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El blog de los especialistas en psicología y pedagogía infantil y juvenil, aquí encontrarás artículos interesantes con orientaciones y reflexiones para padres y profesionales.
El juego como terapia
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Los celos infantiles
Ante la llegada de un nuevo miembro en la familia, los padres además de pensar que sus hijos se beneficiarán aprendiendo unos de otros, sienten inseguridad de que se enfrenten y surjan conflictos. La rivalidad es algo normal, es una competencia por obtener el cariño de los padres que sin sobrepasar un cierto grado ocurre con normalidad en todas las familias.
Depende de los padres que este “grado de normalidad” no sobrepase los límites de tranquilidad en la familia. El primer paso se dará bastante tiempo antes del nacimiento; alrededor del segundo trimestre de embarazo se debe informar al niño, mejor ambos, padre y madre, sin fantasear. Hacer ver al hijo que el nuevo miembro es de todos, es “nuestro bebé” y todos le querremos y cuidaremos.
También les dará buen resultado hacer participe a su hijo en los preparativos del hermanito; dejarle opinar sobre la nueva habitación y si hay que cambiarle a otra, hacerlo al principio para que no sienta que el “bebé” le quita su dormitorio.
Cuando tengamos oportunidad de visitar algún amigo que haya tenido un hermano, debemos hacerlo para que se familiarice con los comentarios cariñosos e inevitables hacia el bebé y vaya normalizando su trato con un niño pequeñito.
Es muy aconsejable que escuche los latidos del corazón y sienta sus “pataditas” Siempre deberán los padres dejar claro al niño que le quieren mucho, así como al bebé, y que el cariño no va a disminuir cuando vega el nuevo miembro. Dejarle claro que no va a perder su puesto.
Cuando el nacimiento del hermanito se produzca en una etapa evolutiva en la que el niño es vulnerable ha de tenerse mucho cuidado porque pueden producirse situaciones de celos intensos. Algunas de estas etapas son:
a) El destete.
b) Dormir en una habitación distinta a la de los padres.
c) Etapa de logro de control de esfínteres.
d) Entrada al Preescolar.
Un buen momento para elegir la llegada de un bebé sería hacia el año y medio o dos años, aunque como hemos dicho, no es posible evitar por completo que el niño experimente una pérdida de privilegios y “exclusión” con la madre.
El primer sentimiento de rivalidad y sensación de perder esa “exclusividad” con su mamá la tiene el niño cuando descubre que a ésta le gusta hacer otras cosas y con otras personas además de con él, por ejemplo con su papá. Asumir este triángulo ya supone una gran decepción.
Los celos en sí mismos suponen que el niño cree perder lo que piensa que ha tenido. También existen los celos con envidia que sería querer conseguir lo que el niño cree no tener porque lo tiene el otro.
Hay padres que consideran “malo” que el niño sienta celos y creen que esto es un defecto. Pero debemos conocer que los celos son universales, es decir, forman parte de las características de todo el ser humano y que desaparecerán cuando con el paso del tiempo comprueban que no hay motivos.
Para que la inquietud del niño dure lo menos posible es muy bueno hablar sobre estos sentimientos. Hablar supone que los niños son conscientes de lo que les está pasando y que también tienen confianza en que sus padres podrán ayudarles. Además, tendrá un efecto relajante al saber que no son los únicos a los que les ocurre algo así.
¿CÓMO SE MANIFIESTAN LOS CELOS EN LOS NIÑOS? Son tan múltiples las formas como los individuos o las familias. Pero destacaremos algunos comportamientos fácilmente observables y frecuentes:
1. Rivalidad abierta: se manifiesta de forma verbal hacia el otro: “no quiero al hermanito”, “quiero que te lo lleves”, etc.
2. Actuaciones agresivas hacia el bebé: de la palabra se pasa a la acción; el niño le quita los juguetes a su hermano, le tapa la nariz, etc.
3. Hostilidad hacia la madre: con formas de actuación que saben que molestan a la mamá: “desobedecer”, “oposición sistemática hacia lo que se le pide”, etc.
4. Hostilidad hacia sí mismo: “te vas a enfadar conmigo”...
5. Regresar a comportamientos más infantiles: “ponme el chupete”, “hablan como si fueran más pequeños”, etc.
Dentro de cada familia los niños encontrarán la primera ocasión para relacionarse, para resolver situaciones conflictivas y para ubicarse en un núcleo social. Considerando la importancia de este punto también debemos valorar el lugar que el niño ocupa en el ámbito familiar. Los niños que tienen hermanos tienen el entrenamiento cuando llegan a la escuela
No hay ninguna posición más o menos favorable. Cualquier lugar que se ocupe entre los hermanos tiene ventajas o inconvenientes. Veamos no obstante, algunas características generales y típicas:
EL PRIMOGÉNITO. En él se depositan todas las expectativas e ilusiones de sus padres. También en él se aglutinan las inseguridades y temores e inexperiencias. Ha sido único por un tiempo y recibe con la llegada del hermano un duro golpe a su soberanía. Suele ser el modelo y posee cierta autoridad pero también sufre una gran sensación de responsabilidad.
EL MEDIANO. Puede que sea ésta la posición más difícil. A veces es demasiado mayor para estar con los pequeños y demasiado pequeño para estar con los mayores. Simultáneamente se juzga con arbitrariedad su madurez: a veces es mayor, a veces es pequeño. Sin embargo suele gozar de un éxito social y soltura que no tendrá su hermano mayor.
EL BENJAMÍN. Suele tener dependencia respecto a sus hermanos y con ello será más difícil alcanzar independencia y autonomía. Pueden achacarse a esta posición la inseguridad, testarudez e inestabilidad.
EL HIJO ÚNICO. Es depositario de la dedicación a tiempo completo de sus padres, de su cariño y protección. Ello puede suponer que sea caprichoso o egoísta. Aunque pudiéramos pensar que no tienen celos, no es así. Sufren por el temor a perder el amor de sus padres, de molestarles, etc. pueden sufrir celos de un amiguito.
¿ES NORMAL QUE SE PELEEN Y DISCUTAN? En todas las familias se producen roces, fricciones y peleas que suelen molestar a los padres. Cuando la diferencia de edad entre los hermanos es poca se producen mayores conflictos. Por regla general cuanto más celosos se sientan los hermanos entre ellos, más tendencia tendrán a discutir y pelear.
Siempre que no haya consecuencias graves es bueno dejar que solucionen ellos mismos los conflictos en la familia para que luego sepan resolverlos también fuera de ella. Sólo se ha de intervenir si el daño que pudiera hacerse fuera grande. Se deberá procurar no proceder injustamente, escuchando ambas versiones y sin aventurar hipótesis sobre quién comenzó. Es importante que puedan expresarse verbalmente, mostrar sus desacuerdos, sin llegar a pegarse.
A modo de resumen, recogeremos las actitudes que ayudan y que no ayudan frente a los celos infantiles según la psicóloga Mª VICTORIA TABERA:
AYUDAN:
▪ Reconocer el sentimiento celoso como algo natural.
▪ Ser tolerante con las regresiones.
▪ Dar la oportunidad de expresar su malestar.
▪ Contarles las vivencias personales con los hermanos cuando éramos pequeños.
▪ Atender con interés los éxitos.
▪ Evitar situaciones tentadoras.
▪ Transmitir que se les quiere.
▪ Ofrecer situaciones sobre las ventajas de ser mayor.
Favorecer el contacto con niños de su edad.
▪ Pedir la colaboración del niño en tareas de cuidado de su hermano.
▪ Decir que los hijos son responsabilidad de los padres que han querido que nacieran.
▪ Decirle que sus celos desaparecerán.
▪ No descartar la consulta a un especialista.
NO AYUDAN:
▪ Ocultar el sentimiento amoroso de los padres al bebé.
▪ Exigir demasiado al niño.
▪ Dramatizar el sentimiento celoso del niño.
▪ Hacer comparaciones entre hijos.
▪ Manifestar preferencias por alguno.ü Intervenir prematuramente en las peleas.
▪ Ponerse rígidos o intolerantes con las regresiones.
▪ Comentar con otros adultos las dificultades del niño en su presencia.
▪ Regañarle o enfadarse con frecuencia.
▪ Hacer elogios muy efusivos cuando se muestre cariñoso con el hermano.
▪ Hacerle prometer que se portará bien.
BIBLIOGRAFÍA RELACIONADA CON EL TEMA:
Mª VICTORIA TABERA GALVÁN: “¡Claro, y yo qué!” Los celos infantiles.
TELENO Ediciones, S.L. Madrid, 2003
FAMILIAE PSICOTERAPIA
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Disortografía: clasificación

Siguiendo la clasificación de Luria (1980) y Tsvetkova (1997) se distinguen 7 tipos diferentes de disortografía, los cuales se describen a continuación:
- Disortografía temporal: se encuentra relacionada con la percepción del tiempo, y más especificamente con la percepción del ritmo, presentando dificultades en la percepción constante y clara de los aspectos fonémicos de la cadena hablada y su correspondiente transcripción escrita, así como la separación y unión de sus elementos.
- Disortografía perceptivo - cinéstesica: esta disortografía se encuentra muy relacionada con dificultades relativas a la articulación de los fonemas y por tanto también a la discriminación audtiva de estos. En este sentido son frecuentes los errores de substitución de letras de "r" por "l", substituciones que se suelen dar asimismo en el habla.
- Disortografía disortocinética: en este tipo se encuentra alterada la secuenciación fonemática del discurso. Esta dificultad para la ordenación y secuenciación de los elementos gráficos, provocando errores de unión o fragmentación de palabras.
- Disortografía visoespacial: este tipo de disortografía se halla relacionado con la percepción visual y de forma más específica con la orientación espacial, incidiendo en la correcta percepción de determinadas letras o grafemas, pudiéndos producir errores de rotación de letras como las frecuentes rotaciones de "b" por "d" o de "p" por "q", también se dan substituciones de grafemas con una forma parecida como son "a" por "o" o "m" por "n". En esta categoria también podriamos encontrar los errores propios de las inversiones de letras en la escritura de determinadas palabras.
- Disortografía dinámica: también llamada disgramatismo y se refiere básicamente a las dificultades en relación a la expresión escrita desde aspectos como la gramática, el orden de los elementos en la oración, la coordinación entre genero y numéro y demás o la omisión de elementos relevantes en la oración.
- Disortografía semántica: en este caso se encuentra alterado el análisis conceptual de las palabras, aspecto que dificulta la percepción de los límites de éstas, pudiéndose producir uniones y fragmentaciones de palabras, así como el uso de señales diacríticas o signos ortográficos.
- Disortografía cultural: esta se refiere a una incapacidad para el aprendizaje de la normativa ortográfica, es decir, las reglas propias de la ortografía arbitraria, como la acentuación, el uso de h, b/v y un largo etcetera.
Conviene señalar que diferentes de las disortografias señaladas son evolutivas, es decir, que resulta común que se den antes de los 8 años, mientras que a partir de esta edad ya se deben ir asentando paulatinamente todos los procesos básicos de la ortografía.
Otro punto a tener en cuenta es que la detección de un tipo de disortografía no significa que no pueda haber otro tipo de afectación ortográfica, es decir, que se puede presentar perfectamente una disortografía perceptivo - cinéstesica con una de tipo visoespacial por ejemplo.
TENGO DUENDES EN LAS PIERNAS por Isabelle Beaudry Bellefeuille
Título: "Tengo duendes en las piernas".
Autora: Isabelle Beaudry Bellefeuille. Ediciones Nobel. año 2008. ISBN: 978-84-8459-542-7
Dificultades escolares, hiperactividad, problemas de conducta, sueño y alimentación vistos por los niños y por la Teoría de la integración sensorial.
Extracto de la Ficha técnica del libro...
Existen muchos niños tildados de desobedientes, traviesos, inquietos o malos estudiantes que no son totalmente responsables de su actitud, ya que hay algo más fuerte que ellos que determina su comportamiento. Ese algo es, en muchos casos, un trastorno del procesamiento sensorial (TPS), también llamado disfunción de la integración sensorial.
Dicho trastorno afecta a la capacidad que posee el sistema nervioso central de interpretar y organizar las informaciones captadas por los diversos órganos sensoriales del cuerpo y puede ser la causa de que sencillas actividades, como comer, dormir, vestirse, bañarse, jugar o hacer las tareas del colegio, se conviertan en auténticos obstáculos.
Este libro nos ilustra, a través de varios casos típicos, sobre cómo un TPS afecta negativamente a muchos niños y sobre cómo encontrar soluciones a esos problemas sensoriales. Nos da a conocer el modo en que la Teoría de la integración sensorial explica por qué determinadas situaciones o ciertas actividades son tremendamente desagradables para unos niños y muy divertidas para otros, y viceversa.
Uno de los apartados más llamativos del libro es el que analiza cómo eran de niños, en lo que a integración sensorial se refiere, algunos ídolos infantiles del deporte actual, como Fernando Alonso, Pau Gasol o Rafa Nadal.