El test de la familia

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A continuación os presento una interesante presentación sobre la aplicación del test de la familia, uno de los test proyectivos gráficos por excelencia, juntamente con la conocidad bateria del HTP (House-Tree-Person). El dibujo de la familia supone una ventana abierta a la percepción del niño de sus relaciones familiares, sus inquietudes en este entorno, los posibles celos e idealizaciones de otros miembros de la familia, ...
Asimismo supone una herramienta muy interesante como complemento del resto de las pruebas proyectivas y otras técnicas de evaluación de la personalidad.
La siguiente presentación de la profesora Elisabeth Torres Millayes, supone una primera aproximación a esta prueba tan interesante y útil en los procesos de evaluación de la personalidad y estado afectivo de niños y adolescentes.

Videojuegos violentos y agresividad. ¿Una relación lineal?

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Una de las ideas más propagadas dentro de la psicología, en el mundo de los educadores e incluso entre los padres es: videojuegos violentos = comportamientos agresivos. Sin embargo, tanto en la Psicología como en la vida muy pocas cosas pueden identificarse de manera lineal, por eso existen algunas investigaciones que muestran resultados diversos.

Quizás la primera demostración de que los video juegos violentos no conducen necesariamente a la agresividad e irritabilidad fue el estudio desarrollado en la Universidad de Columbia por Anderson y Dill en el 2000.

En esta investigación participaron un total de 227 estudiantes que jugaron video juegos de contenido violento y no violento. Posteriormente los investigadores les pidieron que jugaran otro juego, esta vez contra lo que ellos consideraban eran personas reales en una habitación vecina. No obstante, realmente no existían los oponentes reales y el juego estaba arreglado de forma que los estudiantes ganaran la mitad de las veces. Los jugadores usaban audífonos que les permitían regular el nivel de ruido que le suministrarían a los adversarios siempre que ganaran. Los resultados fueron asombrosos: los estudiantes que habían lidiado previamente con los juegos violentos suministraban menos ruido que aquellos que lidiaron con los juegos no violentos.

Así, si bien algunos juegos violentos pueden conducir a la agresividad otros parecen disminuirla, al menos de manera momentánea.

Otro experimento similar fue desarrollado en el 2008 por Meier quien diseñó un juego muy sencillo para corroborar las relaciones entre contenido violento y conductas agresivas. En el mismo participaron 81 voluntarios a los cuales les mostraron palabras que aparecían al azar en una esquina de la pantalla. Ellos debían clickear en cada palabra, provocando que una nueva palabra apareciese en su lugar. Les pidieron que memorizaran las nuevas palabras para un test de memoria que realizarían con posterioridad. Aunque realmente el test posterior no existía.

A algunos jugadores les mostraron palabras como: “odio” y “asesino” la mitad de las veces, cuando clickeaban sobre ellas aparecían otras palabras como “promesa” y “compartir” o palabras de contenido neutro. Al segundo grupo le mostraron las mismas palabras solo que las palabras de contenido violento fueron cambiadas por letras al azar como “ssss” o “llll”.

Posteriormente les pidieron que jugaran contra un oponente real y que lo castigaran con cierto nivel de ruido.

Los jugadores que clickearon en palabras agresivas pero les pidieron que memorizaran las palabras de ayuda, seleccionaron niveles de castigo menores para sus oponentes.

La clave de la diferencia se encuentra en: ver palabras de contenido violento seguidas por palabras que implican una petición de ayuda puede reducir significativamente la agresividad al tocar las cuerdas emocionales de la persona. Incluso los investigadores han llegado a sugerir que juegos de este tipo podrían utilizarse en las terapias que se desarrollan en personas con problemas de ira y comportamientos agresivos.

Anderson y Dill incluso aseveran que más efectos nocivos se generan a partir de los medios televisivos que por jugar video juegos violentos. No obstante, debe considerarse que los video juegos de carácter exclusivamente violento, sobre todo cuando los jugadores son los más chicos, pueden tener efectos muy negativos sobre la conformación de la personalidad. Debemos tener en cuenta que estas investigaciones, al igual que un estudio desarrollado para analizar los posibles niveles de violencia que puede generar leer la Biblia, son analizadas en una situación muy puntual en personas que no son jugadores cotidianos por lo cual considero que una incidencia diferente podría evidenciarse en aquellos niños y adolescentes que tienen como único patrón de respuesta ante las situaciones a los personajes principales de los video juegos violentos.
Así, como sucede en la mayoría de los fenómenos psicológicos, la incidencia de los video juegos violentos también demuestra ser una realidad multideterminada donde, como padres o educadores, debemos adentrarnos sin prejuicios pero poseyendo las herramientas necesarias para contrarestar cualquier eventual efecto negativo.


El artículo original fue publicado en mi blog: Rincon de la Psicologia

Fuentes:
Meier, B.; Wilkowski, B. & Robinson, M. (2008). Bringing out the agreeableness in everyone: Using a cognitive self-regulation model to reduce aggression. Journal of Experimental Social Psychology, 44 (5), 1383-1387.
Anderson, C. A. & Dill, K. E. (2000) Video Games and Aggressive Thoughts, Feelings, and Behavior in the Laboratory and in Life. Journal of Personality and Social Psychology; 78(4): 772-790.

¿Cada generación es más inteligente que la anterior? El Efecto Flynn

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Aunque nos parezca que cada generación es menos inteligente que la anterior, el efecto Flynn nos refuta esta creencia popular. Hablando en términos generalizadores podríamos decir que el CI de los hijos es mayor que el de sus padres y así se continuaría esta cadena de aumento de inteligencia.

La investigación que corrobora esta hipótesis fue desarrollada en Nueva Zelanda en los años ’80 por James R. Flynn quien comprendió que la regularización que se realiza cada cierto tiempo de los test de inteligencia impidió a los psicometristas percatarse del aumento de CI en los resultados. Así, recopilando datos de 35 países mostró al mundo que el CI aumentaba en una media de 3 puntos cada diez años mientras que en los países nórdicos se evidenció un crecimiento mayor: 8 puntos. Los datos se obtuvieron a partir del análisis de los resultados obtenidos en los conocidísimos test de inteligencia: WISC y Raven.

Los intentos explicativos son muy variados: una mejor nutrición, la tendencia a crear familias más pequeñas que pueden brindarle un ambiente más desarrollador a los pequeños, las posibilidades de acceder a una mejor educación, la complejización creciente del ambiente...

Sin embargo, en mi intento de refutar o verificar todas las informaciones que encuentro también he hallado nuevos estudios que muestran que el aumento constante del CI parece haber llegado a su fin.

En el 2004 investigadores de la Universidad de Oslo mostraron lo que podría ser el final del efecto Flynn, al menos en Noruega. A partir del análisis de 500 mil reclutas observaron que en la década de los ’90 se evidenció un pico en los resultados obtenidos en las pruebas de Inteligencia pero posteriormente el crecimiento se detuvo e incluso se observó una ligera disminución en los resultados obtenidos en los subtest de razonamiento numérico.

Por su parte, psicólogos de la Universidad de Adelaide del Sur de Australia presentaron los resultados de 20 años de investigaciones con muestras de niños de edades entre los 6 y 13 años y refutan el crecimiento del CI. A través de 20 años de historia los niveles de inteligencia han presentado una tendencia a la estabilidad. Para ser más específicos la media obtenida en el 1981 fue de 123±87 mientras que en el 2001 se obtuvo un discreto 116±71, incluso se observa un ligero decrecimiento. El test utilizado para respaldar estos resultados fue el Peabody Picture Vocabulary.

A su vez, investigadores del King's College de la Universidad de Londres mostraron que el rendimiento en los tests de razonamiento en Física que se administraron a adolescentes británicos de las escuelas secundarias disminuyó considerablemente entre los años 1976 y 2003.

Entonces, ¿qué sucede? Más allá de las consabidas críticas a los test de Inteligencia y a los resultados que los mismos arrojan, me atrevo a hipotetizar que el efecto Flynn realmente se evidenció, en algunos países, hasta los años 1990. Sabemos que desde los años 1960 hasta los 1990 las personas eran mucho más activas y comprometidas con el desarrollo social, se evidenció un amplio movimiento de cambio cultural en muchos países encabezados por los estudiantes universitarios que abogaban por una profunda revolución cultural. Este periodo de tiempo englobó la revolución sexual, el nacimiento del movimiento hippie incluso la esfera musical varió sustancialmente al darle cabida a grupos como los Beatles y los Rolling Stones.

Estos cambios sociales sin duda alguna impactaron en la forma en que se concibió la educación de las nuevas generaciones, sobre todo porque se abogaba por el “aprender a pensar por sí mismo”. No es extraño entonces que un movimiento social de tal envergadura haya dado lugar a un aumento en el CI de las personas.

¿Qué pasó después de los 1990? La familia varía sutilmente su patrón relacional y aunque los padres desean que los hijos tengan una educación excelente, como media y generalidad, se dedica menos tiempo a la educación en casa, tiempo que los pequeños consumen con los ordenadores y los videojuegos que… ¿enseñan a pensar? Para muchos psicólogos los juegos informatizados se parecen mucho a los clásicos test de inteligencia por lo cual las puntuaciones en los test debían aumentar pero la práctica muestra que no es así. Y es que estos psicólogos olvidan que los juegos computarizados brindan una retroalimentación constante al jugador, por lo cual, muchas veces el juego se finaliza gracias a un sinnúmero de respuestas azarosas o aprendidas de memoria más que porque la persona haya valorado reflexivamente las posibles soluciones.

No obstante, estas son solo posibles explicaciones a un fenómeno como la inteligencia que sabemos es multideterminado y extremadamente complejo.

Este blog está abierto a otras ideas explicativas al respecto así que si tienes alguna puedes compartirlas.

El artículo original fue publicado en mi blog: Rincon de la Psicologia

Fuentes:
Flynn, J. R. (2007) What is intelligence? New York: Cambridge University Press.
Sundet, J. M.; Barlaug, D. G. & Torjussen, T. M. (2004) The end of the Flynn effect? : A study of secular trends in mean intelligence test scores of Norwegian conscripts during half a century. Intelligence; 32(4): 349-362.
Nettelbec, T. & Wilson, C. (2004) The Flynn effect: Smarter not faster. Intelligence; 32(1): 85-93.

Éxito escolar y TDA-H . Estrategias de trabajo en la escuela. (Parte 2).

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Otras estrategias que podemos utilizar en la escuela son:

Entrene en el seguimiento de instrucciones: Las dificultades en el seguimiento de instrucciones es un sello distintivo en el TDA-H, que integra las dificultades para concentrar la atención y mantener el estado de alerta y las deficiencias en la memoria de trabajo. Los niños pueden parecer comprender e incluso escribir las instrucciones y a continuación comenzar a trabajar en una dirección diferente y ejecutar la tarea de forma equivocada. Las dificultades en el procesamiento de lenguaje, que además pueden ser frecuentes, agravan esta situación.

Un niño con TDA-H tiene dificultades para concentrarse y mantener la atención y cuando se dan instrucciones, puede que no esté concentrado en ese preciso momento. Con frecuencia sucede que escuche la primera instrucción del maestro y el resto del tiempo esta distraído por otros pensamientos. Escucha solo una parte y entonces solo puede hacer una parte de la tarea asignada. Así es probable que se vaya a casa asumiendo que lo escuchó todo y que sabe lo que tiene que hacer y entonces cuando estas instrucciones las convierta en el trabajo, este será solo una parte de lo que el maestro ha asignado. Es muy fácil para los maestros dar una baja calificación y no analizar las razones por las que ha sucedido esto, pero las bajas calificaciones sólo empeoran las cosas, ya que el niño puede llegar a creer que es un tonto. Ante estas dificultades qué podemos hacer:

• De las instrucciones de una en una. Una instrucción larga, puede dividirse en partes.
• Compruebe que ha comprendido lo que le pide la instrucción. Dígale que se lo repita.
• Al dar instrucciones específicas a un alumno, establecer contacto visual. Es posible que deba hacer una pausa en su frase hasta lograr el contacto visual con su alumno.
• Sea breve y específico. Si es posible, proporcione instrucciones personalmente al niño y no a toda la clase.
• Enséñelo a subrayar las palabras claves. Estas indican la acción a realizar, leer, copiar, recortar, comparar, contrastar, responder por escrito. Compruebe que comprende el significado de la palabra clave.
• Escriba las instrucciones o las palabras claves en el pizarrón. Darle un color diferente a la palabra clave y pondrá de relieve la acción importante o la asignación específica. Insistan en que los alumnos copien la instrucción palabra por palabra. Compruebe lo que ha escrito.
• Puede beneficiarse de un programa de entrenamiento en autoinstrucciones. Primero le repite al alumno periódicamente qué debe hacer, después le da posibilidades que ellos las repitan en voz alta, más tarde las repiten para sí y después se las están repitiendo en la mente. La instrucción, la acción pasa del lenguaje externo al lenguaje interno como parte del proceso de internalización.
• Puede permitirse que los alumnos graben las instrucciones para actividades específicas que sirven para ayudar a almacenar varios minutos de información para posteriormente reproducirla: suele ser útil para dictar las asignaciones de tareas y otros avisos a lo largo del día de escuela.

Enséñele estrategias para mantenerse atento en clases: Probablemente habrá observado que un niño con TDA-H pueda estar concentrado en determinadas actividades, televisión, juegos de video, algo que le interese especialmente, sin embargo cuando se trata de trabajos escolares, se le hace difícil mantener la atención sostenida en este tipo de actividad. Esto a veces confunde, ¿por qué unas veces sí y otras no? La investigación y los trabajos referidos al papel de las funciones ejecutivas nos señalan que el principal problema se encuentra precisamente en el control atencional, en la capacidad para interferir los distractores del ambiente que afectan el desempeño en la tarea. ¿Cómo ayudar al alumno con TDA-H?

• Sienta al alumno lo más cerca posible de tu espacio de acción.
• Evita ubicarlo cerca de distractores naturales o de compañeros que puedan distraerlo.
• Rodéalo de compañeros que puedan ayudarlo.
• Utiliza reforzadores visuales, auditivos o kinestésicos, que puedas utilizar en diferentes momentos para mantener su estado de alerta.
• Permítale que entre una actividad y otra pueda ponerse de pie, cambiar la postura, si es posible dar algunos pasos por el salón de clases.
• Modifique las tareas escolares, reduzca el tiempo del trabajo escrito. Permita que aprenda haciendo, investigando, construyendo.
• Modifique la forma de evaluar en los exámenes. Brinde tiempo adicional para completar los exámenes. •Divida los proyectos largos en plazos pequeños. Ajuste las fechas de entregas de trabajos con el alumno.
• Aumente la cantidad de supervisión y monitoreo para dar ayuda a estos alumnos.

Estas son algunas estrategias para el trabajo en la escuela. Los maestros deben estar informados e involucrados en el trabajo con los niños con TDA-H. En casi todos los casos es necesaria la realización de adecuaciones con más frecuencia de tipo metodológicas, aunque no quitamos la posibilidad de que en algunos casos sean además necesarias adecuaciones curriculares. Es importante no perder de vista que tener éxitos en la escuela es una de las cosas más terapéuticas que puede sucederle a un niño. Por lo tanto, haga todo lo necesario para ayudar a su alumno a tener éxitos en la escuela.

Éxito escolar y TDA-H . Estrategias de trabajo en la escuela. (Parte 1).

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Para todos los que conocemos o convivimos con un niño o adolescente con TDA-H, nos debe quedar claro, que con frecuencia la escuela es muy difícil para ellos. Según Tomas E Brown, el TDA-H ya no es visto simplemente como un trastorno del comportamiento, sino como un complejo de deficiencias en el sistema ejecutor del cerebro y puede afectar significativamente la productividad del aprendizaje y el desempeño académico en diferentes edades y etapas del desarrollo en la escuela.


Las funciones ejecutivas constituyen este “director ejecutivo del cerebro” (Brown. 2005. TDA una mente desenfocada en niños y adultos.) y juegan un papel esencial en la realización de tareas que interfieren directamente en el éxito académico, debido a que controlan las funciones cognitivas del cerebro y proporcionan el mecanismo de la autorregulación.

T. Brown señala al respecto: No hay un director consciente dentro del cerebro humano, cada persona solo puede usar aquello que tiene dentro de sus propias redes neuronales y si estas redes están alteradas como sucede en las personas con TDA-H, es probable que la persona tenga un deterioro proporcional del control de varias funciones cognitivas, con independencia de cuanto deseara que no fuera así.

En el modelo siguiente se aprecian cuáles son las funciones ejecutivas que se afectan en el TDA-H y cómo afectan directamente los procesos cognitivos indispensables para el trabajo en la escuela. De ahí que podamos encontrar explicación a muchas de las situaciones que vemos en nuestros alumnos y que no necesariamente están determinadas por la falta de voluntad y deseos de trabajar en la escuela. Como se observa no se trata de una función cognitiva específica, sino de aquellas capacidades que permiten a una persona llevar a cabo con éxito una conducta con un propósito determinado.


La disfunción de los procesos ejecutivos tiene una repercusión psicológica a nivel interno, no siempre observable exteriormente. Esta disfunción causa una profunda perturbación cognitiva y conductual en los niños y adolescentes con TDA-H. Algunos componentes anómalos de las funciones ejecutivas están relacionados con dificultades de aprendizaje y bajo rendimiento escolar. Esencialmente las dificultades estarán centradas en la habilidad de organizar tareas en forma ordenada, tendencia a la distracción, dificultad en la resolución de problemas, en la planificación de actividades, en el ritmo para trabajar, en la realización de los cambios de rutinas, en recuperar información guardada, en la realización de tareas de rutinas largas y el seguimiento de instrucciones entre otras. Es por ello que el TDA-H es un trastorno sobre el “cómo hacer lo que se sabe” y no sobre el “saber hacer”.

La familia y la escuela son los ámbitos que reciben el impacto cotidiano y los comportamientos sintomáticos de esta disfunción ejecutiva. Por eso es importante que tanto la familia como la escuela comprendan, que las formas tradicionales de educar, enseñar y aprender, no siempre funcionan cuando un niño tiene TDA-H; que el TDA-H no se controla a voluntad, ni porque le repitamos muchas veces que debe hacerlo. La naturaleza de los síntomas hará que aún controlando el ambiente, persistan en cierta medida sus manifestaciones.

Entonces, ¿qué podemos hacer en la escuela? Entre otras cosas, ya que no pretendemos agotar todo lo que sería conveniente y necesario realizar en la escuela:

Enseñe estrategias de organización: El desenfoque trae consigo desorden, no saber priorizar, planear acciones.las personas con TDA-H dejan de lado continuamente las actividades importantes hasta que se convierten en auténticas urgencias. Tienen más dificultades que las demás para ordenar y asignar prioridades ante varias tareas y la mayor parte de las rutinas que diariamente deben hacer necesitan organización, establecimiento de prioridades, una secuencia de trabajo, urgencias y disponibilidad de recursos. En el proceso de aprendizaje y en el quehacer cotidiano en la escuela todo esto es necesario para lograr éxitos.

• Déjele clara la secuencia de acciones a realizar durante una rutina o actividad, dándole indicaciones verbales específicas: primero, la siguiente, entonces, antes, después. Utilice preguntas: ¿qué viene a continuación? ¿Te acuerdas de lo que hiciste primero?...
• Refuerce el trabajo con los conceptos de tiempo: hora, mes, días, minutos, antes y después, ayer, hoy y mañana. Utilice una serie de instrucciones mediante estas señales verbales y trate de hacerlo divertido. Organice conversaciones donde tengan que planear actividades en el tiempo, el fin de semana, en la tarde, en las vacaciones, en el cumpleaños, etc.
• Enseñe a utilizar el calendario o la agenda de la semana. Limítese a la semana, la vista de una semana es más fácil de comprender y puede utilizarse para enseñar el concepto de gestión del tiempo. Haga que vaya marcando las actividades a medida que las va realizando, A medida que el niño crece, el calendario le ayudará a desarrollar otras habilidades, como la rendición de cuentas. Él podrá ver cuándo va o no a estar disponibles para ayudar con un proyecto y puede planificar en consecuencia y asumir la responsabilidad para sí mismo.
• Haga que aprenda a utilizar el reloj, preferentemente digital, para que pueda hacer uso de él conjuntamente con la agenda en su organización.
• En los más pequeños una estrategia que puede sustituir la agenda o calendario puede ser la de los sobres de avisos y libreta de tareas. El primero puede ser un sobre de plástico que se adhiere a la mochila y ahí van todos los avisos que se envían de la escuela a la casa y viceversa. El segundo un cuaderno donde se anota la tarea diaria que deberán hacer en casa. Es importante que estemos pendientes que lleve copiada la tarea y todo lo que necesita para trabajar en casa, No basta recordárselo, en los primeros momentos será necesario cerciorarse que todo está en la mochila. También en algunos casos puede ser viable que se tenga en casa un juego de libros para en casos de emergencias.
• Establecer una estrategia de mochila igual a la que se orienta a los padres. Hacer un recordatorio de todo lo que necesita para llevar a casa, puede tener de antemano una tarjeta con los pasos de la rutina, que cada día le daremos al terminar para que sepa qué no debe faltarle. Si las tareas para casa están escritas en un lado del pizarrón esto puede funcionar como la tarjeta.

(Ver siguiente artículo Parte 2)

Éxito escolar y TDA-H . Estrategias de trabajo en la escuela. (Parte 1).

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Para todos los que conocemos o convivimos con un niño o adolescente con TDA-H, nos debe quedar claro, que con frecuencia la escuela es muy difícil para ellos. Según Thomas E Brown, el TDA-H ya no es visto simplemente como un trastorno del comportamiento, sino como un complejo de deficiencias en el sistema ejecutor del cerebro y puede afectar significativamente la productividad del aprendizaje y el desempeño académico en diferentes edades y etapas del desarrollo en la escuela.


Las funciones ejecutivas constituyen este “director ejecutivo del cerebro” (Brown. 2005. TDA una mente desenfocada en niños y adultos.) y juegan un papel esencial en la realización de tareas que interfieren directamente en el éxito académico, debido a que controlan las funciones cognitivas del cerebro y proporcionan el mecanismo de la autorregulación.

T. Brown señala al respecto: No hay un director consciente dentro del cerebro humano, cada persona solo puede usar aquello que tiene dentro de sus propias redes neuronales y si estas redes están alteradas como sucede en las personas con TDA-H, es probable que la persona tenga un deterioro proporcional del control de varias funciones cognitivas, con independencia de cuanto deseara que no fuera así.

En el modelo siguiente se aprecian cuáles son las funciones ejecutivas que se afectan en el TDA-H y cómo afectan directamente los procesos cognitivos indispensables para el trabajo en la escuela. De ahí que podamos encontrar explicación a muchas de las situaciones que vemos en nuestros alumnos y que no necesariamente están determinadas por la falta de voluntad y deseos de trabajar en la escuela. Como se observa no se trata de una función cognitiva específica, sino de aquellas capacidades que permiten a una persona llevar a cabo con éxito una conducta con un propósito determinado.
La disfunción de los procesos ejecutivos tiene una repercusión psicológica a nivel interno, no siempre observable exteriormente. Esta disfunción causa una profunda perturbación cognitiva y conductual en los niños y adolescentes con TDA-H. Algunos componentes anómalos de las funciones ejecutivas están relacionados con dificultades de aprendizaje y bajo rendimiento escolar. Esencialmente las dificultades estarán centradas en la habilidad de organizar tareas en forma ordenada, tendencia a la distracción, dificultad en la resolución de problemas, en la planificación de actividades, en el ritmo para trabajar, en la realización de los cambios de rutinas, en recuperar información guardada, en la realización de tareas de rutinas largas y el seguimiento de instrucciones entre otras. Es por ello que el TDA-H es un trastorno sobre el “cómo hacer lo que se sabe” y no sobre el “saber hacer”.

La familia y la escuela son los ámbitos que reciben el impacto cotidiano y los comportamientos sintomáticos de esta disfunción ejecutiva. Por eso es importante que tanto la familia como la escuela comprendan, que las formas tradicionales de educar, enseñar y aprender, no siempre funcionan cuando un niño tiene TDA-H; que el TDA-H no se controla a voluntad, ni porque le repitamos muchas veces que debe hacerlo. La naturaleza de los síntomas hará que aún controlando el ambiente, persistan en cierta medida sus manifestaciones.

Entonces, ¿qué podemos hacer en la escuela? Entre otras cosas, ya que no pretendemos agotar todo lo que sería conveniente y necesario realizar en la escuela:

Enseñe estrategias de organización: El desenfoque trae consigo desorden, no saber priorizar, planear acciones.las personas con TDA-H dejan de lado continuamente las actividades importantes hasta que se convierten en auténticas urgencias. Tienen más dificultades que las demás para ordenar y asignar prioridades ante varias tareas y la mayor parte de las rutinas que diariamente deben hacer necesitan organización, establecimiento de prioridades, una secuencia de trabajo, urgencias y disponibilidad de recursos. En el proceso de aprendizaje y en el quehacer cotidiano en la escuela todo esto es necesario para lograr éxitos.

• Déjele clara la secuencia de acciones a realizar durante una rutina o actividad, dándole indicaciones verbales específicas: primero, la siguiente, entonces, antes, después. Utilice preguntas: ¿qué viene a continuación? ¿Te acuerdas de lo que hiciste primero?...
• Refuerce el trabajo con los conceptos de tiempo: hora, mes, días, minutos, antes y después, ayer, hoy y mañana. Utilice una serie de instrucciones mediante estas señales verbales y trate de hacerlo divertido. Organice conversaciones donde tengan que planear actividades en el tiempo, el fin de semana, en la tarde, en las vacaciones, en el cumpleaños, etc.
• Enseñe a utilizar el calendario o la agenda de la semana. Limítese a la semana, la vista de una semana es más fácil de comprender y puede utilizarse para enseñar el concepto de gestión del tiempo. Haga que vaya marcando las actividades a medida que las va realizando, A medida que el niño crece, el calendario le ayudará a desarrollar otras habilidades, como la rendición de cuentas. Él podrá ver cuándo va o no a estar disponibles para ayudar con un proyecto y puede planificar en consecuencia y asumir la responsabilidad para sí mismo.
• Haga que aprenda a utilizar el reloj, preferentemente digital, para que pueda hacer uso de él conjuntamente con la agenda en su organización.
• En los más pequeños una estrategia que puede sustituir la agenda o calendario puede ser la de los sobres de avisos y libreta de tareas. El primero puede ser un sobre de plástico que se adhiere a la mochila y ahí van todos los avisos que se envían de la escuela a la casa y viceversa. El segundo un cuaderno donde se anota la tarea diaria que deberán hacer en casa. Es importante que estemos pendientes que lleve copiada la tarea y todo lo que necesita para trabajar en casa, No basta recordárselo, en los primeros momentos será necesario cerciorarse que todo está en la mochila. También en algunos casos puede ser viable que se tenga en casa un juego de libros para en casos de emergencias.
• Establecer una estrategia de mochila igual a la que se orienta a los padres. Hacer un recordatorio de todo lo que necesita para llevar a casa, puede tener de antemano una tarjeta con los pasos de la rutina, que cada día le daremos al terminar para que sepa qué no debe faltarle. Si las tareas para casa están escritas en un lado del pizarrón esto puede funcionar como la tarjeta.


(Ver siguiente artículo Parte 2)

Estrategias para organizar el ambiente en casa.

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Con frecuencia, cuando un niño es diagnosticado con el TDA/H, la primera reacción de unos padres preocupados es, “¿Qué puedo hacer al respecto?”. A pesar de que la vida con su hijo en ocasiones puede parecer retadora, es importante recordar que los niños con el TDA/H pueden tener éxito y lo tienen. Como padre o madre, usted puede ayudar a crear ambientes en el hogar y en la escuela que mejoren las oportunidades de éxito para su hijo. Mientras más pronto atienda sus problemas, más probabilidad tendrá de prevenir los fracasos escolares y sociales y los problemas asociados tales como el fracaso escolar y la auto-estima empobrecida. La intervención temprana es la clave para obtener resultados positivos para su niño.

A partir de este momento estaremos abordando algunas de las estrategias que recomendamos a los padres de los niños que atendemos. Les plantearé primeramente aquellas que tienen que ver con la organización del ambiente en casa.

 Mantenga su hogar organizado. Mientras más tenga su hogar programado y organizado, será mejor para su hijo con TDA/TDAH. La rutina puede ayudar a su hijo a aprehender el sentido de orden en su vida. Sea consistente con su rutina.

 Simplifique su vida. Por favor, no trate de hacer todo, estar en todo, liderear todos los grupos. Reduzca el número de sus actividades. Su hijo necesita de su tiempo y atención más que otras personas. Pase más tiempo en casa con sus hijos y su familia.

 Sea justo, firme y consistente con su disciplina. Asegúrese que su hijo sepa las reglas con anticipación. Revise éstas cuantas veces sea necesario. Siempre sea justo con su hijo. Sea firme, no recompense comportamientos inadecuados, ignorándolos. Sea sabio al momento de disciplinar o castigar.

 Instruya durante las incompetencias y castigue la rebeldía. Los niños pueden saber la diferencia entre incompetencia y rebeldía. Cuando su hijo actúe incompetentemente, enséñele como hacer las cosas bien y permita que las practique. La rebelión o el comportamiento retador, sin embargo, necesitan ser disciplinados. Sí, su hijo necesita saber quien está a cargo y esta persona tiene que ser usted, no él.

 Evite que su hijo o usted lleguen a la fatiga. Todos nosotros nos volvemos irritables cuando nos cansamos. No planee demasiadas actividades en su día, para que éstas no los agoten a usted o a su hijo. Si esto sucede entonces será difícil sobrellevarlas, tanto para usted como para él. Recorte sus actividades, haga menos, no más, ahorre energía, vaya despacio.

 Implique al niño en el establecimiento de reglas, regulaciones, limitaciones, esquemas, esparcimientos y otras actividades personales y familiares.

 Vea menos TV, no más. Cuando estamos cansados, la tendencia es encender la televisión y sentarse a "vegetar" enfrente de esta. Ver la TV simplemente roba nuestro precioso tiempo de atención que podríamos estar dedicando a nuestra familia. Lea libros, hable con su pareja, juegue juegos de mesa, camine... pero no vea tanta TV.

 Dele responsabilidades familiares razonables y tareas en consonancia con sus aptitudes. Enséñele a realzarlas y luego alabe su cumplimiento.

 Dígale al niño cuándo se porta mal y explíquele lo que usted siente acerca de su conducta; después propóngale que ponga en práctica otras formas de conducta más aceptables y estimúlele para que las lleve a cabo en el futuro.

 Insista en que el niño coopere socialmente jugando, ayudando y colaborando con otros en la familia y en la comunidad. Proporciónele oportunidades adecuadas para la participación social y elogie la conducta cooperativa.

 Sea consistente. Como padres es preciso ser tan constructivamente estables en la propia conducta como sea posible bajo diversas circunstancias. Recordar que cada vez que usted cambia su reacción conductual ante el niño le confunde acerca de lo que usted espera o cómo desea que actúe.

 Trabajen padre y madre en equipo. Asegúrense de que ambos se impliquen en las actividades con el hijo. Es necesario que diseñen juntos el programa y tengan un contacto directo con el niño durante su instrucción.

 No analicen las contradicciones con respecto a la educación de su hijo en su presencia.

 Procure darle un lugar para trabajar o estudiar sin interferencias.

 Establezca un horario fijo para hacer tareas, las comidas y el sueño.

 Con regularidad ayúdelo a checar su escritorio o lugar de estudio, sus cuadernos, sus útiles en general. Enséñele como organizarlos. Estimúlelo cuando considere que ha hecho esfuerzos en este sentido.

 Ayúdelo con claves para organizar sus pertenencias: colores, símbolos. Entrénelo en que debe haber un lugar para cada cosa y cada cosa debe estar en su lugar.

 Póngale todos los recordatorios que necesite en diferentes lugares de la casa.

 Simplifique las reglas de la casa. Explíquele lo que significa cada una y anótelas en una lista. Anote también lo que ocurrirá cuando las reglas se cumplan y cuando se rompan. Estos límites deberán ser comprensibles y sobre todo, inflexibles.



¿Por qué no puedo portarme bien?

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¿Qué es portarse bien? Realmente creo que merece la pena que nos lo preguntemos, porque es muy frecuente que a nuestra consulta de Psicología lleguen padres que preguntan ¿pero por qué mi hijo no puede portarse bien?, ¿llegará a portarse bien algún día? Pero lo más interesante es que también muchos niños expresan que no pueden portarse bien o nos hacen la pregunta ¿por qué no puedo portarme bien?

Hoy en día las dificultades que muchos niños enfrentan en la proyección de su conducta, resulta una preocupación importante de muchas familias y de la comunidad educativa en general. Para los adultos significativos el comportamiento bueno o malo de los niños, va a estar determinado por el tipo de conductas que los niños presentan que pueden ser esperadas o no esperadas por ellos. Permítanme subrayar lo relativo a las conductas esperadas o no por el adulto, ya que el comportamiento de un sujeto puede ser leído desde diferentes ópticas y por ello portarse bien o mal puede ser un término con una gran carga de subjetividad. Entonces un niño se porta bien o mal en dependencia a cómo se evalúe, cual es el valor de referencia y las circunstancias en la que se da la conducta.

Los problemas de conducta son la proyección de un comportamiento perturbador. El comportamiento perturbador no tiene significación por sí solo, sino que se trata de un síntoma externalizado que esconde un conjunto de signos que no tienen por qué ser patológicos y que determinan dichas conductas. De ahí que su origen puede ser diferente para cada individuo a pesar de que el comportamiento sea en muchas ocasiones el mismo.

La mayor parte del comportamiento de cualquier sujeto, considérese o no un problema de conducta, es aprendido, mantenido y regulado por los efectos del medio. De esta manera podemos entonces entender cómo se adquieren muchas de las conductas inadecuadas. Entonces aparece un hálito de esperanzas para padres y maestros de niños con dificultades de conducta: la conducta inapropiada que ha sido aprendida, puede ser desaprendida o modificada. Y suponiendo que el problema esté causado por un déficit o trastorno, la conducta puede ser adquirida por entrenamiento.

Es importante tomar en cuenta que en el caso de niños con TDA-H, Trastorno Oposicionista y otros trastornos con un origen orgánico en ocasiones no va a ser suficiente el trabajo de modificación de conductas o de aprendizaje de otras nuevas, sino que deberán emplearse estrategias que al reconocer la cronicidad del sustrato conductual, empleen además, estrategias encaminadas a reducir la ocurrencia de esas conductas y centrarse en el trabajo de prevención de estos comportamientos , reduciendo o cambiando las condiciones que dan lugar a estas conductas y disminuyendo la duración e intensidad de las mismas. Unido a ello será importante propiciar las condiciones para que aumenten las probabilidades de tener conductas apropiadas.

Por ello la insistencia de que en el trabajo con los niños con TDA-H, el ambiente no es un invitado ocasional, sino que va a constituirse en el elemento esencial del proceso de intervención.

Un enfoque que refuerza esta idea lo encontramos en los trabajos que realiza el Grupo Albort y su equipo de colaboradores cuando analizan, que si bien el déficit de atención o el déficit de atención con hiperactividad son condiciones neurobiológicas, devienen trastorno, cuando los síntomas no encuentran una respuesta adecuada en el entorno social e impactan las relaciones del sujeto con su familia, la escuela, el grupo de pares o su estabilidad personal. La calidad de vida de las personas con TDA-H depende de las habilidades de los adultos significativos con los cuales interactúa el niño, para ofrecerles un entorno suficientemente estructurado que permita la máxima autonomía, y a la vez minimice aquellas condiciones que los induzcan a realizar conductas inapropiadas y los predispongan a la falta de autorregulación.

La premisa fundamental para lograr conductas apropiadas en los niños tengan o no TDA-H, es ofrecer un entorno seguro. ¿Qué implica un entorno seguro? Un lugar donde haya un orden, rutinas y reglas porque ellas proveen una estructura, un marco de acción, un encuadre que permite perfilar lo negociable y lo no negociable, lo que puedo y no puedo hacer, el momento metafóricamente hablando, de activar los frenos. ¿Qué aprende un niño al ponerle límites adecuadamente? El niño aprende valores, aprende a comportarse de forma segura. Los límites les permiten aprender a organizarse, a tener buenos hábitos que los ayuden a vivir mejor. Aprende a confiar en el adulto, pues este lo respeta, lo cuida y le atiende.

No menos importante para lograr un entorno seguro, es la consistencia. Ser consistente es por un lado lograr unidad de objetivos acerca de cómo proceder en cuanto a la conducta por parte de los adultos significativos, o sea qué comportamientos se esperan y cuándo y por el otro, la firmeza para eliminar interferencias y situaciones que impidan que lo que esperamos del niño se dé en cualquier momento, lugar y condición. Las discrepancias entre los padres o entre los maestros, desestabilizan, confunden al niño, ¿por qué hoy no puedo hacer tal cosa y ayer sí?, le digo a mi mamá ya que mi papá dijo que no, a ver si lo logro, pruebo fuerzas, total a veces se cansan…
El establecimiento de consecuencias a las conductas también constituye una garantía para un entorno seguro. Al estructurar límites es importante pensar en las consecuencias de su cumplimiento o incumplimiento. Las consecuencias son una forma efectiva de enseñar a los niños a que tomen la responsabilidad por sus decisiones, acciones y compromisos porque es necesario asegurarse que el niño sabe lo que ha hecho mal y lo que no debe volver a hacer y ayudarle a encontrar formas de evitar esas conductas inaceptables.

Por último en este sistema los padres deben estar con los hijos sin condición. Comportarse de forma coherente a lo exigido, pues con el ejemplo también se enseña, por lo que han de ser consecuentes con el modo habitual de hacer en casa. Además ser firmes y coherentes, pues si se cede, después costará mucho más retomar nuevamente el respeto de esas normas. Es necesario que adopten una mentalidad flexible que permita ir adaptando esas normas a la situación, al momento y edad concreta del niño. Pero sobre todo deben garantizar que exista un buen clima familiar, de afecto y cariño para que los niños sientan la seguridad que necesitan para trabajar para el mejoramiento de su conducta.































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