogos explicitan la existencia de unos impulsos psicológicos que acompañan a los biológicos.
    Las teorías conductistas fueron las primeras en entender la motivación en relación a un aprendizaje previo que influye en la realización o no de una determinada conducta. Según esta corriente psicológica, toda conducta es explicable en términos de respuesta a los estímulos externos. Estos estímulos externos son los que desencadenarán un determinado tipo de conducta u otro. El ejemplo más claro es la teoría de explicación por incentivos, los famosos refuerzos positivos y negativos. Según este, los estímulos externos pueden poseer un valor motivacional tan intenso y persistente como las fuerzas internas que se encargan interiormente de suscitar el impulso.
    Por otro laso, si se habla de motivación se ha de tener en cuenta A. Maslow y las teoría humanistas, quien hizo un amplio estudio sobre las motivaciones humanas. La primera labor de Maslow fue la de organizar las necesidades humanas en forma de pirámide, situando en la base de esta misma las necesidades fisiológicas y en la punta la auto-realicación. Entre medio nos encontramos con necesidades de seguridad (sentirse segura y a salvo, fuera de peligro) necesidades de posesión y amor (relacionarse con otros, ser aceptado y tener sentimientos de pertenencia) necesidades de estima (lograr algo, ser competente y ganarse la aprobación y el reconocimiento) necesidades cognitivas y necesidades de autoestima. Esta serie de necesidades motivarán al individuo a su consecución, a conseguir las metas que se propongan y a lograr todos los objetivos, por la tanto estarán continuamente motivados para lograr sus objetivos.
    En tercer lugar, las teorías cognitivas estudian nuestras conductas basándose en los estudios del pensamiento humano. Los principales psicólogos cognitivistas, ponen especial atención en los mecanismos o teorías que utilizamos los seres humanos para interpretar los acontecimientos que nos suceden y de este modo reaccionar de una determinada forma u otra. Ante un determinado estímulo externo nuestro organismo evalúa los procesos que rodean a este acontecimiento, los factores ambientales, los factores causales... en general todos los factores atributivos que han determinado dicho acontecimiento. Posteriormente interpretamos la situación y actuamos de un modo consistente.
    Actualmente, y en ultimo lugar, existen unas teorías sociales que también han tratado de explicar el por qué de las conductas motivadas. Algunos de estas teorías son la del aprendizaje social (señalando el elogio como el refuerzo motivacional más poderoso existente) o la teoría de la motivación a través de la observación (donde después de observar como un semejante nuestro alcanza un determinado logro, inmediatamente lo repetimos nosotros mismos). La antropología social demuestra que los motivos de los seres humanos son diferentes de unas culturas a otras.
    Ninguna de las teorías psicológicas vistas niega el comportamiento biológico de la motivación humana. Sin embargo, aunque todos ellas lo consideran imprescindible, afirman de errónea cualquier explicación motivacional que quede reducida a las bases orgánicas.

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