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NIÑOS TÍMIDOS, MIEDOSOS Y PATOSOS

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Como maestra de educación infantil, veo muchas veces niños que me preocupan por diversas razones, pero que parecen corresponder en el fondo, a un patrón común.

Son niños miedosos, tímidos, a los que les cuesta relacionarse y a los que les cuesta muchísimo separarse de sus padres. No se sienten relajados fuera de su ambiente familiar, se muestran tensos y parecen no disfrutar, como lo hacen sus compañeros, de las actividades lúdicas.

Los padres comentan que en casa son auténticos "terremotos" o muy "charlatanes", son alegres, aunque también tercos y manipuladores, en algunos casos llegando al extremo de calificarles de "tiranos".

No siempre se dan estos extremos, pero sí es una constante el hecho de que por mucho tiempo que el niño lleve acudiendo a nuestras clases, no acabe de mostrarse como es en el hogar. A los maestros no nos sorprende pues estamos acostumbrados a ver casos como éstos, pero a los padres les choca ver que su hijo se comporta de una forma tan diferente en un ambiente o en otro…

Muchas veces estos niños muestran fuera de casa un estado de control y tensión. Y por experiencia diría que cuanto más se controlan en el aula, menos lo hacen cuando llegan los padres a recogerles o cuando están en casa. Vemos una falta de control emocional que los lleva de la timidez y el comedimiento en el grupo de iguales, a la explosión emocional o a querer monopolizar a los demás en su entorno familiar.

Suele haber otra constante, que no siempre se da, pero que coincide en muchos casos. Y es que los niños más miedosos, tímidos y retraídos son además torpes en sus movimientos.

Los padres suelen achacar la conducta de sus hijos a su "carácter" y saben que son "torpes" o "muy precavidos" en sus actividades motrices en el parque. Por supuesto que les preocupa que tengan un carácter difícil y no sean hábiles motrizmente, pero lo ven como algo que "les ha tocado", algo sobre lo que difícilmente se puede incidir o cambiar. También pueden achacarlo a problemas "psicológicos".

Los niños "tímidos" y "precavidos" tienen problemas emocionales y en su desarrollo motor. Pero detrás de todo esto hay algo en común: el miedo.

El miedo es el que les dificulta relacionarse o mover su cuerpo en el espacio con seguridad y habilidad. Es el que frena su desarrollo y limita sus experiencias. Es lo que hace que se mantengan en tensión y luego deban liberarla de forma inadecuada en casa.

Pero… ¿Se puede cambiar este "carácter"?
¿Dónde está el "equilibrio" que todos queremos para nuestros hijos?

La respuesta es única para estas preguntas. Se trata del sistema nervioso. Es nuestro cerebro quien regula y controla nuestras emociones, y por lo tanto, la "psique". Es quien nos hace movernos como lo hacemos y su madurez se ve claramente en la forma en que nos movemos. También se ve en cómo hablamos, cómo nos relacionamos, cómo reaccionamos ante el estrés o cualquier acontecimiento o situación dada… Es el sistema nervioso quien interpreta el mundo que nos rodea. El que da sentido a todos los estímulos que nos llegan y nos hace reaccionar en consonancia con los mismos.

Si el sistema nervioso no interpreta bien el entorno, las respuestas del niño no serán las adecuadas. En muchas ocasiones, esto se traduce en miedo. Miedo a moverse, lo cual conlleva limitaciones en experiencias motrices necesarias para el correcto desarrollo. Si el niño no se mueve adecuadamente en el mundo que lo rodea, si no se siente hábil, si le falta confianza en su propio cuerpo, entonces es muy probable que esta confianza también esté ausente en su relación con los demás y con las cosas que ocurran a su alrededor.

Las situaciones más comunes pueden volverse amenazadoras o simplemente difíciles, y la misma inmadurez que hace que no se haya desarrollado adecuadamente en sus habilidades motrices también incide en su escaso control emocional.

¿Se puede hacer algo al respecto? La respuesta es SÍ.

Se puede incidir en el sistema nervioso dándole un "empujón" para ayudar a que madure y el niño sea "equilibrado" como nos gustaría que fuera. Para que se sienta más capaz, más confiado y sus respuestas en diferentes situaciones sean más adecuadas. Al final, de lo que estamos hablando es de que el niño sea más feliz.

Lo que debe hacerse es lo mismo que hace la naturaleza para que el cerebro del niño crezca y se desarrolle. Esto ocurre cada vez que hablamos al bebé, cada vez que lo mecemos o acariciamos… Ocurre con todo lo que ve, cada vez que se mueve y tiene experiencias motoras que le llevan a un nuevo pequeño triunfo en el dominio de su cuerpo y del mundo que le rodea.

Debemos brindar al niño muchas y ricas experiencias, sobre todo motrices. Esto le dará un mejor conocimiento de sus capacidades y limitaciones, enriquecerá su desarrollo motriz, le hará más confiado en sí mismo y como consecuencia, vivirá más confiado en cualquiera de las situaciones que se le planteen.

Existen sencillos programas motores que podemos seguir asesorados por expertos en desarrollo infantil que pueden ayudarnos a los padres en esta tarea. Pero podemos también simplemente tener esto en cuenta y disfrutar con nuestros hijos de más horas de parque, de columpios, toboganes, camas elásticas…

Es muy importante saber que es el movimiento el alimento principal del cerebro de nuestros hijos. Que debemos dejarles moverse y animarles a hacerlo cuando son miedosos en este sentido. Siempre respetando sus miedos, acercándonos a nuevas experiencias con seguridad y despacio. Con paciencia y con confianza en que el niño lo logrará.

Dejemos de decir que son "tímidos" y "torpes", que son "miedosos" o "tercos"… y sobre todo no lo digamos delante de ellos pues acabaremos convenciéndoles de que lo son. Un niño tiene el concepto de sí mismo que le transmitimos los demás. Es importante cambiar este autoconcepto y dar oportunidades al niño de que madure. Para esto debe sentirse hábil y tener confianza en sí mismo y como consecuencia de esto, confianza en el mundo.

Prevención de la violencia familiar

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Publico este artículo a nombre de Eduard Hervás (Psicólogo, eduardhervas@gmail.com), podeís encontrar más artículos suyos en su blog


PARA QUE NO AGREDAN NI AL PADRE NI A LA MADRE


PROBLEMA
Oigo por la radio que han aumentado las denuncias por menores que agreden a sus padres. Y esto es muy grave. Por algo se decía antes aquello de que "es peor que pegar a un padre". Mal pronóstico tiene esa familia en las que los padres sufren las agresiones de uno o varios hijos/as -agresiones físicas, psíquicas o verbales, que de todo hay y todo duele-, sean de los que denuncian o de los que lo callan y simplemente lo sufren de puertas hacia adentro.
Si quieren salir del embrollo en que se han visto metidos por los años vividos juntos deberán echar mano de un/a buen/a profesional de la psicología y muchas ganas de que todo cambie. Con todo el esfuerzo que pongan será difícil, pero deberán intentarlo o renunciar a la relación m/paterno-filial, reconvirtiéndola en otra cosa.

PREVENIR ANTES DE CURAR
Lo que hay que conseguir es que los menores que ahora tienen 1, 2, 3 o 7 años no lleguen a agredir a sus padres cuando tengan 12 o 14. ¿Y eso como se consigue? Pues muy sencillo, dejar bien claro desde el principio quien manda en casa. Y debe quedar claro que en casa mandan el padre y la madre, que son los que tienen esa responsabilidad. Y eso debe notarse desde bien pronto, desde que los niños son capaces de manipular a los mayores, que es desde que nacen.
Las cosas se hacen porque la madre y el padre así lo deciden -o uno de los dos, es es una familia monoparental, en la que hay más riesgo de perder el control de la situación-.A los hijos se les pide opinión, se les conceden caprichos, pero se hace lo que quieren los padres, desde el principio, y poruqe lo quieren los padres. Una familia no es una sociedad democrática. y quien lo crea así ya no hace falta que siga leyendo. No son "pobrecito/a, total qué más da..." Y da, vaya si da. Si no, que se lo pregunten a los p/madres agredidos.
No sirve acceder a sus caprichos para que callen y no lloren o no den la lata, en casa o en el supermercado. Ni concederles privilegios porque los tienen los amigos, amigas o compañero/as. Es la peor de todas las razones, permitirles algo porque dicen que se lo permiten a los demás.
Otra cosa importante es poner reglas, dejar que se cumplan y si no se cumplen que les cueste algo. Porque en la vida hay reglas y hay que aprender a cumplirlas. Eso no se aprende en la escuela. Reglas para levantarse y acostarse, comer, hacer los deberes, jugar, leer, salir... Reglas que ayudan a la convivencia doméstica y les sirven a su educación.
Y si las reglas no se cumplen o se saltan los límites (horarios, volumen, suciedad, dinero, consumo...) el padre o/y la madre debe hacer que les cueste algo. Porque si no les cuesta nada nunca aprenderan a cumlir las reglas.

APRENDER PARA QUE APRENDAN A VIVIR
Así, poco a poco desde el primer día de vida, los hijos e hijas aprenden a vivir en familia y consigo mismos, sujetos a una autoridad p/materna que debe evolucionar al tiempo que los niños/as van creciendo.
Y junto a las reglas y los límites mucho amor, que se manifiesta en respeto mutuo. Los hijos deben saberse queridos y aceptados, desde pequeños, aunque se les esté confrontando con su mal comportamiento.
No se les deja de querer porque se porten mal, ni se hace como si se les dejara de querer. Se les quiere y se les demuestra con la coherencia p/materna y con besos, caricias, muchas palabras y mucho tiempo compartido. ¿Es difícil? Durante muchas generaciones no ha sido difícil. Ahora, cuando el capitalismo consumista aprovecha todos los resquicios de la educación, "moderna" para atacar, hay que esforzarse más y no ceder ni un palmo. Si no se tiene muy claro habrá que hablarlo con otros padres y madres o, ¿por qué no? ir a aprender a un sitio donde enseñen como deben comportarse los padres y madres.
Todo para que cuando tengan 11, 12 o 14 años no sean unos agresores de padres y madres y, cundo tengan 25 o 30 años puedan ser buenos padres o madres.
Me comentan responsables de Guarderías/Escuelas Infantiles que están alarmadas por la manera en que algunas madres están aprendiendo a relacionarse con sus bebés. Y viceversa, cómo los/las bebés aprenden a relacionarse con ellas. Llegan a plantear la necesidad de que en el tiempo del embarazo, especialmente en las clases de preparación al parto, las matronas les expliquen que, además de lo maravilloso que es tener un hijo y cómo hay que hacer para que salga de la mejor manera posible, el parto es también el inicio de una serie de preocupaciones y problemas para el padre y la madre.

Los/las bebés lloran, se manchan, se despiertan por la noche, hay que darles el pecho o el biberón, luego la papilla y después hay que conseguir que empiece a comer comida de mayores. Y tienen fiebre, vomitan, tienen diarreas, hay que llevarlos al médico y hay que ponerles vacunas.


La fantasía de una maternidad maravillosa y sin problemas, en la que todo es alegria, felicidad y amor lleva a que algunas madres se derrumben y claudiquen desde los primeros meses en gran parte de su responsabilidad educadora. Especialmente, si el padre no está a su lado compartiendo la responsabilidad de la crianza del/la bebé. Los meses siguientes al parto son duros, aunque la recompensa de los también duros meses del embarazo ya está presente en esa nueva criatura llena de ojos, de boca y de piel que acariciar.

Me comentan las educadoras de las escuelas infantiles que hay algunas madres de bebés de un año que se quejan repetidamente de que sus hijos/as les muerden... No saben cómo evitarlo ni cómo reponder. No saben cómo hacer para que esa pequeña criatura vaya aprendiendo a vivir y a crecer como persona, paso a paso, dia a día: a comer, a dormir, a jugar, a hablar, o a callar. Y en demasiadas ocasiones piensan que tener hijos/as les ha complicado demasiado la vida.
Ahora son madres y padres jóvenes pero antes fueron adolescentes, niños y bebés. De una generación a la que no se les ha exigido demasiado y que han aprendido a vivir de una forma muy cómoda, sin demasiadas responsabilidades propias ni en su familia de origen; que aprendieron que lo más importante es cada uno/a mismo/a, por lo que les cuesta ir perdiendo toda esa libertad conseguida a cambio de nada desde su nacimiento.

Si un bebé aprende a morder y gritar y llorar y, con ello, a controlar a sus padres y al resto de adultos, mal comienzo de vida tiene. La responsabilidad de sus padres está en enseñarles que la vida no puede ser así y les tendrán que poner límites claros, reforzarles las conductas adecuadas y eliminar las inadecuades, dándoles amor incondicional y no consintiéndolo todo.

La educación de cada hijo o hija es responsabilidad de los padres. Por eso estaban alarmadas las educadoras de las escuelas infantiles, porque ven como esos padres y madres no son capaces de asumir esa importante reesponsabilidad. Y la guardería, la escuela o el instituto nunca pueden sustituir a la madre y al padre en su tarea de educar. Pueden ayudar y colaborar en la instrucción, en la socialización y en aspectos educativos de su vida, pero la responsabilidad es parental.

Por eso, desde las instituciones públicas, habría que plantear acciones dirigidas a las madres y padres jóvenes para diagnosticar sus capacidades educadoras y ofrecerles medios para que aprendan a cuidar y tratar a sus hijos/as. Y que el paso del tiempo no agrave las situaciones que ahora se van adivinando, cuando estos niños que empiezan a agredir de pequeños lo sigan haciendo de mayores.

"TANTA INTELIGENCIA, TAN POCO RENDIMIENTO" ¿Podría ser la visión la clave para desbloquear su aprendizaje?

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El título de este libro dice mucho de su contenido.

Son muchos los niños cuyo rendimiento escolar no corresponde con su evidente inteligencia. Y es que la mayoría de los niños que fracasan en la escuela son inteligentes.

Gracias a la optometrista comportamental Pilar Vergara, por fin contamos con una guía que nos explica todos los problemas que pueden surgir por un sistema visual inmaduro.

Nos enseña a diferenciar entre vista (agudeza visual, esto es: ver con claridad) y visión (la capacidad para comprender lo que vemos, lo cual implica captar la información visual, procesarla y obtener un significado de la misma).

Y aporta datos impactantes como que "La visión es un complejo proceso que involucra más de 20 habilidades y más del 65% de las conexiones cerebrales. Cerca del 80% de lo que el niño percibe, comprende, y recuerda depende de la eficacia del sistema visual."

O los siguientes:

"El 73% de los niños con problemas de aprendizaje tienen problemas visuales."

"Los exámenes visuales del colegio sólo detectan el 5% de los problemas visuales."

"La vía visual consume 1/3 parte del gasto energético total de nuestro cerebro (en un sistema que funcione adecuadamente, cuando esto no es así consume más)."

"De los 3 millones de los nervios del cerebro, 2 millones son de los ojos."

"Cada ojo manda al cerebro 1 billón de mensajes durante cada segundo."

"SOMOS SERES VISUALES. Así lo ha demostrado al neurociencia: el 80% de nuestro cerebro funciona de una u otra forma relacionado con la visión."

Con esta obra queda bien clara la influencia de la visión en el aprendizaje escolar y en sus problemas. Describe los síntomas de éstos y los fundamentos de la terapia visual enfocada a su solución. También incluye casos reales y juegos y actividades que pueden realizarse como prevención.

Libro esencial donde los haya en las bibliotecas de profesores y maestros, pedagogos, logopedas, psicólogos y todos aquellos que trabajen en el ámbito del rendimiento escolar infantil, incluídos también los padres de niños con dificultades académicas.

* Puedes adquirir este libro a través de la página web del Centro de Terapia Visual SKEFFINGTON

Adoptar, probar y devolver

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Noticia publicada en el peridiódico número 66 de la Adopción de Adoptantis. Si os queréis subscribir a esta publicación electrónica lo podéis hacer mandando un mail a adoptantis@hotmail.com.
Trata de un tema realmente preocupante a mi entender el Doble Abandono, aspecto que creo muy importante considerar, ante todo por el daño que se puede producir en l@s niñ@s.

Es una conducta que eligen algunos cuando, por distintos motivos, no logran adaptarse a la vida con el nuevo hijo. Un 5 por ciento de los niños que están en guarda en Argentina sufren “doble abandono”, cuando la adopción se revoca.

Si bien no hay datos ni estadísticas oficiales, el director nacional de Derechos y Programas del Consejo Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia de la Nación, Gabriel Lerner, asegura que se reintegra al 5 por ciento de los chicos durante la guarda con fines de adopción.

“El doble abandono provoca daños en la subjetividad de los chicos” –explica María Elena Naddeo, la directora del Consejo porteño, quien pone la mira en los exámenes y las evaluaciones psicológicas de las parejas que buscan adoptar.

“El doble abandono provoca daños en la subjetividad de los chicos” –explica María Elena Naddeo, la directora del Consejo porteño, quien pone la mira en los exámenes y las evaluaciones psicológicas de las parejas que buscan adoptar.

“En general, estos casos se dan con chicos grandes, porque ya estuvieron en varias instituciones o que cargan con historias complejas que los nuevos padres no logran comprender -señala Lerner-. A veces ocurre que los padres tienen duelos no resueltos de hijos anteriores; o razones culturales que impiden adaptarse al nuevo hijo; parejas que vivieron solas mucho tiempo y no logran incorporar al chico, o mujeres solas que se ven superadas”.

Lidia Abraham de Cúneo, psicóloga de la Sociedad Argentina de Pediatría, afirma que el interés por ubicar rápidamente al niño con una familia lo expone a devoluciones y agrega que en los padres adoptantes puede aparecer la fantasía y la posibilidad de una devolución: “la fantasía de devolución no es señal de patología -dice Abraham-.

En cambio, la concreción de la devolución sí ya que la incapacidad de los padres adoptivos de abordar situaciones y conductas de sus hijos los lleva a recurrir a la Justicia como fuerza externa, como figura de autoridad”, asegura.

Las deficiencias de la ley de adopción en la Argentina, la inadecuada evaluación de las parejas adoptantes y la falta de seguimiento de los casos lleva a una situación que, en ocasiones, hace que los padres adoptivos no logren adaptarse a los chicos que vienen con historias muy duras de maltrato y, finalmente, agreguen una herida más provocando un segundo abandono que afecta seriamente a los niños.

LA HIPOTONÍA ESTÁ EN EL CEREBRO

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En realidad donde se encuentra el tono muscular es, como su propio nombre indica, en los músculos. Pero he elegido este título para llamar la atención de quienes se desviven por ejercitar los músculos de sus hijos ante una hipotonía y no son informados de que existen otras vías más eficaces.

Por supuesto que ejercitar músculos es algo positivo. Pero veo a los padres luchar primero con los músculos del cuello que sujetan la cabeza del bebé cuando éste no lo hace de forma natural. Luego luchan por que sus hijos tengan el suficiente tono en sus espaldas para poder mantenerse sentados una vez pasados los seis meses. Después viene la gran hazaña de poner a los niños a caminar tras haber cumplido los doce … Aquí es cuando normalmente respiran un poco, pues parece que en cuanto el niño camina, ya está todo hecho… Pero pueden surgir problemas en el lenguaje; más tarde en la manera de coger el lápiz y dificultades en la escritura… y es probable que también aparezcan problemas de motricidad ocular que dificulten seriamente la lectura. Esto último suele quedarse sin "descubrir" pues pocos padres son bien aconsejados en cuanto a la conveniencia de una revisión ocular en sus hijos por parte de un optometrista comportamental.

Además de lo anterior, el tono muscular está muy relacionado con la capacidad de atención pues ésta forma parte del estado de alerta del sistema nervioso, al igual que el tono muscular. Ambas funciones son reguladas en parte por las mismas zonas cerebrales, por lo que hay muchas probabilidades de que un inadecuado tono muscular conlleve problemas de déficit de atención.

Todo esto sin tener en cuenta que un niño con un tono muscular bajo tiende a sentirse cansado con facilidad y no se desarrolla en la misma medida que los niños de su edad por evitar experiencias motrices que son importantes. Hecho que se añade a su problema original agravando toda la condición.

Son muchos parches que se van aplicando en un camino lleno de baches… demasiados para no pensar seriamente en asfaltar la carretera de una vez por todas y acabar con todos los inconvenientes a la vez.

Para esto es necesario comprender un poco cómo se lleva a cabo el desarrollo del niño y cómo funciona su sistema nervioso.

Nos dicen los expertos en el tema que son los núcleos vestibulares de nuestro cerebro los encargados de enviar mensajes a los músculos sobre cuándo y cómo contraerse. Es un control muscular totalmente subconsciente y no nos damos cuenta de ello. Estos continuos impulsos que se envían desde los núcleos vestibulares generan el tono muscular del cuerpo.

Para que el sistema vestibular realice bien su trabajo, es preciso que esté bien organizado. Esto, por desgracia, no ocurre en todos los niños.

Existen muchas disfunciones del sistema nervioso que no aparecen en las pruebas clínicas realizadas por expertos neurólogos. Cuando así ocurre quiere decir que no hay evidencia de lesión cerebral, lo cual supone un claro alivio. Pero no significa que no exista un problema de funcionamiento cerebral. Así que deberíamos empezar a cuestionar afirmaciones frecuentes del tipo: "no, si mi niño no tiene nada neurológico, sólo hipotonía", o "neurológicamente está perfecto, pero tiene déficit de atención con hiperactividad"… pues son contradictorias en sí mismas.

Puede en un primer momento parecer desalentador el hecho de que un problema como la hipotonía ya no esté localizado como creíamos en brazos o piernas… para pasar al cerebro, pues da la sensación de ser más inaccesible para su tratamiento y su posible solución. Pero no es así.

Existen diferentes enfoques terapéuticos, que no sólo sirven para el problema de bajo tono muscular, sino que pueden aplicarse a otros muchos trastornos siempre que estemos hablando de una inmadurez cerebral.

Tradicionalmente se trabajan los síntomas allí donde se ven: se masajean piernas, brazos, cuello… se busca el fortalecimiento de los músculos por medio de la natación o de la gimnasia… Esta labor, si bien es beneficiosa, lógicamente no es suficiente pues no está trabajando el problema en sí y se está compartimentándolo en lugar de tratarlo todo de una vez.

Dentro de la fisioterapia hay varios métodos de los cuales no puedo hablar por desconocerlos, por esto me limitaré a mencionar dos nuevos enfoques que me son familiares y considero puede resultar interesante tener en cuenta.

El primero de ellos sigue la premisa de que "la función crea la estructura". Esto quiere decir que es precisamente a través de la práctica de la función (habilidad) que queremos lograr en el niño como creamos la estructura cerebral necesaria para dominar esta misma función. Así lo establece el método Doman y es por ello que al niño se le hace practicar cada hito del desarrollo hasta dominarlo antes de pasar al siguiente nivel. Por ejemplo, para que un niño llegue a caminar, primero habrá de evaluarse su nivel de desarrollo para conocer en qué punto se ha quedado del mismo y trabajar desde este mismo punto toda la evolución natural del niño, de forma intensiva y continuada. A través de la práctica diaria de cada hito del desarrollo (en el plano motor: el control de la cabeza, el volteo hacia un lado y hacia el otro, la sedestación, el arrastre, el gateo, para al final llegar a la deambulación y más tarde a la carrera) se va logrando un desarrollo y madurez cerebrales que se asemejan a los deseados y considerados normales. Los cambios en el tono muscular y los éxitos en cada una de las etapas y cada una de las áreas del desarrollo infantil serían consecuencia de esta madurez cerebral.

Este desarrollo, o tal como lo califica Doman, esta "organización neurológica", se reflejará en un mejor rendimiento y eficacia del niño, tanto en su competencia física, como en su trabajo académico, en su control emocional y comportamiento o en su relación con los demás.

Por último existe un más novedoso enfoque terapéutico, y en opinión de muchos, más efectivo para este problema concreto. El concepto que sigue es contrario al anterior, en otras palabras: "la estructura determina la función". Así que, suponiendo que la estructura cerebral no es la correcta y por esto no existe la función o ésta es deficiente, el objetivo es lograr crear esa estructura necesaria para que en el niño se dé la función o habilidad requerida.

En este sentido, la terapia de la Integración Sensorial y la Terapia de Movimiento Rítmico y Reflejos Primitivos (TMR) buscan estimular determinadas zonas cerebrales, que a su vez estimulan otras superiores y con lo cual se logra una madurez neurológica global. Así se obtienen estructuras cerebrales maduras y adecuadas.

Ambos métodos utilizan la estimulación vestibular principalmente (la Integración Sensorial realiza actividades con columpios, balancines, patinetas, etc. y la TMR movimientos de mecimiento rítmicos) que estimulan y activan directamente zonas primitivas del sistema nervioso central como es el tronco encefálico y el cerebelo. En el primero se hallan los núcleos vestibulares mencionados al comienzo de este artículo.

De esta manera se logra una estructura cerebral madura que se refleja en funciones también maduras y en concreto, en un tono muscular apropiado.

La diferencia principal entre el concepto de trabajo de la Integración Sensorial y la TMR es que la primera busca una maduración en el niño a través del disfrute y la motivación en el mismo. Es el niño, quien guiado por el terapeuta, busca su propia maduración siguiendo su propio ritmo.

La TMR es una estimulación menos lúdica, aunque agradable, pero más sistemática e intensiva. Es muy fácil de realizar y, al igual que el método Doman, se lleva a cabo en el hogar tras el asesoramiento profesional. También como ocurre con este método, la madurez cerebral lograda con la TMR repercute beneficiosamente en todas las áreas de desarrollo del niño.


Reflexiones sobre los videojuegos

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Publico la siguiente aportación del psicopedagogo chileno Cristobal de la Piedra, artículo que también podréis encontrar en su blog.


Sorprende a los adultos , en especial a los no familiarizados con la tecnología digital, la facilidad con que los niños pequeños se relacionan con los computadores y celulares, videojuegos, menús digitales, etc. A tal grado que se ha instaurado el mito de que las nuevas generaciones nacen con un “chip” ; “el chip de la computación”. Como es imposible que una persona nazca con un chip (sin previa cirugía fetal) habrá que buscarle a esta característica causas mas aterrizadas.

Existe una brecha digital entre los nacidos antes y después del Atari. Paradojicamente las personas que nos decían : “¿Hasta que hora juegas en con ese aparato?, deberías usar tu tiempo en estudiar!” son las que ahora nos piden que les ayudemos a imprimir sus archivos, calcular sus liquidaciones en la planilla de cálculo y revisar su correo electrónico. Tengo la impresión de que muchos de nuestros progenitores no alcanzaron a vislumbrar las consecuencias positivas que tendría la exposición sistemática de sus hijos a los juegos de video y al computador en nuestra forma de entender y operar el mundo; no lograron ver más allá de lo lúdico, no lograron diferenciar el dominó y el juego de la escondida de Mario y Luigui Bros, Duck Hunt, Zelda... Sin ir mas lejos , consideraron las consolas y juegos de computador como entretención y ocio, como una recompensa por la realización de labores académicas, mas no como una herramienta para la estimulación del desarrollo cognitivo.

La exposición de los niños desde sus primeros días de vida a un ambiente enriquecido tecnológicamente y su posterior incorporación a escuelas que contemplan dentro de los planes de estudio la enseñanza de la utilización de dispositivos digitales y el manejo de la información por Internet pueden ser causas mas creíbles.

Muchos autores del área de la psicología y de la pedagogía le atribuyen al juego importantes características para el desarrollo cognitivo, social y emocional. En el juego los niños internalizan reglas convenidas por el grupo, crean esquemas de acción según la actividad a realizar, asumen roles, y pueden tener experiencias de logro al ganar o desarrollar tolerancia a la frustración al perder. Esto se cumple en el juego de la escondida, en el futbol, baseball, juego de la embajadora, ludo, ajedrez ... y , por supuesto, en los juegos de video.

El estado del arte de los videojuegos y de la tecnología de las comunicaciones , en estos momentos, permite emular con gran realismo cualquier entorno que se proponga. No solo emular, sino controlar las variables con exactitud para poder crear escenarios de acuerdo a la necesidad del jugador. Respecto a las relaciones sociales, lejos de perder el contacto con otras personas por aislamiento, el video juego , que tenga la opción o modalidad de multijugador, ofrece posibilidades de conocer a cientos de personas de diferentes países, culturas e idiomas por la red, creando comunidades; mientras la escuela crea comunidades (profesorado, alumnado, padres y apoderados) con la fuerza de la ley , el jugador crea comunidad por afinidad y por placer. En el plano emocional no es muy distinto; el jugador debe resolver desafíos que provocaran experiencias y sensaciones de logro o frustración, pertenencia a grupos, trabajo en equipo.

Dadas las circunstancias, el presente demanda profesionales de la educación capacitados en tecnologias de información. El gobierno de Chile ha hecho grandes esfuerzos para disminuir la brecha digital en implementación de equipos en colegios y servicios públicos además de capacitación del personal docente. Los Proyectores, el computador y el puntero laser reemplazan a la pizarra y el plumón, pero ¿estan los docentes haciendo cosas diferentes con estas herramientas? ¿son capaces de innovar metodologías de enseñanza mas efectivas? si no logramos responder afirmativamente ambas preguntas , la inversión en capacitación y la implementación de tecnología en la sala de clasa sería un despilfarro épico.

Consolas sí, para niños acompañados

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A continuación publico un artículo publicado en el País el 27 de diciembre, para la realización del cúal Julian Diez periodista del País me entrevistó telefónicamente. La fuente original del artículo es esta: Artículo del país

Los pedagogos apuestan por integrar el videojuego en la vida de los menores - Los padres deben vigilarles y, siempre que puedan, compartirlo con ellos

Las consolas, tanto de mesa como portátiles, se perfilan como el regalo favorito de las Navidades. Muchos padres se preguntan si son adecuadas para sus hijos. Temen problemas de adicción o falta de interés por los estudios. Y las claves para lidiar con la cuestión no son tan difíciles: no debe negarse la existencia de algo que les rodea, sino integrarlo en sus vidas.

"La mayoría de los pequeños preferiría estar con su familia o amigos"

"Si los padres ven los video-juegos con normalidad y ponen límites como en otras actividades, el niño jugará y disfrutará adecuadamente", explica la psicóloga clínica Yolanda Redondo, del Centro Mirasierra de Madrid. Si no, continúa, "corren el riesgo de dotarlos del atractivo de lo prohibido, y eso dará al videojuego un poder que por sí sólo no tiene".

La clave, según los expertos, está en que los padres se esfuercen en conocer los juegos que emplean sus hijos e intenten compartirlos con ellos. Para el pedagogo Marc Giner, precisamente por eso, la primera apuesta de compra de los padres debe ser la consola de mesa -PlayStation, XBox o Wii-. "Es como la televisión. No dejaríamos ver a solas a nuestros hijos ciertas cosas, así que tampoco tiene sentido que se lo permitamos con los juegos".

La edad recomendada para iniciarse está en los seis años. Y lo aconsejable es hacerlo en periodos controlados -máximo de una hora- y con juegos que permitan al chaval sacar partido de sus ventajas: desarrollar el razonamiento, interiorizar la existencia de reglas o favorecer la concentración y la coordinación visomotora.

Por supuesto, existen peligros. Y una posible adicción, según Giner, no es el más grave. "Un chaval que pasa tres horas al día con la consola tiene un problema mayor: sus padres que no le hacen ni caso, y surgirán problemas por ese o por cualquier otro lado".

Redondo apunta a que la querencia por los juegos violentos pueden ser un síntoma. "Puede darse el caso de un niño muy tímido que encuentre en un vi-deojuego agresivo la manera particular de expresar rabia o dominio sobre los demás. Los padres deben estar atentos y permitir que el niño exprese esos sentimientos de forma más adaptativa". También está el peligro de convertir el videojuego en premio en caso de que se cumplan las obligaciones, o que el chaval termine por confundir ciertas normas y ritmos del mismo con los de su propia vida.

Evidentemente, el entorno en el que se mueven los chicos hace que sea difícil dar la espalda a esa realidad. Pero tampoco están tan obsesionados por ellos: "La mayoría de los niños, cuando son preguntados, responden que preferirían estar con su familia o jugar con los amigos a los videojuegos o la tele. Lo que sucede es que muchos padres no pueden acompañarles", afirma Redondo.

La industria, consciente de la preocupación de muchos padres, pone a su alcance ciertas herramientas. La más conocida es la clasificación PEGI presente en las carátulas, que incluye no sólo información por edades -para mayores de 3, 7, 12, 16 y 18- sino también símbolos con los contenidos inadecuados de cada título.


Adopción y escuela

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En otras ocasiones ya os he hablado de Beatriz San Roman y su trabajo en relación a la adopción de niños y niñas, ahora que hará algo más de un año que publicó su libro Adopción y escuela, podemos encontrar ya en su blog la mayor parte del libro colgado y disponible para poderlo leer online, también hay la posibilidad de comprarlo y realmente es un libro que vale la pena tener en la biblioteca particular de uno, sobretodo de educadores, psicopedagogos y familias que trabajamos día a día con la adopción.
En concreto podemos ver en un formato muy comodo de leer online los siguientes capítulos:

I. Adaptación y escolarización

  1. 1. Una infancia diferente:
    1. La adopción, punto de inflexión.
    2. Un apasionante desafío.
  2. 2. La familia es lo primero:
    1. La adopción: un gran cambio difícil de asimilar.
    2. Mucho que aprender.
    3. Ser hijo: un aprendizaje prioritario.
  3. 3. ¡Vamos al cole!:
    1. Cuanto más tarde, mejor.
    2. Más fácil pasito a pasito.
    3. Cuando la edad cronológica y la edad mental no se corresponden.

  1. 4. Bases de la colaboración familia-escuela:
    1. Trabajando en equipo.
    2. Recomendaciones para educadores.
    3. Recomendaciones para padres.
  2. 5. Ganarse su confianza, un reto que requiere tesón:
    1. ¡Qué encanto de chiquillo!
    2. Y ahora, ¿qué pasa?
    3. Evitar las batallas por el control.
  3. 6. ¿Niños problemáticos? El elefante en la cacharrería:
    1. No es un problema de límites.
    2. Piden a gritos lo que necesitan: nuestra ayuda.
    3. ¿Cómo ayudarles?
  4. 7. Entender al niño adoptado:
    1. Hacen lo que aprendieron. Incomparables en su desarrollo.
    2. ¿Un fuerte carácter? Los estados de desconexión.
    3. La ansiedad ante las separaciones y los cambios.
    4. El miedo exagerado al rechazo y el abandono.
    5. Las regresiones.
    6. La necesidad de entender y asimilar sus orígenes.
    7. II. La adopción en la escuela

    8. 8. La adopción en el aula:
      1. Principios básicos para hablar de la adopción.
      2. Aprender el vocabulario de la adopción.
    9. 9. La revisión de los clásicos:
      1. Algunos trabajos escolares necesitan ser revisados.
    10. 10. La adopción en la escuela infantil:
      1. Saben más de lo que entienden.
      2. Ideas clave sobre la familia.
      3. Las diferencias llaman la atención.
      4. Padres y maestros trabajando juntos por la normalización.
      5. Diferentes por fuera, iguales por dentro.
    11. 11. La escuela primaria I (6 a 9 años):
      1. Yo me comparo contigo, tú te comparas conmigo.
      2. ¿Qué pasó?
      3. Los no-adoptados necesitan saber.

Aún quedan algunos capitulos por colgar esperemos que no tarde mucho en colgarlos ya que su lectura vale realmente la pena. Aquí os dejo el enlace: http://www.postadopcion.org/libro-adopcion-y-escuela. No obstante, os recomiendo igualmente el blog y todos los contenidos que en él se pueden encontrar.