Evaluación psicopedagógica multidimensional

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En la evaluación psicopedagógica, de las dificultades de aprendizaje, en Clavé psicopedagogs tenemos muy claro que resulta indispensable realizar una evaluación multidimensional.
Hablando de evaluación multidimensional nos referimos al abordaje de los diferentes aspectos que, a nuestro entender, inciden directamente en el desarrollo del aparendizaje. En este sentido las áreas que exploramos y por tanto consideramos básicas son las siguientes:
Área de capacidades intelectuales
Área de habilidades funcionales
  • Atención
  • Percepción y memoria
  • Orientación espacial y lateralidad
  • Habilidades visuales (optometria)
  • Desarrollo neuromotor
Área instrumental
  • Lectura
  • Escritura
  • Hábitos y técnicas de estudio
Área emocional

Evidentemente los aspectos y las técnicas para su evaluación varian en función de la edad y el motivo de demanda. Sin embargo, creemos necesario evaluar todas estas facetas de la persona por su intensa interrelación con el desarrollo del aprendizaje.
Por ejemplo, es sabido que un niño o una niña con dificultades importantes a nivel emocional puede presentar un bajo rendimiento académico, aunque escolarmente no se aprecien de forma clara las dificultades en relación a los afectos. Entonces en un caso como este podríamos estar pasando por alto la principal causa de las dificultades y por tanto el remedio que podríamos poner ante estas resultaría parcial y, con toda seguridad, poco eficaz.
Por otra parte, también nos encontramos con situaciones en las que la presencia de dificultades de aprendizaje conlleva problemas de tipo más emocional, alterando frecuentemente la autoestima, la sociabilidad, la motivación o la satisfacción personal. Por este motivo también se estima necesario el abordaje de aspectos más psicológicos en el tratamiento de las dificultades de aprendizaje, siempre intentando incidir no solo en el niño/a, sino también en su entorno (familia y escuela, para buscar de este modo el mayor bienestar para el niño y potenciar de esta forma su desarrollo integral.

La orientación vocacional en el ámbito educativo

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En las escuelas medias de la República Argentina se realizan procesos de orientación vocacional como una actividad preventiva, con la finalidad de posibilitar a los estudiantes la elección de una carrera y/o trabajo de acuerdo con sus intereses y preferencias.

Es importante tener en cuenta que la orientación debe favorecer el protagonismo de los adolescentes, ya que son ellos los que eligen y deben asumir un compromiso social hacia aquello que han decidido llevar a cabo como proyecto de vida.

Entiendo a la orientación vocacional como un proceso que atraviesa toda la vida y la escolaridad del sujeto y no solo como un acontecimiento a definir en los últimos años del ciclo superior de la escuela secundaria, si bien se hace imperioso en estos últimos escalones de la escolaridad obligatoria realizar una orientación y acompañamiento más intenso.

La orientación vocacional (O.V.) debe ser una actividad dinámica, psicosocial e interactiva por parte del adolescente.

Dicho proceso es realizado por los especialistas educativos como lo son el psicólogo educacional o el psicopedagogo y además están involucrados todos los docentes y directivos de la institución.

El proceso puede dividirse en tres etapas.

La primera etapa atraviesa los tres primeros años de la escuela media y la podemos nominar como de “autoconocimiento”. El sujeto deberá trabajar en torno a la pregunta ¿quién soy yo? para construir su identidad personal y su relación con los mundos sociales que lo rodean y con los cuáles se relaciona como lo son su familia, su grupo de pares y su escuela.

Es importante trabajar aspectos de su personalidad, valores, afectos, influencias familiares o de amigos en torno a la carrera o actividad a elegir, miedos y temores a lo nuevo, etc.

La segunda etapa atraviesa los últimos dos años de la escuela media y la podemos llamar de “exploración del campo social” y “elección”.

En esta etapa, el estudiante deberá trabajar en torno a dos preguntas cruciales: ¿qué oportunidades educativas y/o laborales ofrece mi comunidad? Y ¿Cuál puede ser mi aporte y mi realización personal en aquello que yo elija?

En primer lugar es importante acercarle al alumno todo tipo de información acerca de carreras, sus planes de estudio, validez e incumbencia de los títulos, etc.

Teniendo en cuenta todo lo anterior se arribará a la toma de decisiones.

Algunas de las actividades que se realizan dentro de la institución escolar, y que en mi rol de psicopedagoga llevo a cabo son:

- Reuniones con padres para esclarecer etapa del desarrollo (pubertad y dolescencia), rol de los padres en el proceso de orientación escolar y vocacional.

- Reuniones con directivos y docentes para comunicar las pautas y actividades del proyecto a desarrollar.

- Reuniones y encuentros con los estudiantes donde se proponen y desarrollan “núcleos problemáticos”. Es importante estar abiertos a los emergentes del cada grupo.

Algunas de las actividades que se realizan fuera de la institución, que nos permiten abrirnos a la comunidad y establecer vínculos son:

- “Ferias de las profesiones” o “Ferias de las universidades”

- Charlas con personal médico y/o psicólogo acerca del tema adicciones, trastornos propios de la adolescencia, educación sexual, etc.

- Visitas a lugares de trabajo, pasantías estudiantiles, entrevistas a profesionales, “charlas” o “Paneles” en las facultades, visitas a universidades.

Si bien hay múltiples y variados enfoques para trabajar el tema de la Orientación Vocacional en los ámbitos educativos, mi objetivo con este pequeño artículo es dar a conocer un proyecto de trabajo que hace más de una década desarrollo en un colegio, en mi país… Argentina.

Lic. Edith Beatriz Burgos

Musicoterapia infantil

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Publico este artículo gracias a la colaboración de Anna Garí, psicologa y musicoterapeuta, podeís encontrar más datos sobre ella al final del artículo.

La musicoterapia infantil es el uso de la música y de las actividades musicales en un contexto terapéutico con el objetivo de estimular, mejorar o recuperar el correcto desarrollo motriz, cognitivo, social y emocional de los niños.
En una sesión de musicoterapia, mientras el niño se lo pasa bien cantando y tocando instrumentos, el musicoterapeuta pretende conseguir que el niño sea capaz de mantener la atención, que articule mejor las palabras o que construya las frases correctamente. También se puede fijar el objetivo de controlar la hiperactividad del niño, mejorar la conducta o aumentar la autoestima en situaciones emocionalmente difíciles. Es por este motivo que la musicoterapia es útil en la mayoría de problemas propios de los primeros años de vida del niño: problemas de lenguaje, problemas de aprendizaje, dislexia, déficit de atención, hiperactividad, problemas emocionales y de conducta, etc.
Ya hace algunos años que psicólogos de los dife
rentes ámbitos de la psicología han empezado a ver en la música un recurso útil para sus actividades terapéuticas, y poco a poco han ido llevando su carrera profesional hacia la musicoterapia. Es muy importante que el musicoterapeuta sea músico además de psicólogo, pues el dominio de instrumentos como el piano o la guitarra y la capacidad de improvisación dan consistencia a las actividades musicales de la sesión.


El valor terapéutico de la música


La música, por ella misma, tiene una serie de características que la hacen muy útil para el trabajo con niños. Para empezar, es un recurso que todos conocen y han experimentado en muchas ocasiones, a menudo de una forma agradable y divertida. Además, música puede hacerla todo el mundo, los grandes y los pequeños, los más inteligentes y los que presentan más dificultades, los que hablan y los que son incapaces de comunicarse verbalmente… Y esta flexibilidad para presentarse a todo el mundo en el nivel que cada cual necesita, hace de la música una perfecta aliada por la terapia.

La música nos toca emocionalmente, nos activa o nos relaja a nivel físico, nos hace trabajar el cerebro y nos ayuda a relacionarnos con los demás. Además, una canción siempre tiene momentos previsibles aunque sea la primera vez que nos la cantan. Por este motivo el niño se siente seguro en una sesión de musicoterapia, puesto que siempre es capaz de participar con éxito en las actividades que se hacen.

Es importante destacar que todos tenemos una música preferida: una canción, una melodía que nos emociona más que las otras… Los niños no son una excepción en este sentido. Esta música preferida será un recurso indispensable para el musicoterapeuta, y servirá de base para su trabajo con el niño.


El papel de la música en la terapia


Según el objetivo que se quiera trabajar y las características del niño, el musicoterapeuta utilizará la música de una manera o de otra. En algunos casos, la música actúa como estímulo por facilitar el aprendizaje de nuevos conceptos, nuevas palabras, nuevas maneras de construir una frase… Sería como cuando nos aprendíamos las tablas de multiplicar con el ritmo y la tonadilla que nos facilitaba la memorización, o como cuando todavía ahora somos capaces de recordar los ingredientes de la Nocilla gracias a la canción que se hizo famosa con el anuncio. Otras veces, la actividad musical (tocar un instrumento, escuchar un disco, cantar…) es la excusa para conseguir que el niño trabaje una dificultad. Por ejemplo, tocar la flauta puede servir para hacer ejercicios de respiración que, sin la flauta, podrían resultar algo aburridos. Tocar en un grupo puede mejorar su capacidad de atención (si ha de tocar los cascabeles justo después de oir el triángulo), mejorar la relación con otros niños, o aumentar la autoestima.

Por último, no podemos olvidar que las actividades musicales son divertidas para el niño, y esto les da un papel importante como refuerzo para conseguir que trabaje en aquellas tareas que de entrada no le motivarían demasiado.

El proceso de evaluación

Para llevar a término una buena intervención con musicoterapia, el psicólogo-musicoterapeuta debe realizar un estudio del desarrollo del niño en todos sus ámbitos, mediante las pruebas estándar que existen para cada caso. Una vez hecha esta valoración, establecerá los objetivos a trabajar con el niño y planificará el tratamiento más adecuado. Hasta aquí, nada diferente de lo que hace un psicólogo en su día a día. Pero además, el musicoterapeuta preguntará a los padres qué músicas escucha el niño a casa, qué canciones se le han cantado de pequeño, si reacciona a alguna música en especial, o si se ha interesado por algún instrumento. Esta información será básica por el tratamiento y a partir de aquí se programarán las actividades más adecuadas para el niño según su propia historia musical.

El musicoterapeuta, además de su trabajo diario con los niños, mantiene un contacto directo con los otros profesionales que conocen al niño, como el maestro, el logopeda, el fisioterapeuta, el terapeuta ocupacional, el neurólogo, etc.

Las sesiones

Las sesiones de musicoterapeuta son muy estructuradas, puesto que cuanto más lo son más ayudamos el niño a sentirse cómodo en un ambiente previsible y conocido para él. Por esto, en musicoterapia infantil son muy importantes las canciones de bienvenida, que son canciones sencillas que incluyen un saludo personalizado con el nombre del pequeño. Estas canciones son más o menos simples según el grado de desarrollo lingüístico e intelectual del niño.

Después, se van realizando las diferentes actividades planteadas según los objetivos. Algunos ejemplos de actividades son:

Cantar: las canciones son una fuente de aprendizaje de vocabulario, y les ayuda a trabajar la correcta estructura de las palabras y las frases. Una canción adecuada para cada actividad dependerá del objetivo a conseguir, la edad y la capacidad del niño.

Audición musical: fomenta principalmente la atención, el reconocimiento de sonidos, y puede servir para conseguir momentos de relajación durante la sesión.

Juegos musicales: son todas aquellas actividades que tienen como protagonista un instrumento o una acción musical, que están regidas por unas normas que se deben cumplir, y que tienen un objetivo a conseguir.

Improvisación vocal e instrumental: permite un ambiente flexible en que el niño es libre de tocar o cantar lo que quiere, siempre dentro de unos límites. Este espacio es muy importante para los niños acostumbrados a un ambiente de aprendizaje muy rígido, y fomenta la expresión espontánea y la creatividad.

Composición de canciones: fomenta la creatividad y la imaginación. El niño puede componer una canción cambiando la letra de una canción conocida o inventando una nueva melodía.

Viajes musicales: con ayuda de una audición, guiamos la imaginación del niño hacia otro lugar, como si lo metiéramos dentro de un cuento en el que él es el protagonista y pasan cosas increíbles…

Tocar instrumentos: la habilidad necesaria para tocar un instrumento implica un desarrollo de ciertas funciones motrices que pueden ser un objetivo en sí mismo. Pero también tocar en grupo o junto con el musicoterapeuta implica trabajar la relación con el otro, la espera de los turnos, la escucha del otro o la coordinación con éste.

Finalmente, la sesión acaba con un final previsible y conocido para el niño, ya sea con una canción o con una actividad de recogida, que faciliten la comprensión del fin de la sesión y la ubicación a su nueva realidad (irse con la madre, ir a otra terapia…).

La musicoterapia, pues, es una herramienta de gran utilidad para los psicólogos que se dedican a la atención precoz, que encontrarán en las actividades musicales un recurso divertido para los niños que presentan dificultades en su desarrollo.

Anna Garí

Psicóloga y musicoterapeuta, col. 9534

Centre de Psicologia i Musicoteràpia

Plaça Urquinaona 9, 1-2 (08010 Barcelona)

Tel.: 645 011 487

agari@copc.es

http://musicoterapia.en.eresmas.com


Algunos apuntes sobre la relación familia-escuela

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Hace ya un par de semanas que publicaba un artículo a raíz de las aportaciones más significativas, a mi entender, en el Congreso Nacional sobre TDAH 2008, este artículo constituiría una segunda parte en la que trato sobre la relación entre la familia y la escuela en casos de alumnos con TDA-H a partir de la exposición de Jesus Bernal, no obstante considero que la orientaciones que proporcionó no solo valen para estos casos sino que son perfectamente extensibles a cualquier circunstancia. Las principales razones que dio las sintetizaba en estos 7 puntos:

1. Compromiso incondicional: ambas partes (escuela y familia) deben estar comprometidas de igual forma, al 100%, en el proceso educativo del/la alumn@. Debiendo de esta forma tender a un trabajo colaborativo en todo momento.

2. Manejo de las diferencias entre adultos, dejando al/la niñ@ fuera. Ell@s nunca deben de estar en medio de una polémica, ya que si no serán l@s más perjudicados.

3. Consideración positiva reciproca, ante el/la niñ@ y los demás. Aunque no compartamos las decisiones tomadas en la escuela, debemos respetarlas siempre enfrente de ell@s, aunque después consideremos la necesidad de hablar con el responsable para tratar de solucionar la problemática. Lógicamente, esta premisa resulta igualmente válida para la escuela, quien nunca debe desautorizar a la familia, bajo ningún concepto.

4. En procesos de cambio, es decir, cuando se hace necesario cambiar de escuela puesto que el entente resulta imposible, se deben tomar las decisiones dejando fuera al niñ@, preservando lo positivo del colegio y la familia. No sirve de nada echar más leña al asador, conviene cerrar las etapas lo más positivamente posible.

5. Conocer y confiar en los Recursos Generales y Servicios Especiales que existen en el entorno (sobretodo otras familias). Es bueno que las familias no caminen solas, si no que se puedan encontrar con otras familias y profesionales que los puedan orientar y apoyar en la superación de sus dificultades. También es importante que las escuelas estén en contacto con estos servicios y asociaciones, con la finalidad de tener una mayor información y más recursos para atender a su alumnado.

6. Desde casa es bueno centrarnos en las tareas de casa. Es importante no intentar interferir en las tareas propias del contexto escolar, el hogar no debe ser un colegio paralelo. En muchas ocasiones sucede que l@s niñ@s salen de la escuela y entran en casa donde les espera otra sesión más de escuela, pero los profesores son sus padres, para poder hacer esto bien estos debe tener mucha destreza y no olvidar nunca que su principal función es hacer de m/padres. Lo mismo ocurre en la escuela, esta no puede ni debe exigir que aquello que no se puede conseguir en la escuela se tenga que conseguir desde casa, si cambiamos los papeles no creo que haya buenos resultados en ningún caso. La responsabilidad compartida si que resulta el mejor camino.

7. Fomentar actitudes de colaboración familia-colegio, de forma independiente de lo que haga el otr@.

Considero que son unas orientaciones muy prácticas y acertadas, aunque en determinadas ocasiones estoy seguro que no es fácil llevarlas a cabo.

EL DESARROLLO LÚDICO

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“Un niño que no sabe jugar, será un adulto que no sabe pensar”.

“El niño mediante el juego construye su pensamiento”.

“El juego es una actividad para aprender creativamente”

“La diversión viene de las cosas, la alegría del interior de uno mismo”.

Hay varias teorías psicológicas y pedagógicas que nos hablan de lo que es el juego y de lo importante que es para el desarrollo normal de los niños.

Tenemos que tener en cuenta que el jugar es para todo niño una actividad “seria”, que vivencia un “como si”, o sea, el juego es ficción pero si bien se sabe que no es la realidad, se la representa y se la vive como si fuera tal; por ejemplo cuando juega a la mamá o a la maestra. Al asumir diferentes roles, (doctor, maestra, hijo) se produce un aprendizaje social.

Muchos psicólogos consideran al juego como liberador de tensiones, afectos y energía. Para los psicoanalistas, el juego le sirve al niño para transformar las situaciones no placenteras, en situaciones placenteras.

Como acto de libre elección, el juego, es una de las formas que tiene el ser humano de autoexpresarse y autoexplorar.

Lo deberían utilizar los docentes de todos los niveles educativos (inicial, escolar y secundaria), pues al ser una actividad específica del niño o joven, es útil para el aprendizaje sistemático.

El juego es fundamental en la estructuración del pensamiento infantil, en la construcción del lenguaje y la representación objetiva de la realidad.

El niño desborda su sistema de adaptación al medio ambiente y juega; como cuándo aprende a usar la cuchara para comer y luego jugará con ella. El niño juega cuándo está relajado.

Los especialistas en psicología y psicopedagogía, utilizamos el juego junto con el dibujo, como herramientas para el diagnóstico y tratamiento.

El prestigioso psicólogo infantil, Jean Piaget, clasificó al juego en tres tipos, a saber:

v Juegos de ejercicio o motor: es el juego propio de los niños desde el nacimiento a los dos años aproximadamente y el placer en estas edades consiste en repetir y ejercitar determinados movimientos como hacer sonar un sonajero, presionar una pelota, producir sonidos, etc.

v Juegos simbólico o de ficción: se presenta entre los dos y los cinco años. Es el preparar una escena y representar roles como ser la mamá, el doctor, las visitas, etc. También en estas edades, los niños realizan juegos de construcción como lo son jugar con cubos, bloques, ladrillos, etc.

v Juegos reglados: también llamados socializados porque se juegan de a dos o más integrantes. Dentro de este tipo de juegos encontramos los pre-deportivos, los juegos de salón o mesa y los juegos de patio que tienen reglas para seguir y se reconoce a un ganador.

Padres y docentes deben tener en cuenta las clasificaciones de juegos según las finalidades que ellos persiguen y es importante considerar los siguientes tipos de juegos, para estimular a los sujetos.

Clasificación de juegos

Según la edad:

Juegos para bebés: armado de encastres o torres de cubos, cuneros musicales, sonajeros, juegos de arrastre, juegos para la arena.

Juegos para niños: hay una infinita variedad de juegos para niños/as en edad escolar, o sea, de seis a once años. Estos juegos pueden tener las más diversas finalidades y pueden ser de mesa o al aire libre, apuntar a desarrollar algún aspecto de su persona o como simple pasatiempo como pueden serlo los juegos de azar o en el ordenador.Juegos para jóvenes: además de los juegos con las herramientas tecnológicas actuales como lo son en la computadora, la Playstation o el celular, también los adolescentes y jóvenes gozan de jugar al “metegol”, el “bowling” y el “pool”. También están los juegos más tradicionales como los naipes, el ajedrez, el dominó o el “bingo”.

Juegos para adultos: todo tipo de juegos reglados como el “té canasta”, el póker, las bochas, etc.


Según el espacio físico:

Juegos de salón: o los comúnmente llamados juegos de mesa, como lo son el ta-te-ti, la batalla naval, el póker, la generala.

Juegos de patio: los juegos que podemos observar en los recreos de las escuelas o en el patio de las casas. Algunos de ellos pueden ser el saltar a la soga, picar una pelota, andar en triciclo o bicicleta, las escondidas o la mancha.

Juegos al aire libre: los juegos que se suelen practicar cuando un grupo de niños o jóvenes se encuentran de campamento. Ejemplo de ello puede ser el jugar a la búsqueda del tesoro escondido o al “amigo invisible”.


Según la finalidad:

Juegos recreativos: una mancha, escondida, saltar a la soga, el ahorcado.

Juegos intelectuales: sopa de letras, crucigrama, bucanero, juego de la vida, “quien es quien”, rompecabezas.

Juegos didácticos: memotest, loterías de colores, de animales, de figuras geométricas, dominó.

Juegos diagnósticos: Juegos de dramatizaciones, juegos de armado de cubos, rompecabezas, armado de historias, entre otros.

Juegos terapéuticos: todo tipo de juego puede ser terapéutico según la problemática del sujeto, por ejemplo si un niño tiene dificultades en matemática es importante que en su casa y con el terapeuta pueda jugar a los dados y a los naipes. Si un niño tiene dificultades en el área de lengua, es importante incentivar el juego de rapigrama, sopa de letras, dominó o loterías de letras, palabras, sinónimos, etc.

Según el área de maduración y desarrollo:

Juegos psicomotores: carrera de embolsados, bolitas, salto, rompehielos.

Juegos socio- afectivos: juego de la casita, las visitas, la enfermería.

Juegos intelectuales: naipes, dados, ajedrez, “quien es quien”.

Según el área de aprendizaje en la escuela:

Juegos preferentemente para el área de lengua: crucigramas, “boggle”de letras, sopa de letras, rapigrama, loterías de palabras, sílabas, letras, etc. El “Pictionary”, etc.

Juegos preferentemente para el área de matemática: el “Boogle” de números, cartas, palitos chinos, dominó de números, bingo.

Lic. Edith Beatriz Burgos



Juegos recomendados

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