SIODEC: SOCIEDAD INTERNACIONAL DE OPTOMETRÍA DEL DESARROLLO Y DEL COMPORTAMIENTO

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SIODEC, la Sociedad Internacional de Optometría del Desarrollo y del Comportamiento, cuenta por fin con su página web.

En ella tenemos interesante información sobre la optometría comportamental (o del desarrollo), y la visión en general.
Incluye un directorio de profesionales que podremos consultar para conocer las opciones de las que disponemos, en cuanto a la optometría comportamental se refiere, en nuestra comunidad. Para acceder al mismo, entra en este enlace: DIRECTORIO DE ESPECIALISTAS.

Del 13 al 16 de mayo de 2010 se celebrará en el Puerto de Pollença, Mallorca, el segundo Congreso de Optometría Comportamental y del Desarrollo.

El programa del congreso resulta muy prometedor. No solamente habrá ponencias relacionadas con la visión, sino con otras áreas del desarrollo y del aprendizaje infantil. Estarán presentes varias terapias que muchas veces acompañan y complementan la terapia visual.

La información sobre el congreso también puede verse en la página de SIODEC: II Congreso SIODEC 2010.

Tips para enseñar a tus hijos a tener éxito escolar

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El caos es el peor enemigo del estudio: si tu hijo no sabe administrar su tiempo y sus materiales escolares, es probable que tampoco aprenda lo que le enseñan en el aula. Si quieres echarle una mano para que este año sea un éxito, lee estos consejos.


Organizarse paso a paso

Buscar libros a último momento, salir corriendo a comprar papel, hacer las tareas el domingo por la noche a las apuradas, faltar a clases: todos estos desórdenes son los peores enemigos del estudio de tu hijo. Por eso, enseñarle a que se organice antes del es fundamental para que saque buenas notas. De acuerdo con una encuesta encabezada por la especialista en educación Stacy DeBroff, presidenta y fundadora de un sitio de guía para madres, más de la mitad de los padres sienten que no pueden ayudar a sus hijos a organizarse para la escuela: se sienten superados por una tarea que, en realidad, es bastante simple. "Ahora es el momento perfecto para que los padres les enseñen a ser organizados para aprender", dice DeBroff. "Sólo hace falta un poco de preparación".
¿Qué no tienes tiempo? Pues no hace falta demasiado: después de tu trabajo puedes dedicar unos minutos a ayudar a los chicos. Sigue estos pasos y recuerda que lo que les enseñes ahora les quedará para toda su vida.:

Asegúrate de que tenga materiales escolares . Vete de compras con él y no olvides poner en la cesta un buen cúmulo de papel. Que tenga papel blanco y cuadernos para todo el año. Si sales corriendo a comprar cosas a mitad de clases, le estarás dando una imagen de caos que no te conviene.

Decora su habitación para que pueda estudiar. Una buena idea es que tenga su propio escritorio. En él debe haber un porta lápices, una pizarra y una resma de papel. Haz una estantería o biblioteca para que ponga y encuentre fácilmente sus libros. No dejes que los tenga tirados por las mesas o en la cama.

Explícale para qué sirven las pizarras. Dile que allí anotará todas las tareas pendientes que tenga para la semana.

Enséñale a priorizar: nunca dejes que llegue y se vaya a ver televisión o a jugar. Tiene que comprender que debe dedicarle la primera hora a las tareas, siempre en el mismo momento del día, así se libera para más tarde y puede hacer lo que quiera.

Asegúrate de que tenga los libros que necesita. Cuando llegue de la escuela, debe tener los textos escolares necesarios para estudiar. Pedirlos prestados a último momento sólo hará que tu niño perciba caos y falta de planificación.

Desarrolla un plan. Antes del regreso a clases habla con el maestro y arma un organigrama: te tomará solo una hora. Así podrás seguir de cerca sus tareas.
No lo atosigues, pero no lo dejes solo. Cuando comience a hacer tareas en el tiempo diario previsto, intenta estar cerca para que te pregunte lo que sea. Pero no estés encima. Debes dejar que tome confianza en sí mismo y que sepa que sólo puede resolver las cosas.

Quita el televisor de la habitación. Es importante que tu hijo sepa que hay un sitio para ver televisión y otro para estudiar. No pongas un aparato en su cuarto, ni permitas que haga tareas mientras mira programas.

No dejes todo librado a la tecnología. La computadora e Internet pueden servir para buscar contenidos, pero no dejes que saque todo de allí. Enséñale a buscar en libros, a marcar las páginas y a buscar en el papel. Esto lo ayudará a memorizar lo que estudia.

Pídele orden. Antes de que salga a jugar, dile que debe dejar ordenados los materiales. Los libros en la biblioteca, el papel en el escritorio y los lápices guardados. Debe sentir que terminó completamente la tarea antes de pasar a otra cosa.

Hazle de rutinas. La rutina puede parecer aburrida, pero en la educación hace maravillas. No hagas planes durante la semana que alteren su ritmo de estudio. Ya verás que si tiene una rutina, con media hora diaria estará completamente al día con las tareas.

Si quieres que él se ordene, no se lo digas con mala cara: la regla número uno para que un chico encare bien el estudio es que lo haga con alegría. "Mi consejo número uno para los padres es ser positivos", dice Ron Clark, maestro, fundador de una academia de estudios y autor de varios libros sobre educación.

No tenemos que olvidar que nosotros somos los que damos el ánimo con el que retomarán las clases", afirma Clark. Por eso, no te lo tomes como una tarea maratónica. Más bien, llévalo a comprar los materiales y enséñale a ordenarlos como si se tratara de un juego. Déjalo que elija, que se entusiasme con los cuadernos, que te pida. Es importante que te comprometas con su estudio. No vayas a la escuela cinco minutos antes, o sólo cuando te llaman a reuniones, porque entonces no sabrás si tu hijo está cumpliendo con el plan anual. Una buena idea es ir a hablar con los maestros para saber qué les enseñarán de aquí a fin de año: si toca la Guerra Civil, alquílale películas sobre el tema, si le explicarán las fracciones, inventa algún juego con el que pueda practicarlas. Según Clark, puede que el maestro no te guste, pero nunca debes hablar mal de él delante de tu hijo, porque entonces no se tomará el estudio en serio. "Si hablas mal, tu hijo no lo respetará y la situación se tornará cada vez peor", explica. Además de inculcarle alegría y respeto por el maestro como primeros pasos, tienes que lograr que el niño comprenda que la educación es su compromiso principal. Nunca lo dejes ausentarse o hagas que falte para otras citas como cortarse el pelo o ir a visitar a algún pariente. "Si haces eso", explica Clark, "estás enviando mensajes contradictorios".

Fuente: aportaciones web



Gisela Valera. Psicopedagoga
Md.Ed en Educ. Cognitiva

Lectura y Visión

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Cuando un niño tiene problemas en su lectura, debemos sopesar si el tipo de lectura es el adecuado (nivel de vocabulario, motivación del texto, etc.). Pero si lo anterior no es la causa, deberemos sospechar que el niño nos está indicando la presencia de otro problema diferente que lo provoca:

  • Una graduación refractiva no compensada o mal compensada en sus gafas o lentes de contacto.
  • Unos movimientos oculares incorrectos e imprecisos, de uno o ambos ojos, que le hace dar saltos, retrocesos, releer palabras o saltarse líneas, necesitando el dedo como guía.
  • Un problema acomodativo que le implica un esfuerzo por aclarar las letras del texto a leer o incluso por mantenerlo nítido de manera prolongada.
  • Un problema de convergencia, que le supone un estrés visual mantener la mirada a una distancia concreta donde está el texto.
  • Un problema perceptual que le impide procesar correctamente la información que ve, leyendo de manera mecánica, en voz baja y sin entender lo que lee.
  • Mala memoria visual que le impide aprender de lo que lee y relacionarlo con información que conoce para dar sentido a lo leído.
  • Unos reflejos infantiles sin integrar que manifiesta un retraso en su desarrollo neurológico.
  • Un problema de conocimiento de esquema corporal, que le impide dominar los conceptos espaciales básicos como derecha, izquierda, arriba, abajo, detrás, delante, a un lado, …
  • Un problema de organización espacial, más concretamente de DIRECCIONALIDAD, que le impide cruzar la línea media del papel cada vez que visualmente lee una línea del texto, le hace invertir letras o números y le descoloca las palabras de cada línea, releyendo constantemente y sin poder dar sentido a lo que lee.
  • Un problema de automaticidad verbal al leer en voz alta.

Si algo de esto falla, el niño está constantemente intentando compensarlo de forma consciente, con el consecuente esfuerzo que ello supone; y no puede preocuparse de hacer la lectura correctamente, con el adecuado ritmo que le permite entender el texto.

A veces, los niños con problemas de aprendizaje relacionados con la visión pueden ver las palabras pero no pueden ver lo que ellas significan.

Cualquiera de estos problemas, si nos se detectan, lo que provoca, además de un mal lector, es una gran falta de motivación del niño por la lectura, una gran frustración respecto a sus compañeros, y también, una inapetencia por aprender ya que en nuestra sociedad es necesario “leer para aprender”.


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El amigo imaginario: una mirada desprejuiciada a sus causas e implicaciones

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Muchos niños de edades tempranas tienen un amigo imaginario con el cual suelen sostener largos diálogos; este amigo resulta motivo de preocupación para muchos padres que terminan buscando ayuda especializada pero lo cierto es que las posturas psicológicas sobre este fenómeno son bastante dicotómicas. Así, podemos hallar a especialistas que aseveran que los amigos imaginarios son un fruto inocuo de la imaginación y la creatividad infantil mientras que existen otros profesionales que asustan a los padres con una presunta y mal llamada "psicosis infantil". ¿Cuánto hay de verdad y de incierto en estas posturas divergentes?

El amigo imaginario es un fenómeno bastante usual (el 65% de los niños norteamericanos de menos de 7 años en algún momento de su corta vida ha tenido un amigo imaginario) pero aún no se conoce con total certeza por qué surge este compañero de personalidad propia.

En la Universidad La Trobe, en Melbourne, encuestaron a 330 estudiantes universitarios con el objetivo de determinar si habían tenido un amigo imaginario en su niñez. ¿Resultados? Los estudiantes que habían tenido una compañía imaginaria mostraban mejores habilidades comunicativas y eran más empáticos y creativos que el resto de sus compañeros. Además, también mostraban una tendencia a inclinarse profesionalmente por el arte y la poesía.

Paralelamente, en colaboración con la Universidad de Manchester, se investigaron 44 niños con edades comprendidas entre los tres y los seis años; la mitad de los cuales tenía amigos imaginarios. Se comprobó que éstos últimos poseían un vocabulario más rico y eran más creativos que el resto de sus compañeros.

¿Por qué? Parece ser que estar a cargo de las dos partes de la comunicación facilita el desarrollo de habilidades comunicativas, no solo porque amplía el vocabulario de los pequeños sino porque además les ayuda a descentrarse y comprender la realidad desde la perspectiva del otro, logrando un mayor desarrollo en su esfera cognitiva. Por otra parte, los amigos imaginarios ayudan a los niños a expresar sus sentimientos y en ocasiones actúan de forma catártica, disminuyendo cualquier comportamiento agresivo o violento.

Sin embargo, en algunos casos aislados, la aparición de un amigo imaginario puede considerarse como un intento del pequeño por satisfacer sus carencias afectivas. En otras ocasiones (generalmente cuando el niño inicia la edad escolar) el amigo imaginario surge como un chivo expiatorio que le sirve de escudo para explicar aquellos comportamientos que son rechazados en el ámbito familiar. Entonces es necesario que padres o educadores estén atentos pues esta figura de fantasía ha surgido para expresar alguna dificultad, carencia o trauma que está evidenciando el niño.

No obstante, más allá de la patologización; el amigo imaginario suele ser común en los niños que están constantemente rodeados de adultos o en aquellos pequeños más sensibles que demuestran gran imaginación y fantasía. Un estudio reciente desarrollado en Hermosillo, México, asevera que los niños que pasan más tiempo frente a la televisión también son más propensos a crear amigos imaginarios.

¿A qué edad desaparece este amigo? Normalmente el compañero imaginario se desvanece cuando el niño comienza a socializar de forma continuada con otros niños, casi siempre al iniciar la escuela, alrededor de los seis años. Pero... ¡cuidado! esta es una generalización que está pronta a derrumbarse ya que investigadores de la Universidad de Oregon y Washington, aseguran que los amigos imaginarios lejos de desaparecer se hacen más presentes. Parece ser que el 31% de los niños encuestados entre los 6 y 7 años tenían amigos invisibles mientras que este fenómeno se evidenciaba solo en el 28% de los preescolares. ¿Estos cambios en la edad de aparición del amigo imaginario se deben a una mayor profundización científica en el fenómeno o son variaciones en las peculiaridades etáreas debido a factores culturales? Es una cuestión que sin lugar a dudas dará paso a investigaciones futuras.

En sentido general, podemos resumir que, mientras que para el psicoanálisis y el cognitivismo los amigos imaginarios son expresión de inmadurez o síntomas de una neurosis incipiente; la nueva generación de psicólogos refuerza los beneficios de este fenómeno: la habilidad para experimentar empatía, alternar puntos de vista, probar nuevas secuencias de diálogos, cambiar situaciones, revisar interpretaciones, especular, ponerse en la perspectiva del otro... No obstante, cualquier generalización en este ámbito puede llevarnos por caminos equivocados, cada persona es un mundo en sí mismo, por lo cual, la aparición de un amigo imaginario también podrá tener disímiles causas y consecuencias.


El artículo ha sido extraído del libro: Psicología Curiosa que puede hallarse en el Rincón de la Psicología.

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