1ª parte
2ª parte
El blog de los especialistas en psicología y pedagogía infantil y juvenil, aquí encontrarás artículos interesantes con orientaciones y reflexiones para padres y profesionales.
Los trastornos de la escritura, sobretodo la disgrafía, a menudo son poco tratados, aunque suelen conllevar importantes dificultades para el desarrollo de l@s alumn@s. La disgrafía es lo que generalmente entendemos como “hacer mala letra”, aunque en el caso de la disgrafía no se trata de una dejadez sino de una dificultad concreta para poder ejecutar de forma adecuada el trazo y la direccionalidad de las letras o grafías. Este libro resulta una buena aproximación a este trastorno del aprendizaje, versando sobre los diferentes aspectos para el conocimiento, el diagnóstico y el tratamiento. En este sentido los apartados tratados en este libro son los siguientes:
Los juguetes contribuyen al desarrollo integral del niño en todas las áreas de la personalidad: intelectual, física, social y afectiva. Ellos son un excelente recurso para iniciar o consolidar aprendizajes. Por eso es importante analizar la relación entre “los juguetes y el sexismo”.
Muchas veces la publicidad de juguetes fomenta el continuar con el rol tradicional de la mujer y del hombre.
Los juguetes son herramientas importantes en la vida de los niños pues a través de ellos tienen la posibilidad de moverse, curiosear, manipular, experimentar, crear, de relacionarse y de intercambiar acciones, vivencias y sentimientos. Los juguetes facilitan la integración de los infantes en el entorno social. Razón por la cual hay que buscar el juguete adecuado y estar muy conscientes del papel que tendrá en el desarrollo del niño.
En general a las niñas se les regala juguetes domésticos tales como cocinas, set de limpieza, casa de muñecas, etc. Y a los niños se les regalan juguetes más variados como autitos, pelotas, juegos de construcción, pistas para autos y trenes, potenciando su capacidad cognitiva más que a las niñas.
Desde que se le compra el primer juguete al niño/a se está estableciendo la discriminación de género, fomentando y orientando a la niña a las actividades domésticas y asistenciales; y al niño a las actividades profesionales y fuera de casa.
Pareciera ser que es una cuestión de los adultos que existan, juguetes para "niños" y juguetes para "niñas". Es hora de que los adultos tomen conciencia de que los juguetes no tienen sexo, que son los adultos quienes los marcamos con estereotipos sexistas.
El juego es libre y espontáneo y así hemos de comprenderlo.
Los juguetes deben ser estimulantes y variados, y los adultos deben proporcionar los que aporten valores positivos, sin olvidar que cuando el niño juega reproduce e imita situaciones o historias vividas, esto significa que los adultos que están a cargo de un niño/a deben ser modelos no sexistas, es decir que tanto el hombre como la mujer, que el niño tienen como referentes realicen labores domesticas como profesionales, ya que esto es lo que los niños van a reproducir en sus juegos.
Nuestra sociedad está en un proceso de cambio, y el estereotipo sexual de los juguetes representan la sociedad de décadas pasadas, la de la familia patriarcal, pero no la de ahora, ya que hoy es muy raro que la mujer esté en su casa y no tenga una ocupación profesional, al igual que es muy frecuente ver a los hombres cambiar pañales o dar de comer a su hijo. Entonces por qué hay adultos que se empeñan tanto en continuar educando a su hijo bajo el mandato tradicional del rol de la mujer y el hombre. Muchas veces ésta educación se hace de forma automática, siguiendo los mandatos culturales.
Es importante reflexionar y fomentar en los niños/as una educación no sexista, ofrecerles a través de los juguetes las mismas posibilidades de desarrollarse plenamente como seres íntegros e independientes capaces de insertarse en la sociedad como personas competentes.
¿Qué pasa cuando un niño/a quieren jugar con los juegos que
tradicionalmente “no les corresponde”?
Los juguetes además de responder a las posibilidades motoras y cognitivas de los niños para interactuar con el juguete que se le ofrece, deben responder a sus intereses.
No se trata de imponer un juguete o de prohibirlo, lo importante es ofrecerles nuevos patrones y modelos de relación entre géneros, ya que el problema radica en considerar espontáneo o innato a algo que es aprendido.
En los juegos de dramatización (casita, maestra, doctor, etc), los niños asumen roles que observan de los adultos, es así como asumen los roles vividos en sus casas; en el colegio, en la calle y los reproducen fielmente. Del mismo modo interiorizan la valoración que estos roles adquieren en la sociedad. La idea no es que el niño juegue con muñecas y la niña con autos, para superar el estereotipo tradicional, sino que se trata de que los niños/as usen indistintamente éstos juguetes y que el docente o el adulto les haga ver las distintas posibilidades de interactuar con ellos.
Mónica Pérez nos da una guía de cómo elegir el juguete apropiado según la edad y las necesidades de los niños y las niñas:
Para los bebés de cero a un año recomienda aquellos que estimulen los sentidos, con colores, texturas y sonidos diferentes.
Para niños y niñas de uno a dos años sugiere los que permitan lanzar, meter, sacar, apilar y experimentar con elementos naturales como el agua y la tierra; así como los que estimulen la imitación de acciones simples como animales, títeres, teléfonos y coches; además de aquellos que les permitan desplazarse en el espacio.
Entre los dos y los seis años propone que se les faciliten juguetes como los triciclos y las pelotas, así como algunos que sirvan para desarrollar su habilidad manual y para imitar escenas familiares y profesionales como muñecos y herramientas para la carpintería y la medicina, entre otros.
La mejor alternativa para evitar la discriminación en los juegos y juguetes serán los juguetes didácticos, pero esto no significa, bajo ninguna circunstancia que se privará a los niños de las tradicionales muñecas o autos. La idea será que la mayor cantidad de juguetes sean didácticos.
El adulto deberá encontrar junto al niño el equilibrio necesario entre los distintos juguetes que el mercado ofrece.
Los juguetes didácticos los ayuda a crecer más independientes.
¿Cuándo un juguete es didáctico?
Cuando se corresponde con la edad y el nivel evolutivo de cada niño.
Cuando toma en cuenta las características, necesidades y preferencias del niño.
Cuando desarrolla las capacidades de madurez intelectual, habilidad manual y fuerza física.
Cuando va acorde al entorno del niño, su disponibilidad de espacio, de tiempo, sus compañeros de juego, su familia y cultura.
Cuando ayuda a desarrollar distintos esquemas de socialización y trabajo, ya sea éste solitario, de grupo, de competitividad, de agresividad, o de colaboración.
Cuando no son complejos, ni bélicos ni sexistas, y no van de la mano de los personajes de moda.
Lic. Edith Beatriz Burgos
El aprendizaje cooperativo es una de las técnicas de aprendizaje, a mi entender, más interesantes, que proporcionan un aprendizaje más profundo y además permite un tratamiento de la diversidad muy rico.Desde la perspectiva de género, me parece importante considerar que el adulto (padre o docente) debe facilitar y potenciar los juegos y juguetes del niño/niña para que no reproduzcan el rol tradicional de la mujer y del hombre así como también fomentar una educación para una sociedad no sexista.
Presionar a los niños para que en su juego reproduzcan conductas acorde a su sexo, es discriminarlos, ya que la niña sufre la consecuencia de estereotipos que acortan y limitan sus potencialidades, y el niño sufre las exigencias y presiones de una sociedad machista.
¿QUÉ SE ENTIENDE POR GÉNERO EN EL NIVEL INICIAL?
El género según Carmen García Colmenares (1992):
“Hace referencia a las características que cada grupo social asigna a lo masculino y lo femenino. (…) Se puede considerar como un conjunto de normas que cada sociedad impone a las personas desde su nacimiento, lo que condicionará su forma de actuar y sentir (…).”
Las pautas de socialización diferenciales hacia las niñas y los niños aparecen en la familia al asignarle una serie de roles en función de su sexo. Los roles de género son expectativas creadas sobre el comportamiento masculino y femenino que van a configurar a lo largo del desarrollo lo que socialmente se considera como deseable para una mujer y para un hombre. Estos rasgos distintos se suponen que van a emanar de manera natural y espontánea del sexo biológico y se van a ir interiorizando poco a poco hasta definir la personalidad adulta.
Los niños/as al principio, no distinguen entre los elementos que determinan la identidad sexual y los que determinan la identidad de género, pero poco a poco los estereotipos de género se irán instalando, fruto de la educación que recibe.
Los niños observan desde muy pequeños que la mujer se dedica más al ámbito doméstico y familiar, mientras que el hombre es la figura con mayor poder y autoridad. Y hacia los cuatro o cinco años las marcas de género se manifiestan en la elección de juegos y juguetes, ropas, cuentos, etc., y en el rechazo de aquellas actividades y objetos que socialmente se consideran del sexo contrario.
La formación de la identidad masculina y/o femenina se va elaborando muchas veces con el rechazo y desprecio de todo aquello que se considere del sexo opuesto.
Es importante destacar que esta noción de género incluye prácticas y experiencias de todo orden que comprometen a los individuos a lo largo de sus vidas y que, no sólo remiten a su intelecto sino también a su sentimiento.
En el jardín se aprende a desempeñar roles y a expresar comportamientos apropiados a cada sexo y se transmiten los estereotipos sexuales presentes en nuestra cultura. Ejemplo de ello es la forma de agruparse, de jugar, de distribuir y utilizar los espacios y los tiempos, de establecer las costumbres, de desempeñar papeles, de vivir los conflictos. Todo esto está marcado por el género.
¿Qué podemos proponer para brindar una educación no sexista?
El juego dramático o juego de representación de roles, es el más frecuente. Jugar a papás y mamás, a las tiendas, a los médicos, es algo que ocurre en todos los Jardines de Infantes. Este juego proporciona un terreno propicio para la comunicación y la interacción entre iguales, ofreciendo un marco adecuado para el consenso, para llegar a acuerdos entre compañeros/as de juego proporcionando un escenario ideal, donde cada uno puede exponer sus ideas sin temor a equivocarse, porque sólo se trata de un juego. En el juego dramático practican lo que saben sobre el mundo social en el que viven; sobre temas como la familia, la escuela, Centro de Salud, comercios.... y también sobre las relaciones con las personas, como expresan su cariño, como actúan cuando se enojan, etc.
Lic. Edith Beatriz Burgos