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"OJOS SOBRE LA PISTA. EL ESLABÓN QUE FALTA PARA UN BUEN APRENDIZAJE. GUÍA PARA EDUCADORES"

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"Ojos sobre la pista" es una guía para educadores que explica de una forma clara y muy concisa, por medio de sencillos ejemplos y dibujos, los posibles problemas visuales que pueden afectar a los alumnos.

Explica la diferencia entre “vista” (agudeza visual de lejos, lo que normalmente se evalúa exclusivamente) y “visión” (todas las funciones visuales necesarias para el buen funcionamiento del sistema visual y en concreto, lo que más nos interesa: las funciones visuales necesarias para poder leer, escribir y realizar cualquier otra tarea de cerca en el aula).

Enumera síntomas de un mal funcionamiento visual, explica qué es y cómo se realiza la terapia visual... Y lo mejor de todo: contiene ejercicios y actividades para poder llevarlas a cabo en el aula y así favorecer las habilidades visuales en los alumnos.

El formato es atractivo pues es un libro grande con una letra e imágenes también grandes y muy visuales. El material que propone está en formato fotocopiable.

Para que podáis informaros mejor, os dejo este enlace:

http://www.argosoptometria.es/

De venta en : ARGOS OPTOMETRÍA
Madrid. España.
605019351

¿Qué es el trastorno de conducta?

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Se estima que entre el 6 y 16% de los varones y entre el 2 y el 9% de las niñas con menos de 18 años de edad sufren del trastorno de conducta con síntomas que varían de leves a graves. Normalmente estos niños sobresalen por un comportamiento disruptivo característico, repetitivo y persistente.

El término “trastornos de conducta” es muy debatido, hay quienes prefieren llamarle “comportamiento disocial” mientras que otros hablan de “conducta desviada”. En el Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales se le considera como “trastorno disocial de la conducta”. De una forma u otra, los comportamientos de estos niños y adolescentes se caracterizan por apartarse de la norma. ¿Cómo?

A partir de una conducta que les separa de la media de los comportamientos estandarizados, ya sea porque contradice o viola una normal social o porque este comportamiento es calificado de esta manera por las demás personas que le circundan. Obviamente, esto implica una reacción social; es decir, el niño o niña con un trastorno de conducta se separa de lo que está establecido de forma implícita o explícita como norma.

Para diagnosticar los trastornos de conducta se identifican cuatro grandes tipologías o grupos dentro de los cuales debe encuadrarse el niño:

1. Comportamientos agresivos: inicio de peleas, portar armas, violaciones, actos crueles contra personas y/o animales, robo con violencia

2. Conductas no agresivas que comportan destrucción de la propiedad: ocasionar incendios, romper vidrios, dañar automóviles, actividades vandálicas en la escuela, daño a la propiedad pública y privada en general

3. Fraude o robo: mentiras, timos, falsificaciones, romper compromisos y promesas para sacar provecho, hurto

4. Violación grave de las normas, ya sean escolares, familiares o laborales, ausentismo, sexualización de la conducta, ingesta de alcohol y drogas

Para establecer un diagnóstico del trastorno de conducta el niño o adolescente tiene que haber demostrado tres o más de estos comportamientos característicos en los últimos 12 meses y por lo menos uno de estos tiene que haber sido evidente durante los últimos seis meses, provocando cierto grado de desajuste social, académico o laboral.

Vale aclarar que el diagnóstico del trastorno de conducta no es sencillo ya que los niños y adolescentes varían constantemente por lo que a veces es difícil determinar si el problema es persistente o no. En ciertos casos el trastorno de conducta puede ser un problema de ajuste a una tensión aguda o crónica. Además, en muchas ocasiones esta problemática viene a aparejada a trastornos del aprendizaje (en aproximadamente el 73% de los casos) y a la depresión, por lo que a veces cuando se trata la depresión, los comportamientos disruptivos desaparecen.

Pero… ¿cuáles son las causas de los trastornos de conducta?

El origen de los trastornos de conducta puede ser multicausal; por ejemplo, Munné establece cuatro grandes causas:

1. Una insuficiente socialización.

2. Imprecisión en el contenido de los roles del niño.

3. Insuficiente control social (incluye sanciones y estímulos, ya sea en el medio familiar o escolar).

4. Una situación social valorada como injusta.

Por otra parte, a partir de estudios longitudinales se ha podido conocer que cuando el trastorno de conducta tiene inicio en la niñez se aprecian disfunciones neuropsicológicas, entornos familiares desestructurados y disfuncionales, altas tasas de trastornos psicopatológicos en los padres y a dificultades en las relaciones con los coetáneos mientras que cuando ocurre en la adolescencia, generalmente se relaciona con la inserción del afectado en grupos desviados.

Los tratamientos de los trastornos de conducta son muy variados, debido fundamentalmente al carácter heterogéneo de la patología. Así, pueden hallarse programas dirigidos a la formación de los padres para que estos aprendan a controlar los comportamientos disruptivos de sus hijos; programas comunitarios donde se inserta al niño o adolescente en grupos de coetáneos que no presentan dificultades del comportamiento y programas terapéuticos familiares donde se trabaja fundamentalmente sobre el estilo relacional entre los padres e hijo. Existen otros tratamientos que se centran exclusivamente en que el niño afectado desarrolle habilidades sociales y de resolución de problemas.

Este artículo ha sido publicado originalmente en mi blog: Rincón de la Psicología